Editorial: Planeta DeAgostini.
Guión: Brian Wood.
Dibujo: Ryan Kelly y Carlos D’Anda.
Páginas: 144.
Precio: 15,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Mayo 2014.
Continúa la serie de Star Wars escrita por Brian Wood y que comenzó con el volumen En la sombra de Yavin (aquí, su reseña). Y lo hace con un nivel francamente interesante. Wood quería continuar la historia de Luke, Leia, Han y Darth Vader a partir del final de la primera película de la saga, Una nueva esperanza, y lo que amenazaba con ser una historia ya vista en alguno de los incontables cómics que se han publicado sobre esta etapa se ha convertido en una trepidante historia, repleta de acciones, de dobleces intrigantes en la relación entre los distintos personajes y, como no podía ser de otra manera, con atractivos añadidos a la mitología de la franquicia. El espectacular dibujo tanto de Ryan Kelly como de Carlos D’Anda termina de completar lo que está siendo una versión muy atractiva de Star Wars, tanto para los aficionados más versados en la saga como en aquellos que se aproximen a ella sin tener tantos conocimientos. En este título, Wood está dando una medida más satisfactoria que con lo que hizo en Conan también para Dark Horse. Si su bárbaro cimmerio era, precisamente, una arriesgada versión alejada del canon tradicional del personaje, aquí se muestra como un autor capaz de reinterpretar fielmente conceptos ya conocidos.
Desde las ruinas de Alderaan, que así se titula este segundo título de al edición en español, consigue mantener un elevadísimo ritmo desarrollando tramas muy atractivas y bifurcando la acción de los héroes en tres vías. Por un lado, Luke Skywalker infiltrándose junto a Wedge Antilles en un destructor imperial. Por otro, Leia tratando de encontrar un nuevo hogar para la Rebelión, tras verse obligada a abandonar Yavin después de la destrucción de la Estrella de la Muerte. Y finalmente, Han Solo intentando librarse de Boba Fett y Bossk, los dos cazarrecompensas que se han lanzado a su captura. Pero también intercala (e interrelaciona) una interesante trama imperial, en la que se conocen más detalles de Bircher, el oficial que supuso el gran hallazgo del primer volumen. Esta trama es quizá la que menos desarrolla pero en la que más semillas planta. Wood encuentra huecos para que todos los personajes se mantengan en su guión fieles a lo que se espera de ellos, pero si hay que destacar a alguno es obligado citar a Leia. El pasaje entre las ruinas de Alderaan es emotivo y tenso, y lidia con una de las consecuencias de lo que acontecía en la película a la que continúa este cómic que nunca se llega a explicitar en la pantalla, el duelo de la princesa por la destrucción de su planeta.
Quizá lo más reprochable, dicho siempre entre comillas porque la historia no deja ningún margen para el aburrimiento, sea el escaso papel que juega Darth Vader. Promete más de lo que enseña, al menos hasta los números que alcanza este segundo volumen de la serie, pero queda compensando por el espectacular dibujo de Ryan Kelly y Carlos D’Anda. Aunque son ilustradores de estilos muy diferentes, es asombrosa la continuidad que ofrece. La edición española no separa los números, y casi hay un salto completamente natural entre los que dibuja Kelly en este segundo libro, los tres primeros, y los que dibuja D’Anda, los tres últimos, y eso puede provocar algo de confusión en una lectura poco atenta a los detalles, pero el salto es claro. Y los dos convencen en todo, en la fascinante recreación de la mitología ya conocida, en sus naves y en su vestuario, y en los personajes. Resulta casi imposible quedarse con uno de los dos ilustradores, porque ambos dibujan a un altísimo nivel, logrando que el guión de Wood crezca incluso en sus puntos más débiles. Esta serie de Star Wars va creciendo así poco a poco, casi inadvertidamente, con valentía y con fidelidad, una mezcla muy difícil de conseguir pero que Wood está logrando, a la espera de saber hasta dónde está dispuesto a llegar.
El volumen incluye los números 7 a 12 de Star Wars, publicados originalmente por Dark Horse entre julio y diciembre de 2013. Como contenido extra están todas las cubiertas originales, obras de Rodolfo Migliari, David Michael Beck, Hugh Fleming y Sean Cooke. La de Fleming para el número 12, además de aparecer en el interior, es la que sirve de portada ala edición española, y la de la séptima entrega, de Migliari, aparece igualmente en el interior y es la que se ve en la contraportada.