Guión: Alan Grant y John Wagner.
Dibujo: Simon Bisley, Cam Kennedy y Carl Critchlow y Dermot Power.
Páginas: 160.
Precio: 14,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Septiembre 2013.
Uno de los experimentos editoriales que se popularizaron en los años 90, más de una década después de que nacieran cuando Marvel y DC aunaron voluntades, fueron los crossovers entre personajes de distintos universos y editoriales. Y hubo rarezas exitosas, como fue la mezcla entre Batman y el Juez Dredd. ECC rescata los encuentros entre el Caballero Oscuro de Gotham City y el juez más duro de Mega-City Uno en una colección de dos volúmenes. En el primero se incluyen tres historias que cumplen con el canon más habitual de este tipo de encuentros: que ninguno de los dos héroes luzca mal, que aparezca al menos un villano de cada universo y que no haya consecuencias que puedan afectar a la continuidad de sus historias por separado. Alan Grant y John Wagner escriben para diferentes dibujantes las tres historias de este libro, Juicio en Gotham, Vendetta en Gotham y El acertijo definitivo, y lo hacen con el oficio procedente de su experiencia previa con ambos personajes. Y es que son historias que sólo pretenden ser justas con los dos héroes y entretener, algo que consiguen con creces.
Siendo el primero de los crossovers entre Batman y el Juez Dredd, Juicio en Gotham es el relato en el que más claramente se ven esas características, con la visita a los dos escenarios y los elementos imprescindibles de cada una de sus dos mitologías. Que la Juez Anderson tenga mayor protagonismo se compensa haciendo que Gotham sea el campo de juego más utilizado. Su reclamo, más que el gamberro guión de Grant y Wagner, pasa por las ilustraciones de un Simon Bisley desatado y sobresaliente, con un macabro Juez Muerte como enemigo central, un Espantapájaros algo desaprovechado como villano del mundo de Batman o un Batmóvil imposible. Además de la espectacular y sorprendente splash-page que manifiesta los miedos del Juez Muerte, la que muestra lo que contiene la mente de Batman (con una interesante versión de Catwoman) y la violencia descontrolada que hay en la historia, lo mejor es ver el antagonismo más absoluto en la forma de ser un héroe que manifiestan Batman y el Juez Dredd, dos personajes destinados a ayudarse pero también a chocar. Esa constante se repite en las siguientes historias, pero el primer encuentro siempre es significativo entre personajes tan distintos.
Vendetta en Gotham es algo más ligera en su planteamiento inicial, aunque pasado su ecuador sube sus apuestas anticipando una muerte que los héroes tendrán que evitar. Para este primer reencuentro, Grant y Wagner llevan toda la acción a Gotham, con Dredd y Batman peleando mientras Scarface y el Ventrílocuo traman una violenta venganza, sin que haya, y esa es la novedad más acusado, un villano de Mega-City Uno. Más divertida que la anterior, la historia agradece el cambio de estilo visual que propone Cam Kennedy, que evita la repetición del gran trabajo de Bisley en la primera, da un toque caricaturesco en ocasiones y acaba con unas últimas viñetas espléndidas. El acertijo definitivo, en cambio, apenas toca Gotham y se lleva la historia a los escenarios más fantásticos. Sin ser un relato excesivamente original (un ser alienígena reúne a ocho campeones de sus mundos, el Juez Dredd y Batman entre ellos, para que se cacen entre sí y sólo queda un superviviente), Grant y Wagner sí consiguen que funcionen tanto los clichés como el sentido del humor. En lo visual, Carl Critchlow se encarga de la primera mitad de la historia y Dermot Power de la segunda. Mejor el primero que el segundo, ambos tienen estilos cercanos y más parecidos a Bisley que a Kennedy y ofrecen un más que competente festín de acción.
El libro, el primero de los dos volúmenes que conforman la serie, contiene los tres primeros títulos que reunieron a los dos personajes, Batman/Judge Dredd: Judgment on Gotham, Batman/Judge Dredd: Vendetta in Gotham y Batman/Judge Dredd: The Ultimate Riddle, publicados respectivamente por DC en los años 1991, 1993 y 1995. El único contenido extra que tiene la edición española son las portadas originales que, por orden de publicación, hicieron Simon Bisley, Mike Mignola y Carl Critchlow.