Guión: Walter Simonson.
Dibujo: Walter Simonson, Rich Buckler, Ron Lim y Arthur Adams.
Páginas: 480.
Precio: 34,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Marzo 2013.
Si hay un personaje Marvel con el que es fácil asociar el nombre de Walter Simonson, ese es Thor. Su etapa en Los 4 Fantásticos no se acerca a los enormes logros que consiguió con el asgardiano, pero sí merece un reconocimiento. Sobre todo porque sirvió para apagar incendios, frentes abiertos que la editorial no sabía bien cómo cerrar y que Simonson solventó con mucha profesionalidad, devolviendo a la conocida como Primera Familia de Marvel su aspecto más aventurero y de ciencia ficción. Y lo hizo cerrando además una etapa muy entretenida, una que combina viajes temporales, el clásico humor que siempre ha estado presente en Los 4 Fantásticos y la recuperación de su villano más emblemático, el Doctor Muerte (¿se puede escribir esta serie durante un par de años sin que aparezca el monarca de Latveria?). Aunque no se encuentre entre las más celebradas y recordadas por los aficionados, esta etapa tiene incontables puntos de interés para que la disfruten los aficionados a las aventuras de Míster Fantastico, la Mujer Invisible, la Antorcha Humana y la Cosa, y también para completar su trayectoria en Marvel, pues al margen de Los Vengadores en Heroes Reborn, este fue su último gran trabajo en la Casa de las Ideas antes de saltar a DC.
La etapa de Simonson se puede dividir en cuatro partes. La primera fue el tie-in con el evento Marvel de 1990, Actos de venganza, un quizá demasiado largo aunque divertido relato en el que los 4F son asaltados por una serie de villanos menores a los que nunca se habían enfrentado mientras testifican ante un comité (quizá uno de los embriones de lo que años después sería Civil War). Rich Buckler dibuja esos números. Por eso cuesta asimilar del todo la autoría de Simonson en ellos, pues es un dibujante muy particular, personal, reconocible y alejado de academicismos. Es ya en el cuarto número cuando Simonson se convierte en el autor completo de la serie, aportando su estilo a una enorme (por escala y por extensión) saga de viajes en el tiempo y en el espacio. Sin necesidad de marcar hitos, Simonson entiende que éste es el ámbito natural de los 4 Fantásticos, los auténticos aventureros del universo Marvel, aquellos en los que la ciencia de Reed Richards casa con facilidad con el fantasioso uso de sus poderes, el amor de Sue Richards, el drama de Ben Grimm o la locura de Johnny Storm. Es, en esencia, una buena historia de los 4F porque presta atención a los personajes y amplía el concepto de universo con Thor y Iron Man como invitados.
Para la tercera parte de su etapa, Simonson cede los lápices a Arthur Adams, del mismo modo que el cuarteto clásico cede el protagonismo a unos nuevos y sorprendentes 4 Fantásticos: Spiderman, Lobezno, Hulk y el Motorista Fantasma. La historia le sirve a Simonson para utilizar dos personajes clásicos de la serie, los Skrulls y el Hombre Topo, y es una divertida aventura que incide mucho en diálogos acertados. Para acabar, de nuevo como autor total, Simonson hace el mayor servicio a la serie: devolver al Doctor Muerte el status de villano esencial que tenía, después de años de clones, transferencias cerebrales y desapariciones varias. Lo hace con una nueva armadura (no del todo brillante, también hay que decirlo) y completando el juego de viajes por el tiempo que había planteado en su saga más extensa, pero sobre todo devolviendo a Muerte el aura de villano definitivo que en algún momento había perdido. Simonson también solventaba aquí otro de los grandes problemas de la serie, uno que había ido cerrando poco a poco a lo largo de su andadura en ella, y es la relación entre Ben Grimm y Sharon Ventura, las dos Cosas de este cuarteto ampliado a cinco durante toda esta etapa. Estando Thor, este no puede ser el mejor Simonson, pero es uno muy bueno.
El libro incluye los números 334 a 341, 343 a 350 y 352 a 354 de Fantastic Four, publicados originalmente por Marvel Comics entre diciembre de 1989 y julio de 1991. Como contenido extra, aparece un extenso artículo de Julián M. Clemente contextualizando esta etapa y las ilustraciones originales de portada, obra de Walter Simonson, a excepción de las de los números 347 a 349, que son de Arthur Adams, además de un escueto portafolio con dibujos de ambos autores.