Guión: Paul Dini.
Dibujo: J. H. Williams III, Don Kramer, Joe Benítez y Marcos Marz.
Páginas: 152.
Precio: 14,50 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Febrero 2014.
El trabajo de Paul Dini en Batman: The Animated Series, una de las versiones más alabadas, puras y definitivas en su conjunto de las que ha tenido el Caballero Oscuro en las últimas décadas, le convirtió en una de las eminencias casi intocables en lo que se refiere al personaje. Por eso, su etapa en Detective Comics que arrancó en 2006 generó muchas expectativas. A tenor de lo que se ve en el primero de los volúmenes que recopilarán esa etapa, las cumplió con creces. Dini decidió rendir un homenaje a un cómic en desuso, el que ofrecía a los lectores historias autoconclusivas. Como hacía la misma serie que le dio a conocer entre los aficionados de Batman, pero también como el cómic hasta el final de la Edad de Plata e incluso también después en intervalos notables. Y en ese terreno, Dini se maneja con una habilidad espléndida. Recupera al Batman más detectivesco y racional, el que soluciona los casos con su cerebro y no sólo con sus puños, el que mantiene una relación compleja con cada uno de los integrantes de su galería de villanos, el que usa a Bruce Wayne como fachada y método para conseguir información, y el que como Batman no es un personaje exageradamente agrio o siniestro.
Muy probablemente es una exageración, pero el Batman de este primer volumen de Detective supone regresar a la genialidad que emanaba de los objetivos que se marcaban los mejores episodios de The Animated Series. Obviamente, esta etapa de Detective Comics no quiere alcanzar obligatoriamente las mismas cotas de genialidad, no tiene la necesidad de perseguir una versión definitiva del personaje, entre otras cosas porque la continuidad tampoco permite tanta libertad, pero el resultado es tremendamente entretenido, moderno y clásico a la vez. Dini demuestra que no sólo entiende a Batman, sino también a su extensa galería de villanos. Juega con la reforma del Acertijo y del Pingüino como ya hizo en la serie de dibujos animados (él colaboró en el argumento del episodio Riddler’s Reform y escribió Joker’s Millions, en el que Oswald Cobblepot debuta regentando un club de Gotham), traza una sexualmente atractiva y siniestra versión de Hiedra Venenosa, recupera a un villano tan clásico como el Doctor Fósforo y por supuesto disfruta con una espectacular versión del Joker que se enfrenta a Robin en un delirante episodio. En realidad, todos son delirantes a su manera, pero todos son puro Batman.
Que sean guiones cerrados y fácilmente interpretables permite que la serie tenga una identidad propia sin necesidad de tener un dibujante fijo. De hecho, por los seis números que componen este volumen desfilan cuatro ilustradores diferentes. Y todos ellos, aún con estilos muy diferentes, encajan a la perfección en los guiones de Dini. Abre el fuego la originalidad narrativa de J. H. Williams III, todavía incipiente pero ya más que interesante, para narrar el caso más abiertamente detectivesco de este volumen. Don Kramer, que se encarga de tres episodios, juega con acierto con sus versiones del Acertijo, el Pingüino y el Joker, siendo bastante clásico en casi todo y creando buenas ambientaciones. Joe Benítez es, probablemente, el más moderno de los cuatro y el que más gusta de alterar la realidad para conseguir un efecto más espectacular, en la figura de Hiedra Venenosa, en la del mismo Batman y en los elementos más fantásticos de su historia. Y Marcos Franz se decanta por un estilo más realista sin perder el impacto visual que genera un personaje como el Doctor Fósforo. Dini ya es una razón de peso para disfrutar de este volumen, pero el trabajo de sus ilustradores completa un mucho más que notable y prometedor arranque de la etapa del guionista.
El volumen, primero de los cuatro que tendrá este repaso a la etapa de Paul Dini dentro de la colección Essentials de ECC, incluye los números 821 a 826 de Detective Comics, publicados originalmente por DC Comics entre septiembre de 2006 y febrero de 2007. Como contenido extra, el libro contiene dos artículos firmados por David Fernández y las portadas originales de los seis números, realizadas por Simone Bianchi.