CÓMIC PARA TODOS

‘Old Boy’ 3, de Garon Tsuchiya y Nobuaki Minegishi

OLDBOY_03Editorial: Random House Mondadori / DeBolsillo.

Guión: Garon Tsuchiya.

Dibujo: Nobuaki Minegishi.

Páginas: 528.

Precio: 15,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Noviembre 2013.

Con el final de Old Boy se pueden llegar a muchas conclusiones. Tras más de 1.600 páginas de tensión, es probable que algunos lectores se sientan algo defraudados con el misterioso acontecimiento que llevó a Kakinuma a encerrar a Gotō durante tantos años, el terrible instante que desencadenó una venganza tan cruel. Incluso en ese caso, probable a pesar de la enorme delicadeza con la que Garon Tsuchiya y Nobuaki Minegishi han tejido todos los hilos de la trama, Old Boy finaliza como una obra enorme. Mantener esa tensión al nivel que alcanzan sus autores durante tantas páginas, introduciendo tantos elementos nuevos y sin que se pierda un ápice de interés desde la intrigante propuesta hasta el controvertido final, es algo al alcance de muy pocos. Sobre todo porque el ritmo es esencial. Tsuchiya limita las palabras a la mínima expresión, sólo se habla lo necesario y no hay bocadillos de pensamiento o cartuchos de narración, con lo que buena parte del éxito está en el sensacional arte secuencial de Minegishi, que juega a su antojo con el tiempo y con las emociones. Old Boy acaba como empezó. Con un espectacular golpe de efecto que indica que, efectivamente, la guerra aún no ha terminado. ¿Alguna lo hace en alguna ocasión?

Una vez leído, o releído, el final de Old Boy se puede tener la tentación de hacer una reflexión sobre la serie al completo. Pero habiendo sido reeditada en tres volúmenes, lo mejor es centrarse en las enormes virtudes que tiene este tercer tomo. A pesar de lo avanzada que está la trama al final del segundo, casi en un punto en el que cabe esperar una resolución más o menos cercana, Tsuchiya no sólo se las arregla para añadir 500 páginas más de una tensión extraordinaria, sino también para introducir un nuevo personaje vital para el desenlace y para cambiar la orientación de al menos dos. Quizá el único defecto que se le pueda achacar a la conclusión de Old Boy pasa por una cierta dejadez con algunos personajes secundarios, que no terminan de ver adecuadamente cerrado su papel en la historia. La explicación, no obstante, está en la enorme dificultad de romper el ambiente climático que se respira durante tantas páginas, las que culminan la narración, para dar cabida a personajes que en realidad ya han cumplido con su función en el mecanismo de relojería que es la obra. La tensión es, sin duda, el mejor elemento con el que juega. Llega un punto en el que casi no importaría que el tan comentado episodio del que parte la venganza de Kakinuma fuera el mcguffin más extenso de la historia del cómic, porque todo lo que sucede invita a pasar páginas a una velocidad inusitada.

Ese es también el mérito y el peligro del dibujo de Minegishi. Su trabajo es sin duda una de las razones por las que Old Boy se devora. Porque con el ansia de saber se corre el riesgo de pasar por alto muchos detalles, pero es brillante su capacidad para narrar secuencias, para sentar las bases de una atmósfera y para decir con las miradas de los personajes (este título es un hermoso y continuo compendio de primeros planos) lo que otros autores tendrían que expresar apoyados en docenas de palabras. Y es la sencillez del rostro humano donde Minegishi consigue que Old Boy se convierta en algo más que un relato de intriga. El atrevimiento de ambos, Tsuchiya y Minegishi, es lo que atrapa al lector durante todo el periplo de Gotō, en el que ninguna explicación es descabellada, ningún elemento queda fuera de sitio y ningún personaje queda sin una precisa descripción psicológica, por breve que sea su papel en la trama. Y ambos se mueven con gran habilidad en la siempre difícil frontera que lleva a una historia de intriga a ser previsible. Old Boy no lo es. Es juguetona y, en muchos sentidos, incluso cruel. Pero las piezas encajan con una maestría encomiable de unos autores que se mueven adelante y atrás en el tiempo con mucho acierto y que, además de una historia espléndida en la que nunca hay tiempos muertos a pesar de su cambiante ritmo, crean unos personajes carismáticos para protagonizarla. Es todo un clásico moderno del manga por méritos propios.

Este tercer y último libro de Old Boy  recoge los capítulos 55 a 79 más el epílogo de la serie original, que se publicó originalmente en la revista Weekly Manga Action, de la editorial Futabasha, entre 1996 y 1998. Esta reedición de DeBolsillo, sin ningún contenido extra, sucede a la que sacó a la venta Ediciones Otaku Manga en ocho volúmenes entre octubre de 2004 y enero de 2006.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Información

Esta entrada fue publicada el 28 noviembre, 2013 por en Garon Tsuchiya, Manga, Nobuaki Minegishi, Novedades, Old Boy, Randon House Mondadori.

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 418 suscriptores

Archivos

Categorías