Guión: Mark Waid y Karl Kessel.
Dibujo: Mike Wieringo, Mark Buckingham y Stuart Immonen.
Páginas: 192.
Precio: 9,99 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Septiembre 2010.
Si hay un título Marvel difícil de realizar, ese es Los 4 Fantásticos. Hay momentos brillantes a lo largo de toda su historia, pero las grandes etapas, las que de verdad crean la leyenda, se pueden contar con los dedos de una manos. Y sobrarían. Stan Lee y Jack Kirby hicieron algo imposible de emular, y quizá sólo John Byrne pueda discutir el trono a los míticos creadores de la serie. Pero si hay en la última década una etapa que de verdad mostró la esencia más pura de la gran familia de Mavel, esa fue la de Mark Waid y Mike Wieringo. Imaginautas recoge el arranque de aquella etapa, marcada por una comprensión absoluta de Míster Fantástico, la Mujer Invisible, la Cosa y la Antorcha Humana o, para ser más precisos, de Reed, Sue, Ben y Johnny. Porque los 4 Fantásticos no son superhéroes. Son, por encima de todo, personas. Y esta etapa va sobre eso, sobre los pensamientos, sentimientos y acciones de una familia que, por azares de la vida, se vieron gratificados con unos poderes con los que ayudan a los demás. Como la vida misma, tiene acción, humor, aventura, comedia y drama. Ahí radica el corazón de los 4 Fantásticos y Waid con sus inteligentes guiones y Wieringo con su maravilloso estilo cartoon lo entendieron mejor que la amplia mayoría de autores que han pasado por la serie.
No hay más que ver el primero de los números que hicieron y el contexto en que llegó, con unos 4 Fantásticos que no habían alcanzado en etapas posteriores el esplendor que dejó Byrne en su mítica andadura en la serie. Waid y Wieringo crearon una de las mejores presentaciones, no ya de los 4 Fantásticos, sino de cualquier serie de estos últimos años. Reed contrata a una empresa para que impulse la imagen del grupo, y para encontrar las claves que hacen de los 4 Fantásticos una marca vendible un experto en marketing convive con ellos durante una semana. En apenas 22 páginas, Waid explica con una maestría casi imposible qué son los 4 Fantásticos. Pero no sólo eso. También su encaje en el universo Marvel, en la misma historia del género de superhéroes, en la cultura popular. Y todo ello intercalado con un delicioso retrato del tipo de aventuras que protagoniza el grupo y, especialmente, de cada uno de los personajes principales y también de secundarios como Franklin, el hijo mayor de Reed y Sue. Es una de las mejores cartas de presentación que ha visto el cómic norteamericano en años. Si un lector quiere saber si le gustan los 4 Fantásticos, ésta es quizá la obra ideal para saberlo, la más corta y lograda que podría encontrar para averiguarlo. Y lo grande es que, a partir de ahí, mantiene el nivel. Waid profundiza con facilidad en dos aspectos vitales, las aventuras propias del cuarteto y la psicología de sus integrantes, logrando un nivel de empatía pocas veces visto en esta serie.
A eso contribuye el dibujo cercano, familiar y de estilo cartoon del prematuramente desaparecido Mike Wieringo (murió en 2007 con sólo 44 años después de sufrir un infarto). El ilustrador norteamericano crea un estilo tan definido y apropiado para Los 4 Fantásticos en tan pocos números, apenas cuatro, que Mark Buckhingham sigue prácticamente su guía de estilo en los dos que dibuja. Aunque lo que contiene este libro no es más que el arranque de una etapa formidable que fue oscureciendo el tono poco a poco, no hay elemento esencial de los 4 Fantásticos que no tenga cabida en sus páginas. Incluso introduciendo elementos no tan desarrollados en la mitología del grupo (Johnny asumiendo responsabilidades en la empresa que controla el patrimonio o Sue como una mujer y no sólo como una madre de familia), Waid y Wieringo se mantienen fieles a lo que hacen de Los 4 Fantásticos uno de los títulos más grandes de Marvel, aunque no sea necesariamente uno de los mejor valorados o de mayores ventas. El volumen se completa con una historia ligeramente anterior al comienzo de la etapa de Waid y Wieringo, centrada en la Cosa, escrita por Karl Kessel y dibujada por Stuart Immonen, que entronca perfectamente con el espíritu del libro. Y es que más que sobre la Cosa, habla de Ben Grimm, de su pasado en la calle Yancy y de elementos poco tratados, como sus creencias judías. Otra pequeña joya en un volumen que cualquier aficionado de los 4 Fantásticos ha de conservar con un cariño infinito.
El libro, número 2 de la serie Marvel Héroes de Panini, incluye los números 56 y 60 a 66 del tercer volumen de Fantastic Four, publicados por Marvel entre agosto de 2002 y abril de 2003. Como contenido extra, el volumen ofrece un artículo introductorio escrito por el editor de Marvel en España, Julián M. Clemente, en el que habla del origen de los 4 Fantásticos y de la etapa de Mark Waid y Mike Wieringo, así como un portafolio de bocetos del propio Wieringo tanto para portadas como para los diseños de los personajes.