Guión: Kieron Gillen.
Dibujo: Salvador Espín y Jaimie McKelvie.
Páginas: 136.
Precio: 9,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Octubre 2011.
Es evidente que todos los autores quieren que sus creaciones perduren, pero es igual de obvio que hay personajes que nacen para marcar una diferencia. Hope Summers es uno de esos. Ella es la primera mutante nacida en el universo Marvel tras los acontecimientos de Dinastía de M y Diezmados, familia directa de Scott Summers en uno de los múltiples futuros alternativos que se han mostrado con los años y con una relación todavía por revelar con la fuerza Fénix. Como es un personaje llamado a ser especial, es fácilmente disfrutable una historia en la que juega ese papel. Así nace Generación Hope, un intraducible juego de palabras («Hope» significa «esperanza» en inglés), una serie en la que la joven heroína dirige a un grupo de mutantes inexpertos que tratan de encajar en el nuevo orden mutante surgido de aquellas sagas y que se centra en la isla de Utopía. Kieron Gillen y el español Salvador Espín consiguen que los personajes avance en una historia plagada de acción que, como se indica en el propio volumen, es un claro homenaje a Akira y que desde un perfil diferenciable se hace un hueco de forma fluida en la continuidad del universo mutante de Marvel.
Y es que aunque en el título del volumen se utilice el nombre de la Patrulla -X, los Cíclope, Lobezno, Emma Frost o Pícara no son los protagonistas de esta historia. Aunque la rotulación pueda llevar a engaño, la ilustración que sirve para presentar la serie es clara: esta serie es de Hope, Idie, Gabriel, Teon y Laurie. Todos ellos mutantes con grandes poderes, pero todavía no superhéroes. Todos ellos adolescentes y ahí es donde está la auténtica clave de la serie. Quizá buceando en aquellos tiempos en que Los Nuevos Mutantes era una serie con identidad propia, Gillen se esfuerza en que estén siempre sobre la mesa las características más adolescentes, rebeldes e indecisas de sus cinco protagonistas. A todos les va dando voz a lo largo del relato, aunque obviamente sea Hope el eje en torno al cual gira todo. Y su acierto está en que no se deja distraer por el fácil reclamo que habría sido dar más papel a los X-Men. Están donde deben estar, sirviendo a la historia y no al márketing. Quizá la mayor pega que se le puede poner es que la historia deja caer al lector no ya en medio de la historia sino de una continuidad de la que hay que saber demasiado para engancharse, pero pronto los personajes se ocupan de ofrecer la necesaria cercanía.
Eso y el espléndido dibujo de Salvador Espín, que ofrece una más que agradecida mezcla entre la arriesgada oscuridad que propone el villano de la historia, uno de esos villanos a su pesar que tan bien encajan en las historias de superhéroes en general y en el universo Marvel en particular, con las claves más propias del género. Es, efectivamente, una mezcla entre la tradición manga que ejemplifica Akira con los poderes y la estética más habituales de la franquicia mutante. Espín encuentra espectacularidad a todos los niveles (en el mismo diseño de ese villano, en las brutales splash pages dobles con las que cierra el primer número y abre el segundo, o en la batalla que concluye en el tercero), pero también en las emociones. Sus personajes son muy creíbles y humanos, sus expresiones ayudan a transmitir tanto como las palabras, y eso sucede tanto en las escenas de lucha como en las más intimistas. Generación Hope arranca así como una entretenida historia de superhéroes adolescentes que muestra en sus primeros apuntes las cualidades que han de evolucionar en el futuro pero cuidándose de no agotar fórmulas ni personajes. Es verdad que sin bagaje puede desconcertar un poco, pero aún así cumple con el entretenimiento que ofrece y la promesa de más.
El volumen incluye los cinco primeros números de Generation Hope, publicados por Marvel entre enero y mayo de 2011. Como contenido extra, aparece una introducción firmada por Julián M. Clemente, el texto en prosa La saga de Hope escrito por Mike O’Sullivan para el primer número de la serie y las portadas originales y alternativas ilustradas por Olivier Coipel, Marko Djurdjevic, Greg Land y David Lafuente.