CÓMIC PARA TODOS

Presentación en Madrid de ‘El taller. 2ª temporada’

El TallerLa presentación de una primera obra es algo especial. La de El taller. 2ª temporada es todavía más especial si cabe porque no es la primera obra de autor, sino la de veinte. Los autores de este segundo libro de esta magnífica serie, editado por Dibbuks y la Escuela Superior de Dibujo Profesional (ESDIP), estuvieron casi al completo en la FNAC de Callao, en Madrid, el pasado lunes día 18. Y junto a ellos, el alma mater de este libro, autor de cómics y maestro de ceremonias del acto, Kenny Ruiz. Entre el público, familiares, amigos, profesionales e incluso algunos de los autores del primer libro de El taller, lo que demuestra que esto no se acaba en el libro, sino que es una vinculación mucho más profunda, la que todos los que desde un lugar u otro sentimos hacia cualquier libro que contenga viñetas. Y para defender esa idea estuvieron presentes diecisiete de los veinte autores que han puesto su firma en el libro, «la niña bonita» de la ESDIP en palabras de Kenny Ruiz, una de las tres únicas personas que han trabajado en los dos volúmenes de El taller junto con el editor de Dibbuks, Ricardo Esteban, y Laura Moreno, autora de una de las historias del primer libro y diseñadora del segundo. Los tres estuvieron en el acto.

«Estos son nuestros veinte chavales, veinte cracks que hemos fichado, veinte que están preparados para sacar sus series, para arrasar, veinte que han demostrado a ellos mismos y a mí que son capaces de conseguir todo, todo, todo todo lo que se proponen», dijo Kenny. Y le replicó para cerrar el acto uno de sus alumnos, Santiago Vélez: «Kenny se ha peleado con cada uno de nosotros, nosotros hemos llegado con nuestras movidas mentales, muy chungas aunque él las haga pequeñitas y nos ha ayudado a limpiarlas y que parezcan cómics de puta madre», afirmó. Continúa Ruiz explicando lo que es El taller: «Se trata de buscar un puente entre el paso que hay cuando los alumnos acaban de estudiar su formación, normal o profesional, y empiezan a ser profesionales», explicó Kenny. Para ello, todos crearon un proyecto largo en el que trabajaron durante todo el año. «Escriben un guión, intento matarlos, ellos intentan matarme a mí y eso es como la selva, al final llegamos a un storyboard y decidimos extraer ocho páginas que nos van a servir como de trailer o pequeña historia autoconclusiva que nos dé un poco los matices de lo que va a contener ese argumento pero no nos cuenta todos los secretos», continuó el autor y aquí más bien profesor.

Por falta de tiempo no pudieron hablar todos los autores, pero sí dejaron alguna que otra pincelada interesante para saber algo más de ellos. «Con este curso lo que hemos aprendido es que nunca estás preparado, pero tienes que hacerlo. Al final es un trabajo de, voy a ser irreverente porque sé que a Kenny le mola, echarle huevos. No vamos a saber si estamos preparados hasta que un día nos pongamos», dijo Victor L. Pinel. Se les preguntó a los chicos cuando se puede dar por finalizado un cómic, y las miradas se dirigieron a Álvaro Lianes «porque escribí el guión conforme a lo que había dibujado ya». «Me merezco una medallita o algo», dijo entre risas y con Kenny preguntándole si «no habían acordado que eso no se decía». «Tú terminas cuando está la fecha, no hay nada más. Hay que acabarlo y punto. Esa es la primera hostia que te llevas en la cara, no te puedes emborrachar de ti mismo, no puedes disfrutar al máximo cada momento porque hay una fecha de entrega», añadió Alejandro Blasco. Y Nacho Subirats respondió a la duda sobre qué es más importante, si el dibujo o el guión: «Es un mundo que si quieres controlar tienes que controlar tanto guión como dibujo. Cuando voy a una tienda, lo primero que me entra por la vista es el dibujo, pero si luego leo la historia y no me dice nada ha sido una compra ne balde. Tienes que esforzarte en crear una buena historia para que luego se complemente con tu dibujo». Y se les vio con ganas de volver a trabajar juntos, de dos en dos y, por qué no, en una nueva antología como El taller.

Como conductor del acto, Kenny presentó las historias que forman el libro en el mismo orden, y lo hizo con su estilo particular e irreverente. En Eternity, de Nacho Subirats, «nuestra historia de amor», un personaje que salta en el tiempo va encontrando a la misma mujer. «Si ya es difícil encontrar a una una vez, imaginaros durante todo la vida», dijo. Pum Pum Pai, de Luján Fernández, «es todo energía y buen rollo, una historia de aventuras supersimpática, de humor surrealista». De En el limbo, de Alejandro Blasco, destacó que «es una historia bastante oscura, pero divertida, pero de aventuras, pero dolida, pero dura, pero fácil, pero divertida…», mientras que de Sarah y Pete apuntó que es «nuestro Love & Peace», que «nos ha emocionado muchísimo». «Como tenemos amor, cachondeo, introspección, lo que necesitábamos era un poco de hostias y violencia y para eso fichamos a Juan Álvarez. Unió kung-fu y western, que por separado no pueden fallar así que unidas ni te cuento», dijo de Western Fists, resaltando que está «superbien coreografiado». La siguiente historia viene muy bien para nuestros tiempos», explicó de Indignos.net, de Miguel García, que «hace una crítica social sobre toda la mierda que nos estamos comiendo continuamente». Con Onus «nos vamos al puto espacio exterior». Su autor, Andrés Garrido, «está bastante mal de la castaña y nos ha invitado a su mundo».

«Entre tanto movimiento y violencia, tenemos una historia sobre qué ocurre con los amores perdidos», comenzó diciendo de Cuando acabe el verano, de Víctor L. Pinel. «La historia hace una reflexión complicadísima que nos ha tenido en debate durante todo el año sobre qué es lo que ocurre con los recuerdos que te deja una pareja cuando esa pareja te deja», añadió. Kenny dijo de Ordalía que «es muy divertida, es muy dinámica, tiene elementos de steampunk, de magia, es de esas que no te puedes parar de leer y no puedes aburrirte en ningún momento» y que su autor, Alejandro Muñoz, «sufrió mucho hasta llegar a esta idea, pasó por un montón de ideas descartadas, me tuvo bastante asustado, pero ha sacado pecho y lo ha hecho a un nivel alucinante». De Caronte, la historia de Álvaro Lianes, destacó su «ambiente muy shakespeariano» y su «enano deformado, cojo y feo que, a pesar de que lo hemos intentado todos, Álvaro no quería quitar». «Como nos molesta que digan que los que hacemos historias de género no hacemos reflexión sobre lo que sucede en el día a día, hemos fichado especialmente la historia de La noche del buitre, que es una historia de ciencia ficción postapocalíptica pero que tiene muchos niveles de lectura y hace una reflexión muy interesante sobre cómo nos manipulan los medios hoy en día», explicó del trabajo de Julia Madrigal.

Will, Guillermo Martínez, fue el primero de los ausentes. «Está estudiando otro curso, es un chaval muy currante», dijo Kenny y destacó que su historia, Bat 31, es la de «una francotiradora en un mundo futurista, belicista, de violencia establecida donde es difícil discernir lo que está bien de lo que está mal». En Beast Alliance, de Guillermo Villegas, hay «un montón de hostias, hay armas medievales, hay hombres bestia, hay todo lo divertido para que te lo comas con unas palomitas comiqueras, que no sé si existen». Imperfect «rompe todos los esquemas para que demostremos que en El taller tenemos de todo», porque «es género Yaoi, consiste en una historia romántica en una pareja homosexual». Tampoco pudo estar Erio Gallart, autor de Ébano 7, porque es de Málaga, pero Kenny destacó que «es de las personas que más han crecido en el taller, de las que más confusas entraron, de las que más problemas tuvo para encontrar su historia pero de los que más han luchado». Y continuó con Cry Baby, de Andrés Jiménez. «A mí me daría mucho miedo producirle un dolor de cabeza porque está bastante mal de la castaña. Lo sabemos todos, pero mucho, porque nos ha llevado en Cry Baby a la mente de un psychokiller», dijo, en «una historia verdaderamente intrigante, sobre todo si te la cuenta él».

El último de los ausentes fue Carlos Fernández, que estaba trabajando. «Es lo que tenemos los dibujantes, que somos tan guais que podemos hacer cómics de puta madre y encima tener otros trabajos. Por eso hay paro en España, porque nosotros lo cogemos todo», dijo Kenny. De su historia, Demons, apuntó que «tiene un ambiente fantástico, tiene valores muy presentes y un final muy sorprendente. Iruko, Alejandro Toledo, firma Sketchbook, «que consiste en que todo lo que dibujamos se hace real», algo que «a priori podría parecer bueno, pero no somos consciente de que a veces imaginamos lo peor que podemos ser». Real Show, de Roberto Zoreda es «un viaje a cómo serían los reality shows del futuro, con un toque de humor, un toque irónico, nos reímos un poco de la sociedad, pero además tenemos escenas de acción muy fuertes». «Y además le mete ciencia ficción y monstruos, que es una cosa que siempre mola», añadió. Y finalmente Santiago Vélez es quien firma la última historia del libro, Volavernun, que habla de unos adolescentes con poderes durante un cierto tiempo y se pregunta «qué pasará con esos personajes cuando pierdan sus poderes» y si «seguirán siendo colegas». «El caso es que a Santi eso le obsesiona mucho y ha encontrado con esta historia la manera de sacarlo fuera, concluyó. Veinte historias, veinte autores, veinte futuros profesionales todavía por descubrir.

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Esta entrada fue publicada el 20 noviembre, 2013 por en Dibbuks, Presentación.

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