Editorial: Planeta DeAgostini.
Guión: Robert Kirkman.
Dibujo: Charlie Adlard.
Páginas: 144.
Precio: 7,50 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Junio 2006.
Aplicar el adjetivo sutil a una serie titulada Los muertos vivientes puede parecer una incongruencia mayúscula, pero no lo es. Es evidente que algunos acontecimientos descritos en sus páginas son gruesos y contundentes y que en el interior de este cuarto volumen, Lo que más anhelas, están plagadas de zombis y muertes violentas, además de alguna que otra escena de sexo más o menos explícito. Poca sutileza por ahí, desde luego. Pero lo que sí es sutil es lo que verdaderamente da valor al trabajo de Robert Kirkman y Charlie Adlar, la transformación que van sufriendo todos los personajes, especialmente Rick. Son los pequeños detalles, los sucesos que van aconteciendo al grupo que trata de sobrevivir todavía en la prisión abandonada en la que están atrincherados, lo que diferencia ésta de cualquier otra historia gore de temática aparentemente parecida. Y desde el principio ese ha sido el elemento más trascendente en la evaluación de Los muertos vivientes. Una historia de zombis, sin duda y con todo lo que eso conlleva, pero una que pretende marcar diferencias en el tratamiento, mucho más psicológico que visceral.
La sutileza en los elementos que ha ido introduciendo Kirkman a lo largo de 24 números mensuales, o cuatro volúmenes recopilatorios, estalla en las nueve últimas páginas de este libro. Tras una serie de dramáticos sucesos que han elevado la tensión (la argumental para el lector y la interna para el grupo protagonista en su lucha por sobrevivir, que van moviéndose al unísono maravillosamente), Rick lanza un discurso épico, contundente y memorable, llamado no sólo a cambiar la serie de aquí en adelante, sino incluso pensado para hacer una nueva lectura de lo anterior. Por ejemplo, después de la contundente sentencia final de Rick, y sólo pensando en esta cuarta entrega recopilatoria, es imposible mirar con los mismos ojos la octava página del primer número que incluye este libro, el 19, una que Adlard compone con una cuadrícula de dieciséis viñetas idénticas, en los hombres luchan contra los zombis, sin sonido alguno y únicamente viéndose la expresión de sus rostros. Kirkman mantiene el pulso en situaciones de una intensidad impresionante, incidiendo cada vez más en el daño que los seres humanos son capaces de hacerse unos a otros en situación de necesidad e impresionando con cada vuelta de tuerca que es capaz de introducir dentro de un grupo tan reducido de personas e introduciendo nuevos personajes con sencillez y coherencia.
Adlar cada vez parece más cómodo en la narración de Los muertos vivientes, en su crudo blanco y negro, pero sobre todo en un vaivén constante en el ritmo de la narración. Tan pronto realiza páginas tan dinámicas como la ya mencionada de la cuadrícula de dieciséis viñetas como congela el tiempo con el fascinante arranque del número 20, el segundo que aparece en este libro, con tres páginas que parecen narradas al ritmo que marcan los zombis. Maneja tan fácilmente los silencios como las onomatopeyas, a veces incluso mezclando ambos elementos con intenciones dramáticas y no realistas. Y sabe cómo manejar el ritmo de lectura, multiplicando viñetas en ocasiones y con grandes splash pages como las que ponen fin a este cuarto libro de la serie. El único límite que se marca Los muertos vivientes, desde su guión y con sus ilustraciones, es el que le quiera marcar el lector, porque una vez aceptado el juego que proponen Kirkman y Adlar es imposible no disfrutar con la incontenida aventura de supervivencia de Rick y sus compañeros. Lo difícil sigue siendo mantener semejante nivel de intensidad, pero con este volumen se cierran los dos primeros años de la serie regular, dos años brillantes y con incontables momentos para recordar.
Este cuarto volumen en español de Los muertos vivientes recoge el material publicado en The Walking Dead: The Heart’s Desire, editado en noviembre de 2005 por Image Comics, que a su vez contiene los números 19 a 24 de The Walking Dead, originalmente publicados entre junio y noviembre de 2005. El libro no incluye ningún contenido extra.