Editorial: Planeta DeAgostini.
Guión: Mike Richardson.
Dibujo: Stan Sakai.
Páginas: 152.
Precio: 12,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Marzo 2014.
Lo primero que exige 47 Ronin es eliminar de la mente cualquier referencia a la película de reciente estreno La leyenda del samurái: 47 ronin, protagonizada por Keanu Reeves. Cuentan la misma historia real, pero de maneras tan diametralmente opuestas, la del cine introduciendo unos elementos fantásticos que desvirtúan por completo el relato original, que lo mejor es considerarlas como entes absolutamente independientes. Además, el cómic es el resultado de una larga gestación que nada tiene que ver con el desarrollo del filme y su valoración ha de ser mucho más entusiasta, por su respeto al material de origen y por su espléndida narrativa. Y es que Mike Richardson y Stan Sakai emocionan con la historia y consiguen trasladar al lector aun mundo diferente, el de los samurái y los ronin, el del bushido como código de conducta, el del Japón de comienzos del siglo XVIII. Sin esos detalles tan formidablemente descritos, 47 ronin podría pasar por una simple historia de venganza que después de un punto de vista occidental acusaría ciertas incongruencias. Pero, en cambio, es un mosaico extraordinario de una cultura que tiene la capacidad de fascinar por sí sola pero mucho más con descripciones tan brillantes como ésta.
Quizá lo más llamativo de 47 ronin es el choque evidente que hay entre la historia real que adapta Richardson con el caricaturesco y sencillo estilo de dibujo que ofrece Sakai (no lo olvidemos, creador de Usagi Yojimbo, precisamente una versión animalizada de los mitos japoneses). Esa elección visual no es, por sí sola, un acierto o un error, pero sí es cierto que exige del lector un mayor esfuerzo, probablemente porque hay cierta costumbre de utilizar ilustraciones más épicas y realistas para este tipo de historias. Pero Sakai captura perfectamente, siempre dentro de su personal estilo, el aspecto que han de tener los protagonistas, el escenario, las ropas o las armas. No hay nada en 47 ronin que parezca fuera de lugar o que rompa la magnífica ambientación que se crea en la historia desde su sugerente prólogo, en el que ya se puede apreciar un respeto casi reverencial por la cultura en la que acontecen estos hechos. Y, de hecho, una vez se ha acostumbrado el lector a las ilustraciones de Sakai y quizá con la única salvedad de las escenas de combate y la ausencia casi absoluta de sangre en las mismas, es difícil considerar otra forma de realizar este cómic.
Si ese es el único pero que se le puede poner al dibujo de Sakai, el único que acepta el guión de Richardson está en su final. La elipsis por la que opta el escrito es quizá algo demasiado sobrio para la emoción que podría haber conseguido con ese momento, que queda algo plano y muy poco sentido. Quizá sea un modo de plasmar de nuevo la serenidad del samurái, pero parece más una ocasión perdida. No obstante, es una modesta cuestión de apreciación que no limita los muchos méritos de 47 ronin. El cómic es una bella traslación de la leyenda japonesa, en el que se ve una cuidada documentación y, sobre todo, un enorme respeto por la cultura nipona. A excepción de ese debatible final, Richardson utiliza las elipsis con bastante acierto y desarrolla los personajes de una forma prácticamente modélica, redondeando el resultado final con ese prólogo y ese epílogo que cobran sentido a lo largo del relato y que, en su parte final, permite acabar con una emoción muy marcada. 47 ronin es una historia épica y bella, más que recomendable aunque no se sea un apasionado de la cultura. Porque si uno aprecia las leyendas de samuráis y ronin, esta es una obra sencillamente imprescindible.
El volumen incluye los cinco números de la serie 47 Ronin, editados por Dark Horse entre noviembre de 2012 y julio de 2013, después reunidos en un único libro de marzo de 2014. Como contenido extra, esta edición tiene las portadas originales de los cinco números, obra de Stan Sakai, un artículo de Mike Richardson explicando la génesis de la obra, otro sobre el asesor editorial Kazuo Koike, una entrevista con el ilustrador y algunos grabados de Ogata Gekko que sirvieron como inspiración a la historia.