Guión: Dan Slott, Christos Gage, Fred Valente, Chris Yost, Greg Rucka, Kelly Sue DeConnick, Joe Caramagna y Skottie Young.
Dibujo: Humberto Ramos, Barry Kitson, Emma Ríos, Max Fiumara, Giuseppe Camuncoli, Minc, Oosterveer, Stefano Caselli, Mike McKone, Chris Bachalo, Dave Guerting, Greg Baldwin y Chuck BB.
Páginas: 112 / 96 / 80 / 88.
Precio: 5,95 / 5 / 4,25 y 4,60 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Marzo – Junio 2012.
Un evento, que es ahora como llaman los editoriales norteamericanas a una historia que se prolonga durante varios números y cabeceras, tiene un alto componente de locura, muchas dosis de acción, una enorme cantidad de personajes, hechos que alteren el status quo de sus protagonistas y, normalmente, un importante número de defensores y de detractores. Spider-Island es, en ese sentido, modélico. Es exactamente lo que uno puede esperar de un evento. Dan Slott, guionista del invento, suma aciertos y errores casi a partes iguales en este entretenimiento palomitero, controlado dentro de su buscado caos, tendente a la caricatura en algunos momentos, dejando situaciones abiertas sin que necesariamente haya un plan para cerrarlas y atreviéndose a mostrar situaciones que a todo aficionado de Spiderman se le han pasado alguna vez por la cabeza, esos «placeres culpables» como los define tan acertadamente Julián Clemente en uno de sus artículos que acompañan a la edición española. Para disfrutar de Spider-Island, lo mejor es olvidarse de todo y zambullirse en la historia, asumir que todo lo que pasa es coherente con la vida de Spiderman y con el universo Marvel en general y dejar las preguntas y las dudas aparcadas para saborear las palomitas.
La premisa de Spider-Island es tan sencilla como atractiva. Manhattan sufre una plaga y todos sus ciudadanos (superpoderosos y mutantes excluidos, por supuesto) adquieren poderes arácnidos. Madame Web lo ha visto anticipadamente y ha puesto a Spiderman en el camino para afrontar una crisis que le obliga a cobrarse una vida, mientras por sus páginas desfilan Vengadores, 4 Fantásticos y demás héroes neoyorquinos. Slott cumple con el doble objetivo de la saga de proporcionar un espectáculo sin límites con el protagonismo absoluto de Spiderman pero que afecte inevitablemente a todos los superhéroes Marvel que habitan en Nueva York y, al mismo tiempo, tocar algunos aspectos esenciales de la vida de Peter Parker. Y como ha venido sucediendo a lo largo de la historia, eso suele tener que ver con dos aspectos, sus poderes (aquí, su sentido arácnido) y las mujeres que le rodean. Lo segundo, en realidad, es lo más gozoso de esta historia para quien quiera ver algo más que peleas, superpoderes, crisis y destrucción, porque, y esto se ve esencialmente en el epílogo, Spider-Island esconde más de una reflexión interesante sobre cómo puede ser la vida amorosa de Spiderman. La historia arranca con la incomprensión de Mary Jane hacia la vida de Peter como aventurero enmascarado y con la agente de policía Carlie Cooper como su novia, y según se van sucediendo los acontecimientos se aprecian matices que acaban explotando en el hermoso final de la saga.
A Slott se le puede reprochar algún que otro momento inverosímil o demasiado tópico, pero en general apuesta por un desarrollo bastante modélico, con una cuidada introducción, más larga de lo que suele ser habitual en este tipo de sagas, un nudo en el que se van cubriendo con mucho acierto los pasos más habituales (el descubrimiento del villano en la sombra, las dudas del héroe, su implicación personal, el hallazgo de una solución o la lucha para llevar a la práctica) y con esos pecados culpables tan divertidos, como ver con los poderes de Spiderman a personajes como J. Jonah Jameson o Mary Jane, hasta llegar a un clímax de enormes proporciones. Aunque la diversidad de títulos obliga a que haya bastantes ilustradores en esta historia, Humberto Ramos es el principal. Su estilo, desenfadado y no demasiado preocupado por la lógica anatómica, acaba encajando bastante bien, por chocante que pueda parecer en algunas viñetas. Su Spiderman es exageradamente imposible en ocasiones, pero da a la historia la más que necesaria comicidad para que el lector no se sienta abrumado por la trascendencia que quiere tener el relato en algunos momentos. Precisamente por eso, se puede pensar que Spider-Island es un evento muy ambicioso como para estar concentrado en un solo personaje. Pero si hay uno que puede soportarlo es el Trepamuros. Y Slott lo sabe, y por eso llena el relato de incontables elementos y desarrolla los que le interesan.
Panini editó el arco argumental en los números 65 a 68 de El asombroso Spiderman. Estas cuatro entregas contienen los números 659, 660 y 662 a 673 de The Amazing Spider-Man, y los especiales Free Comic Book Day: Amazing Spider-Man 2011, Spider-Island: Deadly Foes, Spider-Island: Avengers y Spider-Island: I Love New York City, publicados por Marvel Comics entre junio y noviembre de 2011. Los cuatro números contienen las portadas originales dibujadas por Mike del Mundo, Humberto Ramos, Stephanie Hans, Gabriele Dell’Otto, Stuart Immonen, Stefano Caselli y Leinil Francis Yu.