Guión: Robert Crumb.
Dibujo: Robert Crumb.
Páginas: 128.
Precio: 20 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Noviembre 2013.
Cualquier cómic que firme Robert Crumb lleva aparejadas las etiquetas de subversivo y polémico. Las 7 vidas del gato Fritz no es lo menos, y no hay más que ver el texto que ilustra la contraportada, que finaliza con un «vuelve el felino más famoso de la historia del cómic… para adultos». Fritz es, efectivamente, mujeriego, alcohólico, drogadicto, vago y arrogante. No es lo que uno llamaría un buen tipo, por mucho que sea la figura central de un universo animalizado, en el que las mismas caracterizaciones animales ya le sirven a Crumb para soltar su agresiva lengua. Pero siendo Fritz un personaje despreciable en muchos aspectos, sus aventuras enganchan. Quizá es porque el libro, una lograda edición definitiva de las aventuras de este personaje, hace un extenso recorrido por material publicado a lo largo de 14 años y de diversas extensiones, desde la simple viñeta cómic a historias de una veintena de páginas. Quizá porque, en el fondo, despierta siempre sonrisas, aunque sean crueles ante los chistes más negros, machistas, racistas o contundentes que plantea Crumb a lo largo de la obra. Quién sabe. El caso es que Crumb es así.
Eso significa que el autor no escribe para todo el mundo. Obviamente, eso queda claro al bucear un poco en la historia del cómic y recordar que Crumb es uno de los autores que dio vida el movimiento underground que nació en la segunda mitad del siglo XX. Eso ya hace que sus lecturas siempre exijan algo más del lector. Las 7 vidas del gato Fritz es un libro pensado, precisamente, para ir desconcertando. Lo importante es la sátira continua, pero hay que olvidarse de la continuidad (cada historia parece ir por su cuenta, aún manteniendo las características esenciales del personaje, cínico arquetipo del perdedor), desde la primera historia en apariencia costumbrista y que acaba en un incesto hasta la última, en la que Fritz acaba apuñalado con un picahielos después de demostrar que es un tipo deleznable y adicto al sexo más pernicioso y dominador. No hay característica negativa que Fritz no vaya demostrando a lo largo de las algo más de cien páginas de este libro y muchas de ellas despertarían las iras de colectivos de los que van escandalizándose por casi todo. Pero Crumb, como es sabido, es así. Su cinismo potencia la sátira social y sus obsesiones, y el protagonista es todo un emblema de ese cómic underground.
Crumb compone un personaje siempre reconocible aunque hay que insistir en que sus historias no son una cronología. De hecho, ni siquiera hay una unidad visual entre unas y otras, pues el autor crea cada uno de los relatos o viñetas con el estilo que le apetece en cada momento, sin prestar atención a los detalles. Incluso el Fritz de la cubierta (uno que no deja lugar a las dudas sobre el carácter adulto de la lectura con la posición de su mano sobre el pecho de su compañera femenina) es un cambio con respecto a muchas de las imágenes que hay en el interior. Si argumental y temáticamente es un recorrido constante y firme, el libro sirve para ir viendo la evolución de Crumb como ilustrador y las diferentes formas con las que ha dado imágenes a sus propios guiones, a veces con unas tintas más recargadas, otras utilizando con más soltura los blancos, pero siempre potenciando ese cinismo que impregna cada una de sus historias. Las 7 vidas del gato Fritz es una lectura fundamental para comprender los temas y el alcance del cómic underground y para colocar a Robert Crumb en el lugar que merece dentro de la historia de las viñetas norteamericanas de la segunda mitad del siglo XX. Sabiendo lo que exige, es históricamente imprescindible.
El libro incluye todo el material sobre El gato Fritz que publicó Robert Crumb entre 1964 y 1978 y que Belier Press recopiló en el volumen The Complete Fritz The Cat, publicado en septiembre de 1978. Esta edición no tiene contenido extra.