CÓMIC PARA TODOS

Dibbuks arranca las celebraciones de su décimo aniversario

IMG_2977_3_editado-1En 2014, Dibbuks cumplirá diez años de vida. Fue en agosto de 2004 cuando la editorial publicó su primer título y desde entonces no ha parado de crecer desde una óptica bastante rompedora en el mercado del cómic español. Sus apuestas no son convencionales, pero es ya una firma muy reconocible con sus publicaciones. Por eso se permite celebrar este décimo aniversario con el optimismo por bandera, algo que, si ya es poco habitual en la sociedad en la que vivimos, es casi una utopía cuando hablamos del mercado editorial en general y mucho más en el del cómic en particular. Y con una clara vocación de seguir creciendo, en calidad y en objetivos. Ricardo Esteban, editor de Dibbuks, explicó las líneas maestras de la editorial, sus anhelos y sus planes para que una celebración tan especial como ésta llegue a profesionales y lectores.

Por supuesto, la parte vital de esta celebración serán los cómics, con dos pilares básicos. El primero será Mastodonte, un muy atrevido proyecto coral que reunirá a una gran cantidad de los autores que han publicado con Dibbuks a lo largo de estos diez años. El segundo, la Selección Pepitas, una serie destinada a recuperar títulos que no tuvieron suerte al salir a la venta («a veces los pisamos», admitió Ricardo, sea con otros títulos de la misma editorial o con los que publican otros sellos) pero que por su calidad merecen una segunda oportunidad. Esa colección la forma diez cómics: La isla del gallinero, Eloisa y Napoleón, Mamohtobo, Atar Gull, Masala Chai, Sextape, Acordes y desacuerdos, El gran vacío de Alfonso Taburete, Paolo Pinocchio y Bludzee, esta última en dos tomos. Dibbuks también adelantó ya algunos de los títulos que veremos a lo largo de 2014: Don Quijote, de Flix; Kongo, de Tom Tirabosco y Christian Perrissin; Tyler Cross, de Nury y Brüno, Solos, de Gazzotti y Vehlmann; Mauvais Genre, de Chloé Cruchaudet; o El fantasma de Gaudí, de El Torres y Jesús Alonso Iglesias.

Habrá más títulos, por supuesto, y algunos saldrán del Festival de Angoulême, que se celebra desde este día 30 hasta el 2 de febrero, y en el que Dibbuks pescará los derechos de alguna futura publicación. Y con una particularidad: Dibbuks también vende derechos. Parece un detalle menor, pero es vital que en unas librerías inundadas por cómic norteamericano, japonés y europeo, el tebeo español de producción propia es uno de los pilares de esta editorial, hasta el punto de que presume de que el 40 por ciento de sus títulos publicados tiene esa procedencia. Eso es lo que ha permitido que títulos Dibbuks de autores españoles y sudamericanos se hayan vendido a países como Francia, Italia, Estados Unidos, Japón, Corea o China. Además de cómics, habrá exposiciones. A modo de ejemplo, FNAC acogerá una muestra itinerante en la que se podrán ver originales y muestras de los títulos más destacados de estos diez años de Dibbuks, que pasará por Madrid (Callao, del 8 de marzo al 19 de abril), Barcelona (L’Illa, del 16 de mayo al 15 de julio), San Sebastián (del 1 de agosto al 30 de septiembre) y Valencia (San Agustín, del 15 de octubre al 8 de diciembre).

El mérito de Dibbuks es inmenso porque ha ido construyendo un enorme catálogo, en cantidad (más de 200 obras publicadas y más de 160 autores) y en calidad, prescindiendo de los dos grandes mercados del cómic en España, los superhéroes y el manga. Dibbuks ofrece cómic de aventuras, novelas gráficas para adultos y, probablemente lo que más diferencias marque con el resto de editoriales, tebeos infantiles y juveniles. Ricardo Esteben lo explicó muy claramente, al afirmar que apenas existe oferta en para ese sector de población, cuando es la cantera del lector de novelas gráficas del mañana. Según explicó, en las ferias en las que está presente la editorial los padres le piden material como el que edita. «Hay público, el problema es que no sabemos cómo llegar a él», añadió. En esta línea, el editor no dudó en decir que son «muy exigentes» con el material que publican. En realidad, lo son con todo, porque es difícil que un título con el sello de Dibbuks no guste a algún tipo de lector.

Y es que la editorial presume de tener un catálogo repleto de obras premiadas, como sucede con la ya desaparecida revista El Manglar, El mono de Hartlepool (aquí, su reseña), El azul es un color cálido (aquí, su reseña), Mi heroína o Tyler Cross, pero también de que sus títulos tienen un eco en el cine cada vez más importante, aún sin salir de los mercados más pujantes y apetecibles para la industria cinematográfica. La vida de Adèle (aquí, su crítica), basada en El azul es un color cálido, es el ejemplo más notable (por su premiado paso por el Festival de Cannes), pero ya están también en preparación películas de Zombillenium (aquí, la reseña de su primer volumen, Gretchen), que dirigirá el propio autor del cómic, Arthur de Pins, El despertar del zélfiro (aquí, la reseña de su primera entrega, Corteza y savia), El bosque de los suicidas (aquí, su reseña), e incluso hay negociaciones para rodar en Polonia, con el mayor croma de Europa, una adaptación de Nancy in Hell (aquí, su reseña). Han sido diez años de éxito o, al menos, de satisfacción editorial en la construcción de un catálogo fantásitoc, y como dijo Ricardo, la idea es estar ahí dentro de otros días. Que así sea, muchas felicidades.

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Esta entrada fue publicada el 29 enero, 2014 por en Cómic, Dibbuks, Noticias.

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