Guión: Dino Lanti.
Dibujo: Daniel Montero Galán.
Páginas: 88.
Precio: 14 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Enero 2014.
El libro sigue teniendo algo especial, pero Internet es un medio cada vez más pujante en el desarrollo del cómic y la viñeta españoles. Por eso, cuando se unen ambos formatos para hacer que el tebeo avance, todos nos tenemos que felicitar. Es lo que ha sucedido con Materia dispersa, un webcómic que se actualiza al menos una vez por semana con una viñeta escrita por Dino Lanti, pseudónimo de Bernat Castany Prado, y dibujada por Daniel Montero Galán, y que ahora da el salto a la edición impresa de la mejor forma posible, con Materia dispersa. Humor negro (y rojo), una colección de sus humorísticas ocurrencias con añadidos inéditos hasta el momento. El encanto del libro habría sido suficiente recopilando la totalidad o lo mejor de lo publicado en Internet para abarcar un público mayor. Pero optar por la inclusión de material no publicado hasta ahora mejora mucho más el experimento. El libro llega, además, casi al mismo tiempo que el blog en el que aparecen sus tiras semanales cumple su primer año de vida, algo que sucedió el 14 de enero. No hay mejor felicitación posible para este esfuerzo creador.
Lanti y Montero Galán dividen sus viñetas en siete apartados: vida animal, vida celestial, vida en pareja, vida política, vida reflexiva, mala vida y muerte vital. Más allá de la palabra que inunda todas y cada una de estas secciones, «vida», el denominador común de la totalidad de las viñetas es la ausencia de límites. Nada está fuera del alcance del variado humor de esta pareja de autores porque no hay temas o enfoques tabú. La base de su humor es muy sencilla y por eso funciona tan bien: una frase, como mucho un breve diálogo y una ilustración. Palabras e imágenes entrelazadas con esa misma sencillez pero con muchas dobleces, mucho sentido crítico, y tipos de humor muy diversos. A veces invitan a la reflexión («los políticos nos dividen y se llevan el resto), otras buscan la carcajada más inmediata («te sientas como te sientas, siempre te sentarás sobre el culo»), otras la provocación («¿Cuál es la fantasía de todo pederasta bisexual?». «Metérsela a Peter Pan hasta la Campanilla»), todo ello con imágenes creadas con rojos y negros que se cuelan entre los blancos, con formas sencillas e ideas muy claras e imaginativas, imágenes que amplían o retuercen el significado de las frases. Lo que ofrece Materia dispersa. Humor negro (y rojo) merece uno y otro repaso. Se lo gana con su mordacidad y valentía.
El libro se completa con unas breves líneas finales en la que, en tercera persona y con el mismo humor que caracteriza el libro, se explica la génesis y el desarrollo de este imaginativo proyecto que cumple ahora un año y que ojalá cumpla muchos más.