CÓMIC PARA TODOS

‘Marshal Law. Miedo y asco’, de Pat Mills y Kevin O’Neill

marshal_law_okBREditorial: ECC.

Guión: Pat Mills.

Dibujo: Kevin O’Neill.

Páginas: 192.

Precio: 17,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Septiembre 2013.

Tras la revolución en el mundo del superhéroe que encabezaron Frank Miller y Alan Moore a mediados de los años 80, la figura del antihéroe se convirtió en un concepto tremendamente popular. Quizá sea ahí donde hay que enmarcar Marshal Law. Miedo y asco, la primera miniserie que introdujo al personaje y que, al igual que Watchmen o Batman. El regreso del Caballero Oscuro, supone una imaginativa y original bofetada en toda regla al concepto del superhéroe. Pat Mills y Kevin O’Neil apuestan claramente por un camino mucho más sarcástico que el de Miller o Moore, y eso se ve con claridad desde el principio. Eso no quiere decir que evite los conflictos más habituales del cómic de superhéroes, la acción más propia del género o la violencia que en aquella década de los 80 empezó a mostrarse con firmeza y categoría en las viñetas de títulos muy diversos, pero Marshal Law es por encima de todo una sátira. Muy bien narrada por Mills, abrazando el drama con la misma fuerza que la comedia y distribuyendo ambas con acierto a lo largo de los seis números que formaron la miniserie original, y por un O’Neil que anticipa ya algunas de las creaciones que haría en el futuro con el propio Moore dentro del universo de The League of Extraordinary Gentlemen.

El Marshal Law que describe Mills es un antihéroe. Él mismo lo dice: «Soy un cazador de héroes. Cazo héroes. Aún no he encontrado ninguno». La suya es precisamente una cruzada contra esos héroes que no existen aunque lo parezcan, contra el Espíritu Público, que no deja de ser una fachada luminosa con un trasfondo oscuro que se va descubriendo poco a poco. Eso es lo que supone esta lectura, la comprensión de que el superhéroe no es real y el antihéroe lo es mucho más. Marshal Law, con su estética violenta y sado, su alambre de espino y su máscara, es mucho más héroe de lo que lo serán nunca los coloristas personajes que reciben las alabanzas de la sociedad. Lo que Mills hace es jugar con la idea clásica del superhéroe, darle unos conflictos personales, afectivos y familiares que empezaban ya a adquirir un papel protagonista en el género en aquellos años aún estando presentes desde mucho años, abrazar unos complejos sexuales que también detecta como implícitos en algunos momentos de la historia del arquetipo, y opta por reírse de todo ello dentro de un espectáculo explícito y violento, cruel en muchos momentos, satírico casi siempre y atractivo a lo largo de todo el relato, una vez que se conecte con la propuesta.

La locura preside este nuevo mundo que surge de un gran terremoto en San Francisco y Mills decide prescindir de límites en su guión para mostrarla. No se los impone ni en lo social (donde la cultura de la violencia tiene un perfecto encaje), ni en lo sexual (se habla de sexo con la misma facilidad que se intuye como elemento reprimido o se ve, incluso entre superhéroes), ni en lo adictivo (la transformación final de Espíritu Público), y ahí juega un papel fundamental Kevin O’Neil. El tiempo da la ventaja de comprobar que en los últimos años ha sido el ilustrador que mejor ha entendido las locuras de Alan Moore, pero Marshal Law fue la coronación en su estilo del autor británico, que ya había recibido la reprimenda del Comics Code Authority por su forma de dibujar una mítica historia para el Annual de 1986 de Green Lantern Corps con el propio Moore. El cómic es un medio muy visual y O’Neil es uno de los autores que respaldan esa consideración, puesto que es más que probable que Marshal Law no hubiera generado el mismo impacto (no lo generara hoy, casi tres décadas después de su publicación) con el arte de otro ilustrador. O’Neil entiende a la perfección la caracterización de todos los personajes, la violencia y el exceso, por supuesto la sátira, y hace que sea más que gratificante la lectura de este Marshal Law, en esta necesaria reedición.

El libro incluye los seis números de Marshal Law publicados originalmente por Epic Comics, un sello de Marvel Comics, entre octubre de 1987 y abril de 1989. El único contenido extra que ofrece el volumen son las cubiertas originales de la serie, dibujadas por Kevin O’Neill.

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Esta entrada fue publicada el 6 febrero, 2014 por en Cómic, ECC, Kevin O'Neill, Pat Mills.

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