CÓMIC PARA TODOS

‘Sandman 6. Fábulas y reflejos’, de Neil Gaiman

sandman_num6_version2Editorial: ECC.

Guión: Neil Gaiman.

Dibujo: Kent Williams, Stan Woch, , Bryan Talbot, Shawn McManus, Duncan Eagleson, John Watkiss, Jill Thompson,  y P. Craig Russell.

Páginas: 256.

Precio: 17,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2014.

«No deberías fiarte del narrador. Fíate sólo del cuento». La frase aparece en este sexto volumen de Sandman, Fábulas y reflejos, y es casi un autohomenaje de Neil Gaiman a su propia genialidad. Como quitándose importancia. Del mismo modo que cuando otro personaje dice, en otro de los magníficos relatos de esta serie única que «es un loco con una fantasía disparatada». Sí, eso es Sandman y ese loco no es otro que Gaiman. Un loco fabulador que convirtió una hermosa idea en una serie brillante. Fábulas y reflejos es, como ya lo fue País de sueños (aquí, su reseña), una magnífica colección de relatos cortos, sin continuidad aparente, en diversos momentos de la historia (con miníscula y con mayúscula), que vuelven a colocar a Gaiman en el papel de un narrador con una enorme cultura, con una espléndida adaptación de personajes reales para su historia de fantasía y como un prodigioso tejedor de historias tan hermosas en unas ocasiones como truculentas en otras. Preciosa es la lección de Miedo a caer o la ilusión que despierta Tres septiembres y un enero, como tenebrosa es La canción de Orfeo, la historia del hijo del Rey del Sueño. No hay límites para Gaiman y eso es lo que hace de Sandman algo especial.

Esa ausencia de límites se ve en cómo Gaiman hace de la erudición un motivo más para adorar su cómic. Por Sandman desfilan criaturas fantásticas, mundos oníricos, seres extraños y situaciones imposibles. Pero también personajes reales. Robespierre, por ejemplo, en Termidor, la segunda de las historias de este sexto libro. O Marco Polo, en Lugares blandos. Ellos también interactúan con Morfeo y elevan la serie hasta niveles probablemente impensables con la más sencilla tarea de moldear un personaje desde cero y según las necesidades del escritor. Pero Gaiman no sólo la historia para personajes, sino también para entornos. La Revolución Francesa. El Estados Unidos de mediados del siglo XIX. Un Bagdad que evoca a las 1.001 noches y que acaba siendo una enorme reflexión sobre la guerra. Pero también aborda Gaiman la mitología clásica con el relato de Orfeo con la misma inteligencia que la religión cristiana para relatar el mito de Adán y Eva. Y con algo que parece imposible de conseguir, una variedad impresionante en la narrativa. Todo es puro Neil Gaiman, pero cada una de las partes adquiere una personalidad propia, un mensaje único y un desarrollo característico. Por eso Sandman es la joya que es.

Por eso y porque, prácticamente sin excepción, todos los dibujantes de la serie, los muchos ilustradores que van desfilando por sus páginas, entienden a la perfección la singularidad de cada historia, de cada momento y de cada personaje. De nuevo, todo es Sandman pero todo es único. El atrevimiento en las líneas de Kent Williams, el realismo siniestro de Stan Woch, la ambientación teatral y mitológica de Bryan Talbot, la agradecida exageración de Shawn McManus, la sencillez en el trazo de Duncan Eagleson, la espléndida puesta en escena onírica de John Watkiss, la fascinante mezcla entre realidad y fantasía de Jill Thompson y el virtuoso preciosismo de P. Craig Russell. Todo ese abanico se da cita en estas 250 páginas de tebeo, de magia y de fantasía. De literatura con mayúsculas, porque eso sigue siendo Sandman, con sus referencias culturales e históricas, con su sobresaliente confección de historias y con la inmensa capacidad conjunta de Gaiman y de sus dibujantes para hacer accesible cualquier tipo de relato, como si de un sueño se tratase siempre. Por eso la fórmula de Sandman es nueva en cada historia y aunque sigan avanzando los volúmenes nunca da la sensación de estar cerca de agotarse. Por eso es una obra maestra.

El volumen incluye material del primer número de Vertigo Preview, los números 29 a 31, 38 a 40 y 50 de Sandman y el primer Sandman Special, publicados todos ellos por DC Comics a través de su sello para adultos, Vertigo, entre agosto de 1991 y junio de 1993. El único contenido extra son las portadas originales de Dave McKean.

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