Guión: Ed Greenwood.
Dibujo: Lee Ferguson.
Páginas: 128.
Precio: 16 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Noviembre 2013.
Hay dos claros reclamos para el lector en Dungeons & Dragons. Reinos olvidados y los dos están en su título. El primero es, obviamente, Dungeons & Dragons, sin ningún género de dudas el juego de rol más popular del mundo. Por eso, cualquier manifestación en otro medio que no sea la mesa de juego llama la atención, incluso la terrible película que dirigió Courtney Solomon en el año 2000, con lo que el cómic no se queda atrás. El segundo es Reinos olvidados, pero más allá de esa marca, que nació de forma independiente y que posteriormente se integró en D&D, lo que importa es el nombre del guionista de esta serie de cómic. Ed Greenwood es el creador de los Reinos olvidados y autor de numerosas novelas ambientadas en ese escenario. El presente volumen, que simplemente se anuncia con ese título conjunto, es una historia correcta y trepidante, una postal turística en ese escenario sobre todo para nuevos lectores y la presentación de un grupo de personajes bastante arquetípicos y que funciona con relativa facilidad, a pesar de las limitaciones en la parte gráfica.
Greenwood ha buscado la vía directa para convencer sin revolucionar, aunque Dungeons & Dragons. Reinos olvidados tarda bastante en arrancar. Los primeros compases son algo convencionales, incluso demasiado e innecesariamente enrevesados en la trama sin que en realidad se llegue a generar un interés desmedido por algunas de las cuestiones planteadas. No es hasta el final del segundo de los cinco números de la serie, precisamente cuando se ve por fin el portal a los reinos olvidados, cuando la historia arranca de verdad, cuando se ven los elementos fantásticos que hacen de estos universos unas marcas clásicas y reconocibles. Y, además, con el cambio de escenario Greenwood consigue que sus personajes mejoren, hasta el punto de convertirse en un simpático reflejo de los protagonistas de la primera película de Star Wars. En el guión de Greenwood funciona mucho mejor la fantasía (y en ese sentido lo mejor es la introducción del personaje al que los protagonistas bautizan con el nombre de Yelmo Terrible) y la dinámica entre el trío ya formado, por dos rufianes y una princesa, que la intriga palaciega, hasta el punto de que, una vez resuelta su aventura, intriga más el escenario que se plantea que el que suscita el relato.
No termina de ayudar demasiado al conjunto final el correcto dibujo de Lee Ferguson. Da la impresión de que el referente visual de Ferguson, y también el de los coloristas Len O’Grady y Dee Cunniffe, es la saga de cómic de La Torre Oscura basada en las novelas de Stephen King, con muchas sombras, escenarios mínimos y fondos de colores destacados. Pero el trazo de Ferguson es probablemente demasiado estático como para que funcione esa técnica con la misma efectividad que en su referencia. Curiosamente, le sucede lo mismo que al guión y poco a poco va mejorando, según se adentra en los terrenos más fantásticos. Y eso quiere decir que Yelmo Terrible le permite también los mejores momentos de lucimiento, ya desde su presentación, porque le permite componer las viñetas más espectaculares y logradas. Sin destacar tampoco demasiado, Dungeons & Dragons. Reinos olvidados es una lectura correcta con elementos simpáticos, fantasía agradecida y algún que otro guiño a quienes disfrutaron en su día o siguen disfrutando con este popular juego de rol.
El libro incluye los cinco números de Dungeons & Dragons: Forgotten Realms, que IDW Publishing editó entre mayo y noviembre de 2012. Como contenido extra, el volumen contiene las ilustraciones originales para las cubiertas de Tyler Warpole y las alternativas de Steve Ellis, además de un portafolio de cinco páginas con bocetos de los principales personajes. Norma edita este título como el número 24 de la Colección Alquimia.