CÓMIC PARA TODOS

‘Don Quijote’, de Flix

DON QUIJOTEEditorial: Dibbuks.

Guión: Flix.

Dibujo: Flix.

Páginas: 136.

Precio: 16 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2014.

Que nadie se asuste, pero este Don Quijote no es una versión de El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha. La obra de Miguel de Cervantes no es más que la inspiración para que Flix desarrolle una historia que sí coge algunos elementos, pero que es más una reimaginación o un agradecido homenaje que una traslación a las viñetas y a la modernidad de las aventuras del caballero andante más famoso de la literatura española. Y es un relato muy agradable porque toca constantemente la fibra sensible. Hace reír, hace llorar y deleita con las referencias, al propio Quijote de Cervantes, por supuesto, pero también por ejemplo al cómic de superhéroes. Alonso Quijano se convierte aquí en el último defensor de Tobosow, que tiene que luchar contra quienes quieren especular con los terrenos de su pueblo, contra los deseos de su hija de internarle en una residencia para ancianos y junto a su nieto, el pequeño Robin que se rebela contra su nombre porque él quiere ser Batman. Y así, montados ambos en sus bicicletas e imaginando que son nobles corceles, este moderno Don Quijote y su escudero buscarán aventuras en las que desfacer entuertos. O algo parecido, porque imaginación no le falta a Flix para hacer una historia fiel al espíritu original, pero divertida y moderna como para ser algo completamente diferente.

Una adaptación tan libre como ésta corre siempre el peligro de desvirtuar la obra de la que procede. Con Flix no se da ese problema, porque desde el principio se amolda a la perfección a los tiempos modernos con un personaje que agradece la inspiración, convirtiendo a su Alonso Quijano en un cruzado contra los cómics, entre otras muchas cosas. Una pequeña gran broma interna que no hace sino elevar las expectativas ya desde esa primera carta al director que hay en el libro. A partir de ahí, Flix crea un Quijote divertido y muy bien construido. No se limita a mostrarle como un loco que fantasea con los ojos abiertos con ser caballero, sino que muestra con imaginación las visiones que tiene. Y le convierte en el abuelo perfecto, uno que vela por su nieto (qué gran hallazgo es ese escudero vestido de Batman que quiere ser un superhéroe pero al que Alonso acaba convenciendo de que mejor será un caballero) y que, en el fondo, lo único que está haciendo es jugar con él. No falta el trasfondo dramático, ejemplificado por su hija, que es la voz de la cordura, la que le insiste en que está viejo y enfermo y que por eso ha de estar en una residencia. Don Quijote es el camino para mostrar que la locura tiene sus partes buenas y sus partes malas, un camino que desemboca en un final tierno y dramático a partes iguales.

Pero el gran triunfo de Flix es la naturalidad con la que va tejiendo su relato. No sólo no le asusta el descomunal referente literario que busca para esta obra, sino que se atreve a cambiarlo de arriba a abajo y reírse de todos los tópicos que encierra la aventura de caballería, los mismos de los que el propio Cervantes supo reírse. Y para ello se apoya en un dibujo tan caricaturesco como cálido, al que no le hace falta el color para convencer desde el principio. Flix maneja con muchísimo acierto la mezcla entre realidad y ficción (ojo a la maravillosa secuencia del clímax final, la del enfrentamiento entre Don Quijote y el Caballero de la Blanca Luna, con un ritmo excepcional), domina diferentes tipos de humor (desde los ingeniosos diálogos al más puro slapstick) y consigue una admirable espectacularidad en las hazañas de su protagonista a pesar de que se maneja en páginas con muchas y no demasiado grandes viñetas. Todo esto hace que Don Quijote sea una obra a la que se le va cogiendo cariño a cada página que se pasa porque se nota ese mismo cariño en el trabajo de su autor, y que invita a ser releída cada cierto tiempo sin que pierda ninguno de sus méritos. A otro nivel, por supuesto, pero como el mismo Quijote de Cervantes.

La edición original de Don Quijote fue en prensa, en el Frankfurter Allgeimen Zeitung y en el Märkischen Volkfreund. Carlsen lo editó en un único volumen en julio de 2012. La edición española modifica la portada original con un guiño muy especial. La portada original recreaba el estilo de una colección alemana de clásicos literarios. La española hace lo mismo con el aspecto de los clásicos de Ediciones Cátedra.

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Esta entrada fue publicada el 17 febrero, 2014 por en Cómic, Dibbuks, Flix, Novedades.

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