Guión: Stan Lee.
Dibujo: John Romita Sr.
Páginas: 320.
Precio: 19,95 euros.
Presentación: Cartoné con sobrecubierta.
Publicación: Noviembre 2007.
Stan Lee y John Romita siguen siendo un reclamo por sí solos, y así sucede en este segundo volumen de Spiderman. Las tiras completas que repasa el recorrido del Trepamuros en el formato de prensa que arrancó a finales de los años 70. Y aunque es Spiderman, es un Spiderman diferente, clásico en algunos aspectos pero también atrevido en otros muchos. A Stan Lee no le tiembla la mano a la hora de introducir conceptos novedosos, como la identificación entre el carácter afable de Peter Parker y el hecho de tener a Spiderman en su vida (y viceversa) o la presencia de otros intereses románticos en la vida del sobrino de la siempre frágil tía May (en especial Carole), y sobre todo se centra en la consecuencias que tiene en su vida el hecho de tener superpoderes. De John Romita hay poco que decir que no transmita su magnífica interpretación del personaje, la definitiva para unas cuantas generaciones de lectores. Las tiras de prensa es una forma tan diferente como sobresaliente de acercarse a los mitos de Spiderman, con la garantía de contar con dos de los autores que mejor lo han entendido a lo largo de sus ya más de cincuenta años de vida.
Stan Lee sigue la idea originaria de Marvel de colocar a personajes extraordinarios en situaciones ordinarias, y hace de la vida de Peter Parker el centro de las aventuras de Spiderman. De hecho, hay una historia completa de las once que contiene este volumen, Ser o no ser, en la que no aparece nunca el disfraz de superhéroe porque Peter ha decidido aparcar su carrera como vigilante. La vida sentimental del héroe es otro de los centros de las historias. Stan Lee hace que la vida de Peter se balancee entre Carole Jennings y Mary Jane Watson, y mezcla a sus amores con sus enemigos. Carole se ve envuelta primero con el culto de un predicador y más adelante con Kingpin y Mary Jane trabaja en el espectáculo de Kraven el Cazador y después, para dar celos a Peter, flirtea con el Protector, un tipo que se aprovecha de los ancianos del barrio donde vive May. De la misma forma que en el comic book, aunque quizá de una forma más acusada por el ritmo que impone la periodicidad diaria, Lee basa las historias en torno a los problemas de Peter: los económicos, los laborales (con un J. Jonah Jameson más duro y exagerado que en la continuidad general), los personales por lo que Spiderman impide que Peter pueda llevar a cabo en su vida, los familiares…
Y es un retrato de Spiderman tan fascinante como el más reconocible pero ligeramente diferente. Esas diferencias están especialmente en los guiones de Lee, quien entendiendo cada vez mejor el medio en el que reproduce estas aventuras introduce detalles diferentes (y no sólo referentes a Spiderman; atención al espléndido cameo nada menos que Richard Nixon) y trazan para el héroe un camino que no es el mismo de la continuidad de los cómics. Donde sí se produce una comunión perfecta entre la imagen más popular de Spiderman es en el dibujo. John Romita desde el principio creó viñetas inolvidables para estas tiras, y sigue haciéndolo en este segundo volumen, rescatando las versiones más icónicas de personajes como May o Mary Jane, y también de villanos como Kingpin o Kraven. Lo mejor de las tiras, tanto en este volumen como en el anterior, está en que las historias de superhéroes y otras más urbanas se mezclan a un ritmo fascinante, tirando de lo que hace grande a Spiderman y trazando, al mismo tiempo, una cronología diferente, con cierta ingenuidad en algunos momentos pero con tramas muy atractivas y un apartado visual que supera las limitaciones de espacio y de tamaño que tiene el medio.
Este segundo volumen de la serie incluye las tiras que se publicaron entre el 29 de enero de 1979 y el 11 de enero de 1981. El libro incluye una introducción escrita por Daniele Luttazzi y, como el primer volumen, un glosario con las referencias culturales de la época mencionadas por los personajes.