CÓMIC PARA TODOS

‘Las aventuras de Tintín. El secreto del Unicornio’, de Steven Spielberg

70X100 cartel TINTIN SIN ESTRENOTítulo original: The Adventures of Tintin.

Director: Steven Spielberg.

Reparto: Jamie Bell, Andy Serkis, Daniel Craig, Nick Frost, Simon Pegg, Enn Reitel, Tony Curran, Toby Jones.

Guión: Steven Moffat, Edgar Wright y Joe Cornish.

Música: John Williams.

Duración: 107 minutos.

Distribuidora: Sony.

Estreno: 21 de diciembre de 2011 (Estados Unidos) y 28 de octubre de 2011 (España).

Cuando se juntan uno de los grandes personajes del cómic europeo del siglo XX y uno de los más grandes directores de cine contemporáneos, el resultado sólo puede ser espectacular. Y justo ese es el mejor adjetivo que se puede aplicar a Las aventuras de Tintin. El secreto del unicornio, una lujosa, espléndida y trepidante película de aventuras que permite a Steven Spielberg llevar a la gran pantalla los personajes de Hergé con fidelidad, gracias a una magnífica evolución de la técnica de animación motion capture. La película supuso la primera incursión de Spielberg en esos dos mundos, el de la animación y el del cómic. Sobre lo primero hay que advertir que el guión reúne elementos de tres de las aventuras del reportero más famoso del tebeo europeo: El cangrejo de las pinzas de oroEl secreto del unicornio y El tesoro de Rackham el Rojo. Sin necesidad de contar todos los acontecimientos narrados en dichos álbumes y aprovechando lo mejor de cada uno de ellos para mantener la fidelidad al espíritu de Tintín, Spielberg y sus guionistas elaboran un detallado perfil de los protagonistas y un entretenimiento fascinante. Spielberg recupera de forma lujosa el sentido de la aventura que impregna sobre todo los inicios de su filmografía, gracias a que Tintín encaja fácilmente en esa concepción de la narrativa.

Es una película trepidante, intensa, de ritmo elevadísimo, con personajes muy bien trazados y escenas de acción inolvidables. Y lo es porque su director no se deja cegar por el brillo de la animación o del 3D buscando imposibles. El cine, en sí mismo, es un imposible, y en dominar esos imposibles Spielberg es todo un maestro. El hecho de que se trate de una película de animación no impide que sea una pieza natural en la filmografía del director. Con la novedad de contar con Peter Jackson en la producción, el cineasta se rodea de muchos de sus colaboradores habituales, desde el grandioso trabajo musical de John Williams hasta la colorista y muy de cómic fotografía de Janusz Kaminski, pasando por el preciso y muy divertido montaje de Michael Kahn. El proyecto de llevar a Tintín a la gran pantalla rondaba en la cabeza de Spielberg desde hace muchos años, ya que adquirió los derechos del personaje en 1983. Su idea era una película de imagen real, pero precisamente Jackson le convenció de las posibilidades de la animación. Por el camino, Hergé se mostró convencido de que sólo Spielberg sería capaz de llevar a Tintín al cine con el esplendor que merece el personaje. No le faltaba razón. Lástima que, muerto en 1983, no haya podido ver el resultado.

Que Spielberg sea el director de la película garantiza que el resultado final sea mucho más que una simple aventura de animación con la técnica de motion capture. Ese defecto es el que pesó, sobre todo, en dos de los tres intentos de Robert Zemeckis con esta técnica. Si bien Beowulf fue un título mucho más apreciable y es un claro referente para Las aventuras de Tintín en técnica y en avenura, tanto Polar Express como Cuento de Navidad fueron experimentos visuales a los que el director de Regreso al futuro no consiguió insuflar espíritu alguno. Spielberg, en cambio, tiene mucho más que ofrecer. Gracias a los espléndidos resultados de Weta en la técnica de motion capture, Spielberg consigue genuinas interpretaciones de sus actores, aunque sea con los rasgos de los dibujos de Hergé. Jamie Bell (el niño de Billy Elliot) da vida con desparpajo a Tintín, Andy Serkis (sumando así su cuarto personaje digital tras Gollum, King Kong y el chimpancé protagonista de El origen del planeta de los simios) es un inolvidable y gruñón capitán Haddock, Daniel Craig (quién diría que también es James Bond) borda el temible villano Sakharine, y Nick Frost y Simon Pegg dan vida a los divertidos Hernández y Fernández. Milú es una fantástica creación digital.

Indiana Jones es la gran ventaja con la que cuenta Spielberg para afrontar su versión de Tintín. Las cuatro películas del arqueólogo más famoso del cine le permitieron lograr un dominio del cine de aventuras del que hoy en día pueden presumir pocos directores, por no decir ninguno. No es sólo que haya muchas similitudes entre Tintín e Indy, es que fue precisamente durante la promoción de En busca del Arca perdida cuando, alertado por un periodista del parecido, Spielberg descubrió y se enamoró de la creación de Hergé. Como si fueran parte de las películas de Indiana Jones, aunque sin la mística nostálgica que hoy rodea a las tres primeras películas del personaje interpretado por Harrison Ford, Spielberg rueda con maestría la persecución del halcón (punto fuerte y auténtico clímax de la película) o el magnífico combate naval que acontece a modo de flashback con los recuerdos de Haddock, pero también, incluso con el autohomenaje de los títulos de crédito (tan cercano a los de Atrápame si puedes), sabe darle el necesario toque de humor que necesita una película como ésta, pensada para públicos de todas las edades. Spielberg cruza hábilmente la aventura más genuina con el cine más familiar, y ofrece una hermosa y moderna puerta de entrada al maravilloso mundo de Tintín.

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Esta entrada fue publicada el 23 mayo, 2014 por en Cine, Sony, Tintín.

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