Guión: Mike W. Barr.
Dibujo: Alan Davis, Todd McFarlane.
Páginas: 176.
Precio: 17,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Febrero 2014.
Alan Davis merece la consideración que le da este segundo volumen de la serie de ECC. Es uno de los Grandes autores de Batman por derecho propio, y a pesar de que no ha tenido tantas oportunidades para demostrar su talento dibujando al Caballero Oscuro como pudiera pensarse. Pero basta con ver la breve historia en blanco y negro que cierra el volumen, Ultima ronda en McSurley’s, para evidenciar lo bien que retrata Davis a Batman. Y esa consideración no hay que limitarla a pesar de que esta entrega rescate un momento menos agradable en su carrera, como fue su abrupta salida de Año dos, la saga que da título al volumen, en la que fue sustituido por un todavía muy novato Todd McFarlane después del primero de sus cuatro números. Esa saga, creada y titulada al calor del éxito del Año uno de Frank Miller y David Mazzucchelli, es algo decepcionante porque no explota las grandes ideas que propone, algo que hace con mucho más acierto en Círculo mortal, el regreso de Mike W. Barr y el propio Davis a la historia que proponían en Año dos, dando la verdadera medida de las posibilidades del talento de ambos creadores y el conocimiento del mundo de Batman, el que ya se vio en los números del primer libro de Grandes autores que ECC dedicó a este ilustrador.
Para el aficionado a las historias de Batman, Año dos es un título decepcionante. El corte abrupto en la etapa de Alan al frente de la serie es el motivo esencial, pero también hay que decir que Barr no consigue un guión tan redondo como los precedentes. Quizá la presión de acercarse al éxito de Año uno fue tan grande que no hubo tiempo de cerrar la historia en condiciones, pero hay fallos flagrantes. Estos se conjugan con las grandes ideas que hay en el guión, como el mismo concepto del Segador, un Batman oscuro y dispuesto a traspasar la única línea roja que se marca Bruce Wayne en su cruzada, no matar; el regreso de Joe Chill, el asesino de sus padres; volver a colocar a Batman al otro lado de la Ley y con la policía como enemiga; o la presencia de Rachel Caspian como interés romántico de Bruce. Son ideas entre buenas y brillantes, pero que aparecen atropelladas. Aún así, la primera batalla entre Batman y el Segador, tal y como la dibuja Davis, es motivo más que suficiente para recordar con cariño esta saga. Todd McFarlane no era entonces ni de lejos el autor que deslumbró a muchos no tanto tiempo después en Spiderman o en creaciones propias como Spawn, y si no fuera por la capa de Batman o el carácter siniestro (aunque muy inferior al de Davis) que saca del Segador, se podría decir que es un trabajo bastante impersonal, probablemente realizado con muchas prisas.
Las dudas que deja Año dos se compensan con la categoría que hay en Círculo mortal, la secuela que prepararon Barr y Davis cuando se solventaron sus diferencias con DC. Barr plantea una historia de padres e hijos, de confianza y de traición, en la que la introducción de Robin y el regreso del Segador son fluidas y naturales. Davis, quizá sintiéndose en deuda por haber abandonado la historia original, deja lo mejor de sí mismo, ofrece un Segador que se mueve entre lo temible de las sombras en las que quiere moverse y la humanidad cuando Batman le va superando en combate que nunca se permitió mostrar con el villano original, un Robin juguetón al que hace encajar con facilidad en el mundo más oscuro de su mentor, y una espléndida creación de personajes para su perfecta identificación. Por ejemplo, nada tiene que ver la belleza de Rachel, más angelical, con la de Marcia, mucho más sexual. Es una de esas historias que juguetean con el origen del Caballero Oscuro pero de una forma limpia y fiel y una digna conclusión a los elementos temáticos que quedaron algo descolgados en Año dos. Davis dibuja para la ocasión algunos flashbacks formidables y deja ver en todo momento su dominio de la anatomía y del lenguaje corporal. Su Batman es muy icónico y, salvando la poderosa imagen que se muestra en Última ronda en McSurley’s, puede que alcance sus mayores cotas de brillantez en Círculo mortal.
El libro incluye los números 575 a 578 de Detective Comics, publicados originalmente por DC Comics entre junio y septiembre de 1987; Batman: Full Circle, de mayo de 1991; y una historia publicada en el número 25 de Gotham Knights, de marzo de 2002. El libro cuenta con una introducción escrita por David Fernández, y las portadas originales de Alan Davis para el primer número de Detective Comics y Full Circle y de Todd McFarlane para el resto de los números que conformaron Año dos.