Guión: Enrique V. Vegas.
Dibujo: Enrique V. Vegas.
Páginas: 52.
Precio: 5 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Noviembre 2013.
Enrique Vegas vuelve a la carga con sus juguetonas caricaturas y ofrece una inmediata secuela de El Cabezón de Acero (aquí, su reseña), la parodia que sacó para hacerla coincidir con el estreno de El Hombre de Acero. Como aquella primera entrega llegó antes de que se conocieran todos los detalles de la película de Zack Snyder, Vegas apostó por homenajear a los filmes originales protagonizados por Christopher Reeve. Ahora que la última versión cinematográfica del protector de Metrópolis es ya de dominio público, Vegas amplia su catálogo de chistes a esta historia de la gran pantalla. Y quizá también lo amplía con un guiño también al futuro de la franquicia de Snyder en la gran pantalla, por la presencia del Cabezón Oscuro en esta historia, ampliando el cameo que ya tuvo el sosias cómico de Batman en la primera entrega de El Cabezón de Acero (y que antes se había producido ya en la propia historia de El Cabezón Oscuro). Así, ojo al logotipo de publicidad que hace referencia a cierto actor… Las parodias de Enrique Vegas siguen funcionando con la misma facilidad de siempre, apostando por colocar el gag por encima de una historia más compleja y con un divertimento ligero, sincero y respetuoso con la mitología en la que se basa.
En realidad, lo que Vegas hace en El Cabezón de Acero II es una agradable mezcla de diferentes versiones de Superman. Y eso se ve con bastante claridad en su recreación de Juan Carrasco, el equivalente a Jonathan Kent, burlándose de una de las escenas más discutibles de la película de Snyder, la del tornado, pero al mismo tiempo con un aspecto más cercano al que tiene el personaje en el cómic que al de Kevin Costner. También se ve este extremo con la curiosa forma que tiene de utilizar al antagonista de este filme, el general Zod, cuando ya había parodiado en la primera entrega la versión de Terence Stamp en la película de Richard Donner con el nombre de Zoff. Y es que Vegas, con detalles así, demuestra que es un todoterreno. Como el propósito final de todo lo que incluye en su cómic es reírse, no hay reglas escritas que puedan limitarle. Y si hay que usar dos versiones cinematográficas de Zod, se usan, porque en su mundo las normas son distintas. Tanto es así, que hay en sus pocas páginas una cantidad incontable de guiños ajenos a Superman y que tienen que ver con series, personajes o marcas como Heidi, Bola de Dragón, Green Lantern, Mazinger Z, Garfield, Gru, mi villano favorito, Cartoon Network, Godzilla, Angry Birds, E.T. El extraterrestre… e incluso el Atlético de Madrid.
El Cabezón de Acero II, como la primera entrega y en realidad como todas las caricaturescas parodias de Enrique Vegas, es una lectura amena y carente de más pretensiones que la de proporcionar un buen rato a quienes siguen las historias del personaje parodiado, en este caso Superman, imprescindible también para los completistas de la bibliografía de su creador. Los no seguidores del héroe de Metrópolis, sea en el papel o en la pantalla, probablemente perderán muchas de las referencias que usa el autor para sus chistes, pero otro tipo de lectores también pueden encontrar su momento en esta historia, en la que incluso hay guiños privados a la carrera del propio Vegas. Y es que todo vale para hacer reír a algún lector. La diversión parece asegurada una vez que se entra en el mundo que propone El Cabezón de Acero, con un estilo de dibujo muy atractivo y divertido, nuevamente perfecto para los objetivos que persigue, y en el que se nota que Vegas disfruta incluyendo grandes viñetas y espectaculares splah-pages. El libro se completa con un breve portafolio de bocetos de cuatro páginas y en la contraportada figura una ilustración de la primera entrega del Cabezón de Acero y la parodia de Darkseid, que no aparece en este segundo capítulo.