Guión: Geoff Johns.
Dibujo: Gary Frank, Ivan Reis y Olivier Coipel.
Páginas: 200.
Precio: 9,99 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Noviembre 2010.
Geoff Johns ha desarrollado la práctica totalidad de su carrera escribiendo para DC, pero también tiene un pequeño puñado de trabajos en Marvel. Entre ellos se encuentra una etapa de año y medio en The Avengers cuya parte central es lo que se ofrece en Los Vengadores. Zona roja. A Johns hay que reconocerle que maneja como pocos autores los códigos del género de superhéroes contemporáneo, que combina el brillo de unos personajes tan heroicos como humanos con alineaciones muy numerosas. Por eso, escribir sobre los Vengadores es natural para él, y más haciéndolo en una historia con tintes truculentos que bebe de todas las sensaciones que dejó el 11-S en Estados Unidos y abrazando el necesario encaje en un universo de ficción como el de Marvel dándole el impulso de un villano reconocible (que sería mejor ocultar para no arruinar el impacto a quien no haya leído la historia, pero que por desgracia queda revelado en la portadilla interior del volumen). Johns consigue aunar superhéroes, patriotismo, terrorismo y docenas de pinceladas que ayudan a formar la obligada panorámica más amplia con una efectividad asombrosa. Puede no ser una de las grandes historias de los Vengadores, pero sí es una sumamente entretenida y rica en contenidos y desarrollo de personajes.
Zona roja arranca tras unos primeros números en los que se va configurando el nuevo estatus de los Vengadores y su alineación, con protagonismo para personajes más secundarios como el Hombre Hormiga o el Halcón. Junto al Monte Rushmore se desata una niebla roja que resulta mortal y que obliga a evacuar una inmensa zona para evitar que el número de fallecidos siga aumentando, mientras los Vengadores buscan el origen de la plaga. Con este argumento cargado de dramatismo y lejos de las grandes amenazas espaciales que durante años marcaron la serie, es obligado poner la historia en perspectiva para analizar su importancia. Otras artes narrativas tardaron mucho más tiempo que el cómic en reaccionar al shock que provocaron los atentados del 11-S en la sociedad estadounidense y en su industria cultural, pero no así el cómic. Johns habla de terrorismo y lo hace con acierto. Es una historia truculenta, que abraza sin reparos las conspiraciones internas, las bajas civiles y el caso incluso entre los mismos salvadores. Y los Vengadores, en ese delicado escenario, son aquí héroes poderosos pero que afrontan limitaciones y ponen sus vidas en peligro. Se ve con Hulka, con Sota, con el Capitán América, Iron Man o Pantera Negra.
Además de la valentía que hay en el relato, Johns es lo suficientemente hábil como para desarrollar una historia concreta mientras fluye una serie mucho más longeva. Y como sabe lo que necesita una historia de los Vengadores, o de cualquier colección de héroes, coloca en su guión cuantiosas ocasiones para el lucimiento de sus ilustradores, incluso aunque algunas de ellas, especialmente en los capítulos preliminares de este libro, no sean narrativamente tan trascendentes. Olivier Coipel es el dibujante de Zona roja, y recoge el guante lanzado por Johns para apostar por la espectacularidad, desde la puesta en escena con una ominosa niebla roja que todo lo cubre al clímax final que protagonizan Iron Man, Capitán América y Pantera Negra, pasando por los efectos del virus en Hulka o la revelación del villano de la historia. Gran trabajo el de Coipel. Gary Frank es el primer ilustrador que firma este libro y cumple con creces, incluso sin haber llegado todavía a su mejor momento como dibujante. Completa el cuadro visual un Ivan Reis todavía primerizo pero que disfruta con las grandes viñetas que Johns le cede para plasmar con todo lujo de detalles el vuelo del Halcón.
El volumen incluye los números 61 a 70 del tercer volumen de The Avengers, publicados por Marvel Comics entre de febrero y octubre de 2003. Como contenido extra, el volumen ofrece una introducción de Julián M. Clemente, y las ilustraciones originales de las cubiertas, realizadas por Gary Frank para los números 61 y 62, por Ivan Reis para el 64 y J. G. Jones para los números 65 a 70. La primera de ellas es la que utiliza la edición española para este volumen, en el que no aparece reproducida la del número 62, obra de Alan Davis. Panini publicó esta historia como el séptimo volumen de la colección Marvel Héroes.