CÓMIC PARA TODOS

‘Sandman 1. Preludios y nocturnos’, de Neil Gaiman

Sandman01_v2Editorial: ECC.

Guión: Neil Gaiman.

Dibujo: Malcolm Jones III, Mike Dringenberg y Sam Kieth.

Páginas: 240.

Precio: 17,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Septiembre 2013.

La etiqueta de obra maestra pende sobre demasiados títulos, y muchos normalmente no la merecen. Sandman sí. Tanto Neil Gaiman como Sandman son lo que son hoy en día gracias al otro componente de este dúo ya inmortal. Gaiman se convirtió con este título, que escribió de principio a fin, en uno de los autores británicos dominantes en la industria norteamericana del cómic, en un sensacional narrador de cuentos y fantasías que no encontraba más límites que el de su propia imaginación. Sandman, por su parte, se erigió en el buque insignia del sello Vertigo de DC, y en uno de los títulos que animó a muchos que antes despreciaban el cómic a pensar que en este medio se podía escribir literatura con mayúsculas. Preludios y nocturnos, primer volumen de esta nueva edición, es la presentación de la leyenda. Es la historia de un capturado Morfeo, rey de los sueños y uno de los Eternos, de cómo se libera y de la forma en que encuentra y recupera sus objetos de poder. Es la primera vez que vemos a Morfeo, y esa impresión inicial basta para saber que estamos ante algo especial, sugerente, atractivo e hipnótico. Y este volumen no sólo es imprescindible por ser el que inaugura una serie memorable, sino que además contiene la primera aparición de Muerte.

Mitificar un título tiene partes buenas y partes malas. Las buenas pasan por las relecturas, incluso tras tantos años, en las que la historia sigue siendo igual de extraordinaria que la primera vez, o en que sirve para que los no iniciados en el cómic o en la obra de Gaiman sepan que aquí tienen un espléndido punto de partida. Las malas, que llevan a pasar por alto algunos detalles irregulares. Y es que, para la primera saga de Sandman, Gaiman opto por un tono ligeramente críptico que puede llevar a algunos lectores a demorar la inmersión en su mundo de fantasía. A esa ligera irregularidad contribuye el salto de dibujantes, entre Sam Kieth, Mike Dringenberg y Malcolm Jones III, alternándose e incluso trabajando juntos, porque no termina de asentarse un aspecto definitivo para el protagonista y su mundo. Pero, en realidad, son detalles menores, aspectos que hay que destacar para que la etiqueta no rebaje la genialidad que desprende el trabajo de Gaiman, sensacional a la hora de narrar con cartuchos de texto, portentoso a la hora de crear el mundo de los Eternos, terriblemente humano a la hora de imaginar cómo sería la vida sin sueños, y acertadísimo a la hora de encajar todos los elementos en el universo DC, en lo más fantasioso y en lo más lúgubre, que de todo hay.

Aunque por extensión no haya comparación, el episodio que cierra este volumen, El son de sus alas, merece una especial atención. En él, Gaiman cumple un triple objetivo. Por un lado, cierra el arco argumental inicial con un buen epílogo. Por otro, encamina a Morfeo hacia las nuevas emociones que quiere tocar en los siguientes. Finalmente, la historia le sirve para introducir a Muerte. Y eso tiene un valor incalculable, porque es la secundaria de este mundo que mejor perfila. Siempre llama la atención cualquier encarnación de la muerte, pero la de Gaiman, una joven delgada y atractiva de piel blanca y aspecto gótico, caló muy hondo en los lectores. Con razón, porque si Morfeo es un personaje extraordinario, Muerte no lo es menos. Y aunque Dringenberg no sea el ilustrador que más partido ha sabido sacar a esta muchacha inmortal, su dibujo es narrativamente notable. Este modesto relato es también la evidencia de que en Sandman no hay una historia suficientemente grande o suficientemente pequeña como para no encontrarle genialidad, para evidenciar que Gaiman expuso sus ideas más imaginativas de las formas más diversas y para terminar de hechizar a los lectores de la forma más brillante posible, incluso con la mencionada irregularidad inicial.

El libro incluye los ocho primeros números de The Sandman, publicados por DC Comics a través de su sello Vertigo entre enero y agosto de 1989. Esta edición incluye una introducción escrita por Paul Levitz, un epílogo del propio Neil Gaiman, un pequeño portafolio de bocetos de Gaiman, Leigh Bauch y Sam Keith y las portadas originales de estos números, obra de Dave McKean.

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Esta entrada fue publicada el 31 marzo, 2014 por en Cómic, ECC, Malcolm Jones III, Mike Dringenberg, Neil Gaiman, Sam Kieth, Sandman, Vertigo.

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