CÓMIC PARA TODOS

‘Alan Moore. La autopsia del héroe’, de J. J. Vargas

edicionL610G_1Editorial: Dolmen.

Autor: J. J. Vargas.

Páginas: 320.

Precio: 19,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Abril 2010.

Alan Moore es uno de los autores que más ha hecho por difundir el mundo del cómic como arte. Lo saben todos los aficionados e incluso muchos de los que no lo son. Pero en la obra del autor de Watchmen o V de vendetta hay muchos títulos más desconocidos, muchos matices difíciles de captar con su simple lectura. Alan Moore. La autopsia del héroe, escrito por J. J. Vargas, es la obra ideal para comprender en toda su dimensión el trabajo de este genio del cómic. El libro de  Vargas (profesor, crítico y guionista cordobés nacido en 1981), publicado por Dolmen dentro de su colección Pretextos, es un estudio probablemente único de la obra de Moore, el renovador más importante del cómic en los años 80. Un análisis tan completo como es posible (“teniendo en cuenta la descomunal checklist del autor, estas ambiciones suponen necesariamente algunas renuncias”). Lo que hace de este libro una obra singular es la compleja y erudita aproximación de su autor a los cómics de Moore. Lejos de detenerse en fechas de publicación, fichas y sinopsis, Vargas elabora un completísimo tratado de influencias, significados, premisas e intenciones de cada historia. Una tarea titánica, pues “Alan Moore impone un punto de fuga y un cenit en el propio tejido de la cultura”.

La obra de Moore queda diseccionada en cinco grandes etapas: sus primeros pasos (en los que destacan su Capitán Britania y V de Vendetta), su aventura en DC Comics (La Cosa del Pantano y, sobre todo, Watchmen), su etapa independiente (Big numbers, Lost girls, From Hell), el retorno al mainstream (en Image Comics) y su fase en America’s Best Comics (The League of Extraordinay Gentlemen, Promethea o Top 10). En la portada de libro aparecen cuatro de las obras más emblemáticas de Alan Moore. La primera de ellas, Watchmen. Es la cumbre de Moore y, para muchos, la mejor novela gráfica de la historia. Aunque sólo fuera por ese motivo, ya merece el capítulo más extenso del análisis de Vargas. En él, considera la obra como “un enciclopédico tratado sobre la condición humana con pretensiones existenciales, con su símbolo más evidente en el protector, el vigilante, como figura imprudente ya desde lo extremo de su compromiso”. Junto a Watchmen, aparecen La Cosa del Pantano (“fue un proceso de aprendizaje importante, en cierta forma fue el cómic que me desató”, dice Moorer en declaraciones recogidas en el libro), La broma asesina (“juego metanarrativo de dos personajes de cómic destinados, por ser personajes, a enfrentarse en una continuidad más afín a las lógicas comerciales que a las humanas”) y V de vendetta (“Moore empuja a Inglaterra a un momento histórico similar al que tuviera lugar en Alemania tras la Gran Guerra”).

El título de este volumen de Vargas tiene un claro reflejo en las inquietudes del propio Moore y su irrupción en el género de superhéroes. “Alan Moore lo asesinó con Watchmen. Yo me limité a hacerle la autopsia”. Esa frase de Frank Miller, incluida en la introducción de este libro, deja bien a las claras la relevancia de Moore y la forma de encarar el estudio de su obra en este libro. Vargas relata la trayectoria de Alan Moore como análisis de forma y estilo, pero también como reflejo del mismo desarrollo de la industria del cómic, primero británica y después norteamericana. Es imposible entender la vida profesional del autor británico sin hilarla con los bruscos cambios que él mismo provocó en el noveno arte desde su irrupción hasta su negativa a seguir trabajando para las grandes editoriales, primero para Marvel y después para DC. El libro cuenta con decenas de ilustraciones, bocetos y viñetas de todos los trabajos de Moore, un prólogo del director de cine Nacho Vigalondo y un epílogo del propio Vargas en el que sentencia, para alejar cualquier fantasma de complacencia con su obra, que “Alan Moore no es un dios”. “Capaz de ensamblar sistemas ópticos inéditos desde los mismos lodos que nos rodean a todos los demás, pero un ser humano”, añade. Casi nada.

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Esta entrada fue publicada el 3 noviembre, 2013 por en Alan Moore, Cómic, Dolmen, Libros.

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