Editorial: Lumen / Penguin Random House.
Guión: Maitena.
Dibujo: Maitena.
Páginas: 272.
Precio: 16,90 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Abril 2014.
El nombre de Maitena no necesita demasiada presentación y quienes conozcan a la autora argentina no necesitarán tampoco demasiadas explicaciones sobre un libro titulado Lo mejor de Maitena. Blanco y en botella, lo que tenemos entre manos es la antología definitiva sobre esta humorista, convertida con brillantez y a lo largo de los años en voz de las mujeres, de lo femenino y de lo feminista con su humor cínico y realista al mismo tiempo, con viñetas marcadas por una agudeza muy divertida al margen del género de quien sostenga el libro en las manos. Porque sí se puede recalcar lo anterior, que Maitena es voz de mujer, pero al mismo tiempo apela también a los hombres. Y es que su humor, aún concebido de forma parcial y reivindicativa, es universal. Como ella misma explica en la contraportada del volumen, esta antología no sigue un orden cronológico preciso a lo largo de su trayectoria y combina bocetos con viñetas acabadas, algunas de ellas corrigiendo errores del momento. «Fue como un sueño: poder elegir lo mejor y hacer con eso un libro nuevo», confiesa. Y aunque eso pueda retraer a quienes ya tengan libros de Maitena en la estantería por aquello de que no es material nuevo, esa etiqueta de «lo mejor» es terriblemente sugerente para cualquiera.
Lo que Maitena hace en sus viñetas, incluso con ese cinismo tan característico que no deja de ser el ancla a la realidad con la que cualquiera se puede sentir identificado, es celebrar la propia vida. Con sus imperfecciones, con sus batallas, con sus problemas y con sus retos, pero siempre con una historia que contar, con un momento que será para la autora tan divertido como para el lector, y hay que insistir en que no importa si éste es hombre o mujer. Siendo una antología, por supuesto, es irregular porque hay chistes mejores y peores (o, desde un punto de vista de admiración, estos últimos serían sólo menos buenos), pero precisamente por ese carácter el libro permite descubrir a una Maitena diferente de la que se muestra en otros volúmenes realizados en una época concreta. Lo mejor de Maitena es un cóctel de momentos y temas que lo abarca absolutamente todo y, de alguna manera, se va convirtiendo en un muy divertido recorrido vital. No por una vida concreta, porque las viñetas son simples pinceladas y los protagonistas (casi siempre, obviamente, las protagonistas) van cambiando, sino por la vida con mayúsculas, por todas esas situaciones personales por las que todo el mundo pasa o conoce a alguien que las está pasando.
Maitena es autora autodidacta. No es el suyo, por tanto, un trazo fino y recatado, sino que su caricatura recupera ese concepto de ancla a la realidad. Las suyas no son figuras realistas, pero sí imperfectas, carismáticas cada una a su manera, como lo son en la vida cotidiana. Su objetivo es que las expresiones transmitan en el primer golpe de vista. Por eso es capaz de bordar su humor con muy pocas palabras y con textos algo más elaborados. Por eso consigue que funcione igual de bien una viñeta simple que un conjunto de las mismas. Esa es la rica variedad de Maitena y es lo que se ve de forma especial en su trabajo recogido en una antología. Quizá el único pero que se le pueda poner al volumen es la falta de identificación temporal de las viñetas. Habría estado bien un índice final que permitiera si no una lectura al menos una búsqueda de forma cronológica. La agrupación se circunscribe a los temas y a las sensaciones, y eso, en realidad, facilita la lectura continuada del libro, pero abrirlo por una página cualquiera buscando un chiste sin identificar es una tarea tan divertida que ya habría sido sublime si al lector más interesado se le hubiera ofrecido ese dato. Lo mejor de Maitena no podía ser otra cosa que lo que es: puro Maitena. Y eso es genial.