Guión: Robert Kirkman.
Dibujo: Ryan Ottley.
Páginas: 312.
Precio: 34,95 euros.
Presentación: Cartoné con sobrecubierta.
Publicación: Diciembre 2013.
Puede que Invencible sea una de esas series que ha acumulado elogios algo desmedidos. Puede que en realidad no sea para tanto. O puede que sí lo sea, que se merezca cada uno de los comentarios positivos que recibe. Puede que Robert Kirkman sea de verdad un genio, que con esta serie supo dar con la tecla adecuada en el mundo del superhéroe, desgastado más probablemente desde la crítica o desde los mecanismos editorales que en las ideas interesantes de los autores. Y la clave, la que se ve con claridad en este cuarto volumen de la Ultimate Collection, es la evolución. Invencible no es un personaje estático. No es la narración de una aventura tras otra. Es la historia de una vida, una que va creciendo, que se va complicando, en el que tanto el protagonista como buena parte de las secundarios que le rodean van experimentando momentos y situaciones muy diferentes. Salvando las distancias, Kirkman consigue hacer creíble lo que tantos y tantos creadores no supieron hacer con Spiderman salvo con drásticos cambios en su línea editorial. Lo que evoluciona Mark Grayson como persona en este volumen ya lo quisieran para sí otros personajes que no han sabido como lidiar con el pase a la vida adulta.
Lo realmente innovador de Kirkman en este relato no está en sus historias o en sus ideas aisladas, sino en conseguir que Invencible sea la historia de un joven universitario que tiene que lidiar con un hermano pequeño, con la nueva relación sentimental de su madre, con sus estudios y, por encima de todo, con su propia vida emocional, con su novia Amber y con los sentimientos que sabe que le profesa Atom Eve, sin dejar en ningún momento de lado las batallas más espectacular y la creación de un universo superheroico coherente, emocionalmente complejo y en el que se están gestando al mismo tiempo no menos de una docena de subtramas que pueden explotar en cualquier momento. Kirkman, además, complementa la aparente sencillez que tiene Invencible con grandes golpes de efectos, con cliffhangers variados y sorprendentes, y con un uso inteligente y realista de la violencia, que obliga al lector a perder el espacio de seguridad. Todo está en peligro en esta serie, todos los personajes pueden llegar a caer en algún momento, y todos puedes ver cómo su mundo cambia por completo. Que se lo digan, por lo que acontece en estos números, a Rex Splode, Dupli-Kate, El Inmortal, Atom Eve o, por supuesto, el propio Invencible.
Aunque al hablar de Robert Kirkman siempre se le ha de elogiar lo bien que escoge sus dibujantes para el tono que necesita en cada una de sus series, cada número que pasa resulta más evidente que el ilustrador que ha nacido para dar vida a las locas ideas de su guionista es Ryan Ottley. A estas alturas, y sin desmerecer el trabajo inicial de Cory Walker, lo que resulta impensable es que Ottley no se haya venido encargando de la serie desde el primer número. Su estilo caricaturesco compensa la violencia que hay en la historia, sus arriesgadas elecciones en el punto de vista se acoplan perfectamente al relato, y sus splash-pages se cuelan con naturalidad para dar el necesario punto de espectacularidad a las aventuras de Invencible. Si hay que escoger algo en los números que contiene este volumen, ha de ser fuerza la batalla de los héroes encabezados por Invencible contra los calamáridos en el espacio mientras Rex Splode, Dupli-Kate y Shrinking Ray se enfrentan a la Liga Lagarto en la Tierra para evitar una amenaza nuclear. Ottley y Kirkman despliegan en esos tres números un ritmo frenético que evidencia la espectacularidad superheroica que se despliega en la serie. Y con las pinceladas personales que marcan todos sus números. A punto de terminar aquí su cuarto año de publicación, Invencible sigue siendo una serie sensacional.
El libro contiene los número 36 a 47 de Invincible, publicados originalmente por Image Comics entre octubre de 2006 y diciembre de 2007. Como contenidos extra, el volumen presenta las portadas originales de dichos números, realizadas por Ryan Ottley, las portadas de los recopilatorios números 8 y 9 de la serie, el habitual y extenso portafolio de bocetos e ilustraciones comentadas por Ottley y Robert Kirkman y el guión del número 44.