Guión: Brian K. Vaughan.
Dibujo: Pia Guerra y Paul Chadwick.
Páginas: 144.
Precio: 13,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Septiembre 2013.
El mundo está lleno de buenas ideas. Y, el último hombre es sin duda una buena idea. ¿Pero qué separa en el mundo del cómic una buena idea de una buena serie? Justo lo que ofrece Brian K. Vaughan en este tercer volumen, titulado Un pequeño paso. ¿Y qué es lo que ofrece? Un desarrollo en el que se acepta incluso lo más descabellado sin que esa idea original pierda fuelle. Sigue explotando el excepcional escenario de que haya sobre la Tierra un único hombre vivo, Yorick. Y siguen explorándose las diferentes formas en que las mujeres quieren hacer uso de él cuando descubren de su existencia. Porque al final, y quizá eso sea un movimiento tan interesante como premeditado por parte de Vaughan, Yorick va dejando de ser el protagonista para convirtirse en el objeto. Y, el último hombre, con el gran dibujo de Pia Guerra, pasa a ser así una serie eminentemente femenina, con mujeres de muy distintas y marcadas personalidades, reconocibles y evaluables. Ellas marcan la pauta de la trama que se cierra en este volumen, de la que arranca para dejar un nuevo cliffhanger y sobre todo del divertido e imaginativo interludio que hay entre una y otra y que cuenta con Paul Chadwick como ilustrador.
Vaughan sabe que el concepto de Y, el último hombre es tan atractivo como peligroso. La tentación de caer en un esquema repetitivo es muy evidente, pero por el momento lo solventa con mucha facilidad, abordando puntos de vista muy diferentes en las mujeres que juegan papeles protagonistas y las que van apareciendo de forma más esporádica, y jugando con las relaciones personales como si no estuviera narrando una situación extraordinaria, como evidencian las conversaciones de Yorick con 355 y la doctora Mann cuando la acción deja paso a la calma. Pero al mismo tiempo lo extraordinario de la situación completa un muy entretenido cuadro: la llegada del equipo de astronautas en el que hay dos hombres vivos más, el ataque de las soldados israelíes en suelo americano para capturar a Yorick o la introducción de una nueva agente gubernamental amiga de 355 son esos elementos. Vaughan juega con inteligencia con la calma y la tormenta, con el desarrollo de una trama y con el planteamiento de la siguiente, pero acierta al dar una especie de final al tour de force inicial de la serie, que se ha extendido durante 15 números antes de cambiar de tercio con el mencionado interludio en dos partes y titulado Comedia & tragedia.
Se trata de una imaginativa historia protagonizada por una compañía teatral, obviamente ya sólo formada por mujeres, que tiene una idea sorprendente, interpretar en un pueblo una obra titulada precisamente El último hombre, inspirada por Ampersand, el mono de Yorick que se ha escapado hasta dar con estas artistas. Pia Guerra, que mantiene un nivel espléndido y disfruta enormemente con los cliffhangers que Vaughan le plantea al final de cada episodio, cede los lápices en esos dos números a Paul Chadwick. Ambos ilustradores manejan estilos bastante cercanos y complementarios, con pequeñas diferencias pero sin romper el estilo visual de la serie. Vaughan, que no ha dejado de plantear debates sociales desde el primer número, aprovecha ese interludio para plantearlos de otra forma, con mujeres que no están pendientes de un hombre, que no saben que existe, que ni siquiera piensan ya en ello, y cuela una interesante reflexión sobre el arte, sobre los límites de lo que se puede y no se puede representar en una obra de ficción en torno a una tragedia. Quizá por separado no tendría el mismo efecto, pero dentro de esta serie se trata de una historia sobresaliente.
El volumen incluye los números 13 a 18 de Y, the Last Man, publicados por DC Comics a través de su sello Vertigo entre septiembre de 2003 y marzo de 2004. El único contenido extra de este libro son las ilustraciones originales de cubierta, obra de J. G. Jones. La del número 15 es la que sirve de portada a la edición española.