Guión: Cullen Bunn y Chris Yost.
Dibujo: Lan Medina, Khoi Pham, Reilly Brown y Declan Shalvey.
Páginas: 136.
Precio: 12 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Diciembre 2013.
Hay historias que caen simpáticas porque saben hacer virtud de la necesidad. O, más precisamente, del error. Los 90 fueron años duros en Marvel, siendo Spiderman uno de sus personajes más damnificados, y uno de los excesos más recordados es la saga Matanza máxima, donde el descontrol y la violencia camparon a sus anchas para una historia que se recuerda más por la grandilocuencia y por el márketing que se desplegó a su alrededor que por sus dudosos resultados. Por eso especialmente atractivo que el encuentro entre las nuevas versiones de Veneno y la Araña Escarlata coja como base esa historia y, con una estructura similar pero más contenida, sirva para formar Matanza mínima. Además de la indudable ironía que hay en el adjetivo, hace alusión al escenario en el que acontece buena parte del relato, el Microverso. No es que Matanza mínima vaya a pasar a la historia por sus logros narrativos, pero tampoco hay que negar que Cullen Bunn y Chris Yost construyen una más que aceptable aventura que saca las virtudes de, como llama Matanza a los dos héroes, «un Spiderman falso y un Veneno a medio gas». Esa contención es, en realidad, lo que hace atractivo el desmadre que sí hay en estas páginas, que trae frescura a la muy trillada mitología de los simbiontes.
Veneno y la Araña Escarlata son, de hecho, revisiones macarras de Spiderman, son todo lo que el Trepamuros oficial de Marvel no querría ser con sus poderes, y ambos además han tenido un largo y no siempre exitoso recorrido con los cambios que han sufrido. Ahora que tienen dos identidades que parecen convencer con bastante solvencia, las de Flash Thompson y Kaine respectivamente, unirles en una historia no parece tan mala idea. Y si es Matanza el enemigo al que tienen que detener, mucho más. Veneno y Araña Escarlata son personajes en constante lucha contra sus demonios, Matanza en cambio los libera sin medida, y eso lo entienden bastante bien Bunn y Yost. No son héroes a la antigua usanza, y por eso el roce entre ambos es tan inevitable como agradecido. El descontrol siempre viene por parte de Matanza, un personaje exageradamente violento, que aporta un punto de locura insana que le sienta fenomenal a la historia. Da ese toque de descontrol que permite que los héroes (¿antihéroes?) se luzcan. Quizá no esté a la misma altura el elenco de personajes secundarios que Veneno y Araña Escarlata se cruzan en el Microverso, solventes y suficientes para que la historia avance, pero con menos carisma del necesario para hacer que la historia sea algo más completa.
Si habláramos de cine, Matanza mínima sería un muy bien hecho espectáculo palomitero, divertido y cínico cuando toca, y siempre espectacular. El escenario hace mucho en ese sentido y todos los ilustradores que pasan por la serie saben sacarle partido. Paradójicamente, porque es el dibujante que se suma a la historia sin ser el encargado de ninguna de las dos series regulares de los protagonistas, es Lan Medina quien mejor sabor de boca deja, encargándose de los dos números especiales, el que abre y el que cierra la saga. Su dibujo es el más realista que se puede ver en Matanza mínima. Las principales diferencias entre Khoi Pham y y Reilly Brown en Araña Escarlata, Declan Shalvey en Veneno y el mencionado Lan está precisamente en Matanza, el personaje que se retrata con menos continuidad. Ese detalle es probablemente lo que más saque de la historia o lo que impida una unidad clara y certera en Matanza mínima. Porque en todo lo demás, es justo lo que se propone ser: un espectáculo macarra que quiere expandir el universo de Spiderman sin necesidad de contar con el personaje y hacer justicia a unos conceptos que sí son simpáticos pero que fueron muy mal utilizados en los años 90. Diversión Marvel asegurada.
El volumen incluye Minimum Carnage: Alpha, los números 10 y 11 del segundo volumen de Scarlet Spider, los números 26 y 27 del segundo volumen de Venom y Minmum Carnage: Omega, publicados originalmente por Marvel entre diciembre de 2012 y enero de 2013. Además de una introducción de Julián M. Clemente, el único contenido extra son las portadas originales de Clayton Crain, Mark Bagley, Ron Lim, Ryan Stegman y Patrick Zircher.