Editorial: Planeta DeAgostini.
Guión: Alan Moore.
Dibujo: Kevin O’Neill.
Páginas: 56.
Precio: 8,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Enero 2014.
El universo de The League of Extraordinary Gentlemen alcanzó el culmen intelectual de las pretensiones de Alan Moore y Kevin O’Neill en su tercer volumen, Century. Nemo. Corazón de hielo, primera entrega de una nueva trilogía ambientada en este universo singular de héroes literarios, supone una rebaja bastante considerable en el elitismo al que aspira la historia. Sin renunciar del todo a las referencias culturales y sociales que se han convertido en marca indeleble de esta saga, Moore y O’Neill apuestan aquí por la aventura más pura, recuperando el tono que tenían las primeras aventuras del grupo pero esta vez centrándose en Janni Dakkar asumiendo el legado del Capitán Nemo. Su protagonismo es el vínculo con Century y el arranque de una nueva vía de relatos desgajados de la historia central pero al mismo tiempo vinculados en personajes y detalles. Teniendo en cuenta ese detalle, es obligado incidir en que Corazón de hielo es una historia autoconclusiva que se puede leer sin necesidad de haber pasado por la historia publicada hasta ahora de The League of Extraordinary Gentlemen, aunque algún detalle se aprecie algo más con un conocimiento previo de la misma.
Es tentadora la posibilidad de vincular algunos de los elementos de Corazón de hielo con la literatura de Lovecraft, en especial lo que acontece en su clímax, pero conocer a Alan Moore es saber que nada en sus guiones puede ser tan sencillo, que sus referencias son múltiples y de muy variada procedencia. Y como Kevin O’Neill es el ilustrador que mejor entiende las locuras de Moore desde hace años, la mezcla de elementos es absoluta. ¿Cómo si no explicar que entre las alusiones culturales más evidentes que contiene este one-shot esté nada más y nada menos que D’Artacán, una de las figuras más recordadas del dibujo animado español de los años 80? Esa puede ser la referencia más celebrada del volumen, junto con la presencia de Charles Foster Kane, el magnate de la prensa que Orson Welles interpretó en la mítica Ciudadano Kane, pero quizá conscientes de que Century , por muy buen cómic que fuera que fuera, se había convertido en un pasatiempo para cazadores de referencias mucho más que una lectura apasionante, Moore y O’Neill se lo toman aquí con más calma. Y se agradece, porque así dejan respirar una historia de aventuras de corte relativamente clásico que se desarrolla con mucha corrección.
Aún siendo un cómic de grandes viñetas y de bastantes splash pages, Moore aporta mucho texto y una imaginativa forma de narrar algunas escenas, jugando con lo más fantástico de su relato. Y O’Neill, explotando precisamente esas ilustraciones de gran tamaño y el clasicismo que desprende su rejilla, consigue que los escenarios y las criaturas se lleven buena parte de la atención del lector. Entre ambos, y además de un muy entretenido relato aventurero, tejen un espléndido retrato de Janni, ya desde su presentación en una primera página en la que no aparece y la doble splash page que sigue a ésta, donde domina el espacio y se reafirma su autoridad y su poder con una sencillez aplastante. La epopeya que se narra en Corazón de hielo busca profundizar en el alma de Janni, en el legado de su padre, en la relación que mantiene con la tripulación del Nautilus y en las motivaciones de una pirata que aparentemente ya lo ha conseguido todo. Y ese retrato, más demoledor de lo que parece y completado con el deliciosamente frívolo artículo de prensa de la época que sirve de complemente a la historia, hace que la historia convenza. Sin tanta profundidad como entregas anteriores, es una espléndida forma de mantener viva la serie.
Top Shelf publicó originalmente Nemo: Heart of Ice en febrero de 2013. Es el primer número de la trilogía de Nemo que presumiblemente completarán The Roses of Berlin y River of Ghosts, que se suman a los tres volúmenes de The League of Extraordinary Gentlemen y The Black Dossier, y que servirá como aperitivo del cuarto volumen de la serie central, todo ello todavía por concretar en la imaginación de Moore y O’Neill.