Guión: Andrew Osborne, con historia de Viktor Kalvachev y Kosta Yanev.
Dibujo: Viktor Kalvachev, Toby Cypress, Nathan Fox, Robert Valley, Andy Kuhn, Rev. Dave Johnson, Kieran, Aleksi Briclot y Peter Nguyen.
Páginas: 120.
Precio: 14 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Enero 2014.
Blue Estate llega a su alocado final en este tercer volumen. Alocado, como lo es en realidad toda la serie, un proyecto surrealista en muchos sentidos pero que triunfa, en realidad, por ese mismo concepto, que se ríe de todo lo que incluye en las páginas de sus doce números mensuales recopilados en tres volúmenes. Es un thriller, sí, pero uno que provoca hilaridad. Es una historia sobre la mafia, pero pensada para sean las casualidades más absurdas las que marquen el devenir de la historia. Y acaba siendo un delirio sorprendente, disfrutable en su absoluto caos, el que ha marcado toda la historia pero que se desencadena sin remedio ya en este acto final. Pasado ese caos en el que todos los personajes y bandos se cruzan en un imposible y divertidísimo tiroteo en el que no hay buenos ni malos, quizá sean las conclusiones lo más flojo de todo Blue Estate. Pasada la inyección de adrenalina que hay en las más de 300 páginas en las que se cuece el enredo, quizá el final sepa a poco, incluso con el gran chiste final, no por predecible menos divertido. Pero aún así Blue Estate cierra como una serie notable y divertida, un pasatiempo que se desarrollado en un mundo depravado y mafioso que alimenta con frescura el cómic de género.
Como en los dos primeros volúmenes, se acredita que Viktor Kalvachev y Kosta Yanev tuvieron la idea de Blue Estate, el guión lo escribe Andre Osborne y el dibujo en esta tercera entrega va pasando por las manos de hasta nueve ilustradores diferentes, encabezados por el propio Kalvachev. ¿Cuál es la principal conclusión? Que, efectivamente, estamos ante una auténtica locura, concebida y desarrollada como tal. Osborne consigue que las piezas que se han ido enseñando en los dos primeros volúmenes acaben cuadrando en el final sin apenas fisuras, y eso tiene mérito teniendo en cuenta esa misma locura que hay en el origen del relato. Pero al mismo tiempo hay que tener en cuenta que lo primordial no era eso, sino hacer que el lector pasara un buen rato. ¿De qué otra forma se puede explicar que ya en la primera página de esta tercera entrega se haga una burla nada velada a 50 sombras de Grey, se continúe con un laberíntico recordatorio de los principales personajes y lo que han hecho ahora y pocas páginas más adelante se vuelva a recurrir a David Hasselhoff con unos sosias de David y Victoria Beckham para el mejor chiste de la trama? Y si a lo que ya se conocía de los dos volúmenes anteriores se suma el desenlace de la aventura del caballo que da título a la obra, no se puede pedir más.
Y es que Blue Estate, que se autoproclama como «un estado mental», hay que leerla así, sabiendo que es una de las locuras más divertidas de los últimos años en su género y que no pretende más que la inmersión del lector en este mundo frenético lleno de personajes despreciables. Y siendo la locura la sensación dominante en esta lectura, no es para nada descabellado ese salto continuo de ilustradores, que contribuye al torbellino narrativo que se pretende. No se pierde la unidad en la narración porque los saltos se dan con mucha sensatez, aunque es posible que algún personaje no sea del todo reconocible con el paso de un dibujante a otro. No importa, se añade a la locura propuesta y se sigue disfrutando de la historia. Siempre habrá un famoso en la casa de al lado, un caballo drogado, un francotirador que no necesita disparar para que su víctima caiga fulminada, un enfrentamiento entre diferentes mafias, algo de sexo, alguna que otra tortura que no se ejecuta del todo y unas terminas que forman parte del rocambolesco clímax de la historia. Eso es Blue Estate. Y es tan divertido que una vez finalizado el tercer volumen deja con ganas de volver a coger el primero para disfrutar otra vez de la diversión sin complejos y sin límites que propone.
El libro incluye los números 9 a 12 de Blue Estate, publicados por Image Comics entre febrero y agosto de 2012. La editorial norteamericana ya publicó este recopilatorio en octubre de 2012. El contenido extra del volumen lo conforman las portadas originales, dibujadas por Viktor Kalvachev, el desarrollo de una página desde el boceto al acabado de cada uno de los ilustradores que colaboran en este tercer número de la serie, los bustos en arcilla de dos personajes más y los tweets de cuatro de los protagonistas de Blue Estate, además de una conclusión final y humorística firmada por el narrador de la historia, Roy Devine Junior.