Guión: Ann Nocenti.
Dibujo: Rafa Sandoval, Christian Duce.
Páginas: 152.
Precio: 14,50 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Enero 2014.
Después de la polémica que rodeó a la primera etapa de Catwoman en los nuevos 52, la que contó con los polémicos guiones de Judd Winnick y los sensuales dibujos de Guillem March, la serie vive en una encrucijada. Ann Nocenti ha optado por la acción continua, lo que favorece el dibujo de Rafa Sandoval, pero el camino de sus historias no termina de estar del todo claro. No termina de reconocerse a la Selina Kyle más clásica, ni tampoco parece que la más moderna sea la que siempre está presente en sus aventuras. Hay momentos inspirados y otros en los que todo parece atropellarse, y por ahora no hay una línea clara e identificable que defina a Catwoman como la protagonista de una historia más urbana o más fantástica. Entretiene por su ritmo y porque visualmente engancha con mucha facilidad, pero cerrando ya su segundo año de publicación mensual, Catwoman va necesitando algo más claro. Es verdad que el personaje siempre se ha movido en una agradecida escala de grises, pero por el momento lo que ofrece Nocenti está lejos de eso. Es más bien una inconcreta transición hasta que llegue el momento de que Catwoman sea algo concreto. Heroína, villana, antiheroina o una mezcla de las tres, pero algo que quede más claro.
En sus primeros números, Nocenti jugó con la vinculación de Catwoman al universo de Batman con el spin-off de La muerte de la familia y una historia de corte fantástico. Ahora, insiste en lo primero, cierra las secuelas de la segunda y coloca después a Catwoman en una extraña guerra de bandas que incorpora de nuevo elementos que se alejan de la versión más realista, para acabar con un cliffhanger que llevará a Selina a enfrentarse con la hija del Joker. Todo muy cíclico, pero de momento nada demasiado personalizado. Bien podría ser Catwoman como cualquier antiheroína que se moviera en el universo DC, a excepción de cuando Batman irrumpe en escena. Por eso, lo mejor de esta cuarta entrega está en su primer número, cuando el Caballero Oscuro trata de capturar a la felina ladrona, en realidad buscando desahogar sus propias frustraciones. Lo mejor de la Catwoman de Nocenti es su afán de mantenerse como una ladrona independiente, sin tener que depender de ninguno de los grandes poderes de Gotham. Eso mismo es lo que provoca su enfrentamiento con el Pingüino, aunque la historia no consigue enganchar con la misma facilidad, y eso es también lo que lleva a la posterior confrontación con la nueva versión del Doctor Fósforo, más espectacular que profunda.
Y es que la clave de esta Catwoman está en esa palabra, espectacularidad. Aunque se ha puesto a prueba a Catwoman como persona y desde un perfil más psicológico desde la primera secuencia del primer número de la serie relanzada, lo cierto es que importa bastante más el lucimiento de los ilustradores. Guillem March es, efectivamente, espectacular, como demostró en el comienzo de la serie, y no lo es menos Rafa Sandoval, el actual dibujante. Se nota que disfruta con las aventuras de Catwoman gracias a su dominio de la anatomía y dando a Selina espléndidas coreografías de combate, que suman ese deseado impacto no sólo en las splash-pages o en las viñetas de gran tamaño, sino incluso también en las más pequeñas. Quizá en algunos momentos se echa en falta alguna viñeta de transición para que la narración del relato sea un poco más clara, pero ese endiablado ritmo que se impone a la historia deja a veces sin el respiro necesario. El Annual que completa este cuarto volumen de ECC corre a cargo de Christian Duce, ayudado por Aaron Lopresti y John Livesay, y el resultado, aún siendo atractivo, está un peldaño por debajo de lo que muestra Sandoval, lo que indica que la personalidad de la serie está ahora mismo en sus ilustraciones.
El volumen incluye los números 18 y 20 a 23 y el primer Annual de Catwoman, publicados originalmente por DC Comics entre marzo y agosto de 2013. Además de una presentación de Fran San Rafael, el libro sólo incluye como contenido extra las portadas originales de dichos números, realizadas por Tony S. Daniel para el número 18, Rafa Sandoval para el 20, Terry Dodson para los tres restantes y Emanuela Lupacchino para el Annual.