El pasado viernes día 14 de marzo, Carlos Pacheco ofreció una formidable masterclass en la Escuela Universitaria de Diseño, Innovación y Tecnología de Madrid. El acto fue parte de la promoción de Capitán América. El Soldado de Invierno, la película que se estrena el próximo día 28 («una de las pocas películas de superhéroes que tengo ganas de ver»), pero acabó siendo un magnífico repaso por la historia del personaje, por el trabajo que el propio Pacheco está haciendo ahora mismo en el cómic del Capi, por el mundo del cómic en general y por su relación con las películas basadas en personajes de las viñetas que en los últimos han proliferado sin medida. Pacheco arrancó su masterclass haciendo un repaso histórico por la vida del Capitán América, destacando que fue creado por Joe Simon y Jack Kirby, recuperado para la nueva Marvel de los años 60 por Stan Lee y el propio Kirby, destacado por Jim Steranko, «el dibujante pop por excelencia de aquella época», engrandecido por el guionista Steve Englehart y reimaginado en los Ultimates por Mark Millar, «un señor que está como una cabra» y que se olvidó «de ese lado superheroico tradicional, de vigilante, y transforma a los superhéroes en militares».
Ese universo Ultimate en el que trabajo Millar con Bryan Hitch «es una visión que no intenta satisfacer al aficionado que llevaba aquí mucho tiempo, sino que intenta abrirse a un público completamente nuevo, que no conoce a los personajes, que no ha leído nunca un cómic y que no lo interesa ese acercamiento a la historieta». El cine, de hecho, recoge el espíritu y muchas veces la letra de lo que se contó en las versiones Ultimate, y eso ha provocado que la industria del cómic ya no sea lo más importante para los superhéroes. «En los últimos años ha cambiado mucho, la manera de trabajar es muy distinta. He notado perfectamente como el centro de gravedad empresarial ha cambiado de considerar la historieta como el punto focal de la industria a que lo sea el cine. Yo entiendo esa necesidad, comprendo perfectamente que es una industria y siempre lo he dicho. El cómic de superhéroes mainstream es una industria que de vez en cuando produce obras de arte, pero que su función es la de existir en sí mismo, que cada mes haya un tebeo en la calle y que ese tebeo produzca los mayores beneficios posibles para la compañía», explica Pacheco.
Pacheco se encarga ahora de la colección de Capitán América, dentro de Marvel Now!. «Marvel va dejando de lado ese universo Ultimate porque se da cuenta de que puede actualizar, puede ultimatizar a sus personajes tradicionales y esa jugada le va a salir mucho más rentable económicamente», afirma. La serie la lleva Rick Remender, «uno de los pilares de Marvel» actuales junto con Jonathan Hickman. Del Capitán América «quería dar una visión icónica y actualizar en cierta medida ese uniforme que me dan, ese diseño que me dan de marine, de militar de Call of Duty, de luchador en Irak, y convertirlo en superhéroe, porque sigo pensando que trabajo con superhéroes a pesar de todo. Intento mantener un mínimo equilibrio entre esa visión que Marvel quiere ofrecer y la que yo creo que debo ofrecer», añade el dibujante español. La primera ilustración que hizo del Capitán América, la portada de su primer número, siguió una máxima: «el enfoque perfecto para el superhéroe siempre es el contrapicado». «Eso le da una dimensión extra, de inferioridad del espectador frente al objeto que se está mirando. Si queremos mostrar la gloria o grandeza de estos personajes, el enfoque en contrapicado le da ese extra añadido. Y en el caso del Capitán América, aún más. Es autoridad, es una especie de superpolicía. El Capitán América no es Lobezno», incidió.
Para entender a Pacheco y su obra, hay que tener en cuenta una máxima elemental: «Yo trabajo superhéroes porque me gustan, no es un trabajo alimenticio para mí». A lo largo de toda la charla fue explicando detalles sobre cómo crea cómics. «Yo siempre trabajo con papel y rotuladores en los diseños previos, es un imperativo para mí, necesito el contacto físico, el olor del papel y del rotulador. Hay quien dice que estoy enganchado, puede que sea cierto», dijo entre las risas del auditorio. La de los bocetos «es la etapa que a mí más me gusta, con la que me siento más creativo porque eso es lo que va a quedar para ti, no es lo que va a salir impreso, te puedes permitir el lujo de fallar, de ser caótico». Y otro de los pasos que disfruta es el de «indagar, buscar referencias, aprender de la época, navegar por Google». ¿Y cómo encara un guión? «Para mí es absolutamente vital añadir en cada página exactamente lo que el guionista me pide. Otra cosa es que yo añada cosas, que suelo hacerlo, pero cada uno de los elementos que el guionista me pide que estén descritos en cada una de esas viñetas tiene que estar ahí», afirma. «Eso puede ser percibido por el aficionado que lo va a leer o no, pero mi obligación personal es añadírselo. No intento que el espectador lo perciba, sino que es mi compromiso gráfico con el personaje, conocerlo, intentar saber qué le puedo aportar y aportárselo», añadió.
«Para mí, dibujar, narrar, contar, ya sea con la palabra o con la imagen, es parir. Reconozco que envidio a todos los que disfrutan cuando trabajan. Yo no lo consigo. Yo sufro, estoy de parto. Y a veces necesito fórceps para que salga. Después ya lo ves andando, correteando, jugando con la pelota y dices ‘este es mi niño’, pero mientras trabajo sufro mucho. El concepto divertirme no lo aplico», explicó. No maneja ese concepto, pero sí el de sumar detalles, a veces imperceptibles para el lector, como el disco de vinilo del concierto de Al Di Meola, John McLaughlin y Paco de Lucía que colocó entre la colección del Halcón porque le «parecía un homenaje bonito a mi paisano de Algeciras» y, al mismo tiempo, «evita el estereotipo afroamericano» pero le muestra como el trabajador social que es, «integrado dentro de la cultura afroamericana» . También expresó lo mucho que le gusta «trabajar trabajar las escenas de lucha, coreografíarlas» porque «son muy jodidas, muy, muy complicadas». «Yo tiro mucho de Sam Peckinpah, que a mí me parece el héroe de la violencia coreografiada». añadió en ese sentido. Y una norma inquebrantable en Marvel: «No puedo mostrar desnudez ni insinuarla. Podemos ser más extremos con la violencia, pero tampoco podemos ser extremadamente violentos».
Y dado que el entorno de la charla era universitario, la pregunta era obligada: ¿qué tiene que llevar un aspirante a dibujante de cómics en su portafolio? «Páginas. Narración. Historia. Somos narradores. Si alguien quiere ser dibujante de cómics, tiene que enseñar páginas de cómics, no dibujos de superhéroes, que pueden estar muy bien para un póster o una camiseta, pero nosotros lo que hacemos es contar historias. Para ser un dibujante de cómics tienes que dibujar superhéroes, pero también niños, ancianos, calles, árboles. Sillas, lo difícil que es dibujar una puta silla, porque no podemos dibujar marcas blancas, depende de la casa donde esté una silla es de una forma o de otra, la silla da una dimensión al dueño que se está sentando. Como decía Blake Edwards, un hombre no se mueve igual si en su bolsillo lleva una pitillera de oro o no», dijo. Pacheco estará hasta julio trabajando en Capitán América, prometió sorpresas en la serie, y después se pondrá con un título propio, Arrowsmith, «un personaje al que el lector habitual de superhjéroes fuese cuando no quisiera leer superhéroes, pero que conservase las claves narrativas, estilísticas de la narración clásica del superhéroe». Y dejó claro que le encantaría dibujar a Spiderman, pero «lo que pasa es que mi amigo Humberto Ramos es el dibujante, lo quiero mucho y no quiero quitárselo».
Además de ofreceros en este texto lo mejor de la masterclass de Carlos Pacheco, hemos decidido poner a vuestra disposición el audio completo de la sesión para quien quiera escucharlo de forma íntegra. La casi hora y medio que duró el acto se puede escuchar en este enlace.
Una maravilla de artículo, y una maravilla de charla debió ser.