Título original: The Invincible Iron Man.
Director: Patrick Archibald, Jay Oliva y Frank D. Paur.
Reparto: Marc Worden, Rodney Saulsberry, Fred Tatasciore, Gwendoline Yeo, Elisa Gabrielli, John McCook, James Sie, Stephen Mendillo.
Guión: Greg Johnson.
Música: Guy Michelmore.
Duración: 83 minutos.
Distribuidora: Filmax.
Estreno: 23 de enero de 2007 (Estados Unidos).
Un año antes de que el Iron Man protagonizado por Robert Downey Jr. llegara a los cines, Marvel comercializó en vídeo Iron Man el invencible, tercera película de dibujos animados basada en los personajes de la editorial después de Ultimate Avengers (aquí, su crítica) y su secuela. Y el resultado fue una pequeña decepción. Si bien los cambios en el origen del personaje que introduce el filme se pueden considerar aceptables, hay demasiados elementos que no están bien llevados, con lo que, sin dejar de ser un producto moderadamente entretenido, quedó rápidamente en evidencia con la lograda versión en imagen real que Jon Favreau estrenó al año siguiente. Es injusto trazar una comparativa entre ambos filmes, pero a la vez es algo inevitable por la cercanía. Incluso con el Iron Man que aparece en las mencionadas entregas de Ultimate Avengers, aunque el personaje está interpretado en la versión original por el mismo actor, Marc Worden. Y esta película queda muy por debajo de todas las demás encarnaciones modernas de Tony Stark y su alter ego, a pesar de que sí tiene algunos elementos más que rescatables.
Entre esos méritos está la actualización del origen del personaje. Aunque pueda parecer que no es más que una relocalización tanto geográfica como temporal de los eventos que fuerzan a Tony Stark a enfundarse la armadura, supone un acierto vincular el nacimiento de Iron Man con su gran archienemigo, el Mandarín, y también sumar la presencia desde el principio de Rhodey, el fiel amigo y ayudante de Tony. Funciona igualmente bien la construcción de la primera armadura y la forma en que Tony escapa de su cautiverio, incluso las breves pero muy divertidas apariciones de Pepper. Pero a partir de ahí la película se sumerge en un pequeño caos. La presencia del Mandarín, sugerente en inicio, acaba bastante diluida. Primero, porque apenas llega a aparecer en la película, casi como si supusiera un problema argumental o presupuestario que tuviera un mayor protagonismo. Segundo, porque ni siquiera es Iron Man quien realiza las acciones decisivas en el clímax de la película. Y aunque el título de la película tache a Iron Man de «invencible», no se llega a tener semejante impresión del poder que en realidad tiene el héroe. Es más bien un concepto de marketing, por coger el mismo título que la cabecera de cómic que se lanzó en ese mismo 2007.
En ausencia del Mandarín, un personaje más sugerido que real en la película, y con la cierta confusión que hay entre buenos y malos con todos los personajes que rodean a Stark, el impacto de la película se quiere centrar en los Elementales, los cuatro guerreros mágicos que buscan los anillos de poder del Mandarín para garantizar su regreso al mundo de los vivos. Ellos, del mismo modo que las armaduras de Iron Man y el dragón chino con el que se enfrenta Tony antes del clímax de la película (probablemente lo más agradecido de este conjunto), están animados por ordenador, aun siendo ésta una película de dibujos animados tradicionales. La mezcla no termina de ser demasiado afortunada y los movimientos digitales en el entorno dibujado de la manera clásica queda en ocasiones demasiado antinatural. Los Elementales también se ven lastrados por la duración de la película, que no les da demasiados minutos en pantalla como para ser tan verdaderamente temibles como habría sido deseables. El diseño de estas criaturas, en todo caso, es de lo más acertado de la película y encaja a la perfección en el mundo de Iron Man.
No es que Iron Man el invencible sea un desastre, porque la película convence como un sencillo entretenimiento, acierta con su incorporación de la vida de Tony como directivo de la empresa de su padre (que también aparece) y es una modestamente bien llevada historia de origen, pero siempre y cuando las expectativas no sean muy elevadas. El retrato de Tony arranca firme, tanto en su faceta de playoboy despreocupado (no deja de ser una rareza que haya una escena sexualmente insinuante en una película de estas características, con Tony y una de sus conquistas en el jacuzzi) como en la de hombre de negocios (aunque el final recuerda al de Bruce Wayne en Batman Begins), y quizá se va diluyendo un tanto en cuanto Iron Man, la armadura, aparece por primera vez. Y no termina de ser una buena idea que en tan poco espacio de tiempo Tony salga enfundado en varias de sus armaduras, ya que apenas hay margen para recrearse en lo más bonito de cada una de ellas. Como introducción al personaje es pasable, pero está lejos de los aciertos que sí tuvieron las películas de Ultimate Avengers y queda como una demostración más de que, en el terreno de los dibujos animados, los superhéroes de DC cuentan con un bagaje mucho más afortunado.