Guión: Víctor Mora y Ricardo Acedo.
Dibujo: Miguel Ambrós y Ángel Beaumont.
Páginas: 576.
Precio: 29 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Diciembre 2013.
Si preguntamos quién es el gran héroe del tebeo español, pocos no responderán de forma inmediata que se trata del Capitán Trueno. Por eso, poder leer sus aventuras desde el principio, de forma cronológica, en una edición facsímil que lanza Ediciones B y que se extenderá a lo largo de trece volúmenes, es una espléndida noticia para todos los seguidores del personaje y para quienes no habían tenido hasta ahora la posibilidad de acceder a esta lectura ordenada. Esta colección de las aventuras de Víctor Mora y Ambrós no es una remasterización de los cuadernos originales en los que los niños españoles de los años 50 descubrieron al personaje, sino una reedición. Su arranque en este primer volumen es una buena muestra de por qué El Capitán Trueno tuvo un éxito tan instantáneo y de por qué, a día de hoy, sigue siendo un título clave para entender la historia del cómic español. Hay en sus páginas emoción, diversión, romance, personajes históricos y criaturas imposibles, aventuras por tierra, mar y aire, y un ritmo endiablado que no se detiene en ningún momento, y que casi desde el principio consigue que el lector se encariñe no sólo con Trueno, sino también con sus inseparables compañeros, Goliath y Crispín.
Víctor Mora no dio al Capitán Trueno una historia de origen propiamente dicha, arrancó directamente con la acción que caracterizaría sus aventuras y apenas se permitió el lujo de esconder su rostro durante las dos primeras páginas del cuadernillo original. En esa segunda página, ya se ve el primer combate. Y en la quinta ya ha arrancado su primera aventura. Ese es el ritmo salvaje de El Capitán Trueno, que no cede nunca, que no pone punto final a cada aventura, sino que va enlazando una con la siguiente. Con sólo diez páginas por cuaderno, no es necesario el respiro, y Mora supo entender que lo que pedía el lector de la época era una pura aventura de escapismo. Eso no quiere decir que no vaya construyendo el personaje cuaderno a cuaderno. Sus heroicidades, su disposición a ayudar a los débiles, su relación de camaradería con Goliath y Crispín, e incluso sus anhelos amorosos por Sigrid, personaje que debuta en el tercer cuaderno, van tejiéndose poco a poco, con habilidad y sin interrumpir la acción. Mora cedió el testigo de los guiones a Ricardo Acedo en los números 26 a 45 y éste plantea historias que se resuelven de una forma más simple y precipitada que las de Mora.
Las raíces históricas y geográficas son más bien fantasiosas, pero jugar con personajes reales como Ricardo Corazón de León o Gengis Kan no deja de ser un punto a favor. Pero lo que importa es la acción y por eso es tan importante el estilo que le dio al personaje el gran Ambrós ya desde su primera aparición o con las portadas de cambiantes colores de los cuadernos. No hay nada que se le resista, desde las grandes escenas de masas a las criaturas más variopintas, pero si por algo destaca su trazo es por el dinamismo que imprime a cada viñeta. Sus personajes siempre parecen estar en movimiento, tanto en las batallas como en escenas de mucha menos acción, cerrando un trabajo memorable que marcó distancias con otros títulos de su época. Ambrós se ocupa del dibujo de todos los cuadernos incluidos en este volumen, salvo de los números 36, y 38 a 45, codibujados con Ángel Beaumont, y los dos últimos de este volumen, que los dibujó Beaumont en solitario. Se nota el salto entre uno y otro, especialmente a la hora de dibujar el rostro de Trueno, aunque las diferencias no son tan obvias debido a que Beaumont había sido el entintador de Mora para que éste pudiera cumplir los plazos de entrega y asimiló bastante bien el aspecto que éste le dio a la serie.
El volumen incluye la reproducción de los 47 primeros cuadernos de la Colección Dan, Serie Capitán Trueno publicados originalmente entre mayo de 1956 y agosto de 1957, con una periodicidad en principio quincenal y que pasó a ser semanal a partir del número 22. Al ser una reproducción facsímil se incluyen las portadas de los cuadernos tal y como fueron publicadas, todas ellas obras de Ambrós salvo la del último número incluido aquí, el 47, que fue dibujada por Beaumont. El único contenido extra es una introducción de Víctor Mora.