Guión: Steve Niles.
Dibujo: Brandon Chng, Zid y Garrie Gastonny.
Páginas: 168.
Precio: 20 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Diciembre 2011.
Steve Niles saltó a la fama con 30 días de noche, primer e inesperado gran éxito de IDW allá por 2003 y uno de los cómics de terror más populares de la pasada década. Colocar su nombre en la portada de otro tebeo ya implica un deseo de que el lector sepa inmediatamente que estamos ante otro título de terror. Pero con City of Dust. Una historia de Philip Khrome eso sería limitar mucho la forma con la que afrontar su lectura. Niles ha decidido jugar con muchos géneros. Hay terror, por supuesto, pero es por encima de todo una historia de ciencia ficción, que bebe a partes iguales de los mundos que plantearon Ray Bradbury en Farenheit 451, Philip K. Dick en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? o Ridley Scott en la adaptación cinematográfica de ésta, Blade Runner. Es terror, sí, pero también es ciencia ficción, es cyberpunk en buena parte de su estética y, además, es género negro, con su clásica narración en off mediante cartuchos de texto, un misterio que resolver y femmes fatales. City of Dust es una puerta de entrada a un mundo fascinante. Tópico en algún momento, pero muy hábil y muy entretenido. Por desgracia, Radical no publica cómics nuevos desde 2012 y eso ha dejado en el airea el futuro de lo que podría ser una saga apasionante.
La forma en que Niles sabe sacar partido a todos los géneros que quiere tocar en City of Dust es el primer gran éxito de su trabajo en esta miniserie. No es fácil equilibrar elementos tan dispares y es algo que consigue desde su macabro prólogo. La historia que plantea es básicamente de género negro, con un solitario policía de oscuro pasado como protagonista, pero la ubica en un escenario de ciencia ficción, en el año 2166 y en una sociedad en la que está prohibida la ficción, los libros, los cuentos, la literatura en general o la religión, y en el que después se van introduciendo unos hábiles elementos de terror. Aunque la lectura convence con mucho margen, sí es verdad que lo mejor está en el planteamiento y en la introducción de ideas para caer levemente en un final que se antoja algo precipitado y menos espectacular de lo que ha sido la puesta en escena. Ese es quizá el único pero que se le puede poner al guión de Niles, que además de manejar con solvencia los géneros lo hace igualmente bien con los personajes, incluso dentro de los estereotipos que escoge para rellenar su propuesta. En ese sentido, es inevitable la sensación de que el primero de los cinco números de la serie, el de mayor extensión, es el mejor.
Sucede lo mismo en la parte gráfica. A pesar de que hay una gran uniformidad en el aspecto de la serie, son tres los dibujantes que firman City of Dust. Se trata de Zid, Brandon Chng y Garrie Gastonny. El segundo de ellos es el que aparece nombrado en la cubierta, pero los diseños y el primer número al completo son obra de Zid. Y, efectivamente, da la sensación de ser el más completo, quizá también ayudado por el hecho de que es ahí donde mejor funciona la propuesta de Niles. En cualquier caso, el aspecto visual de la serie es un elemento indispensable para su evaluación positiva. Espectacular cuando debe de serlo, sensual cuando recurre a las femmes fatales ya mencionadas, terrorífico en sus escenas más macabras, y con un distintivo efecto digital que se amolda a la perfección al entorno de ciencia ficción del relato. Como en el guión, se podría desear alguna viñeta más que incida en el espectáculo que necesita el clímax, alguna que provocara efectos similares a los de las páginas finales de los números intermedios, pero aún así es muy disfrutable. City of Dust. Una historia de Philip Khrome es justo eso: un espléndido y solvente entretenimiento de terror y ciencia ficción, que gustará a los lectores habituales de ambos géneros.
El volumen incluye los cinco números de City of Dust: A Philip Khrome Story, publicados originalmente por Radical entre octubre de 2008 y marzo de 2009. Como contenido extra, el libro incluye una introducción de Scott Hampton, las cubiertas originales y alternativas de Clint Langley, Zid, Frederick Rambaud, Lucio Parrillo, Patrick Reilly, Michael Ivan, Arthur Suydam, Alex Ruiz, J. P. Targete y Nick Percival, varios diseños de Zid y una entrevista con Steve Niles publicada por la web Newsarama.