Título original: Captain America: The Winter Soldier.
Director: Anthony y Joe Russo.
Reparto: Chris Evans, Scarlett Johansson, Sebastian Stan, Anthony Mackie, Robert Redford, Samuel L. Jackson, Cobie Smulders, Frank Grillo, Emily VanCamp.
Guión: Christopher Markus, Stephen McFeely.
Música: Henry Jackman.
Duración: 136 minutos.
Distribuidora: Disney.
Estreno: 4 de abril de 2014 (Estados Unidos) y 28 de marzo de 2014 (España).
Quizá la mejor forma de hablar de Capitán América. El Soldado de Invierno sea decir, de forma tajante, que estamos ante la mejor película individual de este Universo Marvel compartido en torno a Los Vengadores e iniciado con Iron Man entonces sin saber muy bien a dónde iba a conducir. Es la mejor porque funciona a muchos niveles, porque es una espléndida película de superhéroes, porque es un gran vehículo de acción, porque homenajea con métodos contemporáneos al thriller político de los años 70, porque entiende su papel como parte de ese engranaje mayor pero se sostiene con personalidad como un título independiente, porque recoge aquello que le puede servir y abre una inmensa cantidad de puertas para el futuro de Marvel en el cine, y porque no se olvida de que el centro del género de superhéroes que hace de Marvel una revolución en el cómic en los años 60 está en los personajes, en su humanidad, en sus dudas, en sus grises. Todo eso lo encierran los hermanos Russo, Anthony y Joe, para crear un filme trepidante, que sobrevive incluso a la temeridad reveladora que hay en sus trailers y que, sin ser para nada un filme para iniciados, supone un festival de referencias para todos aquellos aficionados al cómic que sepan dónde mirar.
La mayor acrobacia de la que sale no sólo indemne sino triunfante El Soldado de Invierno es que sabe ser respetuosa con El primer Vengador, el filme en el que debutó el Capitán América en esta encarnación, y plantear un escenario totalmente nuevo y necesario. Es ese giro lo que permite que la película sobresalga como auténtico reflejo de lo mejor del personaje en el cómic, las dudas personales y políticas de los años 70 y 80 con el militarismo que ha abrazado todo el universo Marvel cinematográfico como herencia del universo Ultimate. El primer Vengador, ambientada en la Segunda Guerra Mundial, debía ser una película colorista, amable y aventurera. Idealista, si se quiere. El Soldado de Invierno salta hasta nuestros días y recoge un acercamiento sombrío, oscuro, pesimista. El mundo ha cambiado y las dos películas sirven para que ese salto sea el motor dramático y argumental de esta segunda entrega. Puede que se infravalore por el hecho de ser una película «de superhéroes» o por la necesidad de que eso implica escenas de acción y efectos especiales, pero incluso con cierta ingenuidad la película es mucho más trascendente y actual de lo que puede reconocérsele desde algunos sectores. Y valiente, en todos los sentidos.
Pero vayamos al terreno que importa a los aficionados al cómic. Los hermanos Russo consiguen mostrar al Capitán América humano, al símbolo y al líder, pero también a la máquina de guerra que es. Orquestan unas coreografías de batalla espectaculares y le dan al escudo del Capitán el poder ofensivo que siempre se ha visto en las viñetas. Aún más, consiguen que todo cobre vida con una categoría asombrosa. Porque el Soldado de Invierno es ese personaje intimidante que debe ser, la Viuda Negra encuentra por fin su mejor versión hasta la fecha y el Halcón se convierte en un extraordinario añadido al panteón superheroico cinematográfico de Marvel, argumental y visualmente. Como viene sucediendo en estos filmes, el reparto es una extraordinaria piedra angular de su éxito. Chris Evans sigue demostrando que es un perfecto Capitán América, Sebastian Stan es un villano completo, Scarlett Johansson se siente al fin cómoda en la piel de la Viuda Negra, Anthony Mackie sigue demostrando que es un espléndido secundario, Samuel L. Jackson sigue dando a Nick Furia la planta que necesita y Robert Redford aporta no sólo la enorme clase que tiene sino también ese mismo toque nostálgico que apela al cine político de hace algunas décadas.
No se puede obviar tampoco el enorme papel angular que el filme juega en el universo Marvel cinematográfica. Es, como dicen los americanos, un auténtico game changer que promete alterarlo todo. Y no sólo por la extraordinaria y reveladora secuencia postcréditos (la primera de ellas, la segunda podría haberse integrado perfectamente en el filme), sino por incontables detalles que se diseminan a lo largo de la película, de forma plenamente visible y algo más oculta. Los hermanos Russo se destapan como unos extraordinarios directores de acción. Y si la primera secuencia de este tipo, el asalto al buque, peca de un pequeño exceso de movimiento, hay momentos absolutamente memorables como el enfrentamiento del Capitán con una nave de S.H.I.E.L.D. o el ataque del Soldado de Invierno en plena persecución automovilística, además del más digital clímax final. Capitán América. El Soldado de Invierno es una película prácticamente irreprochable, generadora de una inteligente intriga, disfrutable con y sin conocimientos previos del personaje o del universo en que está integrada, sobresaliente como muestra del cine de acción contemporáneo. Y, cómo no, con un nuevo cameo de Stan Lee, algo que todo aficionado aplaude con sinceridad. Muy buena.
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