Guión: Brian Azzarello.
Dibujo: Cliff Chiang.
Páginas: 96.
Precio: 8,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Junio 2012.
Se ha convertido ya en tópico comúnmente aceptado que Wonder Woman es uno de los personajes más difíciles de escribir dentro del cómic de superhéroes en general y del panteón de DC en particular. Y puede que sea cierto. En primer lugar, porque no muchos autores parecen saber cómo llevar un título protagonizado por una mujer en este mundo superheroíco tan machista como ha sido durante décadas y que en alguna medida sigue siendo. En segundo lugar, por la influencia audiovisual, en la que Diana es un personaje todavía por explotar y que sólo ha vivido fiascos televisivos y proyectos cancelados tanto para la pequeña como para la gran pantalla. Y finalmente, porque tiene muchos enfoques diferentes desde los que partir, sin que haya uno que se pueda considerar definitivo. Hasta que han llegado Brian Azzarello y Cliff Chiang. Su Wonder Woman mitológica con resonancias shakepearianas engancha desde el principio porque se mueve en un universo único y singular, marcando evidentes distancias con la Wonder Woman que, por ejemplo, aparece en la Liga de la Justicia o con la que se había adueñado de sus historias antes de que DC decidiera relanzar su universo. Es una apuesta arriesgada, porque deja de lado buena parte de sus mitos, pero, al mismo tiempo, es una apuesta valiente y con una gran calidad.
Son muchos los aciertos en Wonder Woman de Azzarello, un autor que siempre ha destacado por sus historias de corte más alternativo y radical y que cuando ha tocado a los superhéroes más conocidos (Superman. Por el mañana) ha dejado más pinceladas de categoría que una historia redonda. Empezando por el escenario mitológico, formidable en todo momento, muy rico y abriendo enormes posibilidades para continuar la historia. Pero sobre todo es obligado destacar que ha conseguido hacer una historia de mujeres, de madres, esposas e hijas, incluso de hermanas, sin que ese absoluto protagonismo de lo femenino suene como algo excluyente, sectorial o especialmente reivindicativo y sin que la sexualidad caiga en el a veces tan habitual reclamo sexista que por desgracia llega a parecer obligatorio cuando hablamos de una superheroina. La de esta Wonder Woman es una historia emocional, sin perder la perspectiva del entorno superheroico que también necesita, pero centrada en los aspectos más psicológicos, mitológicos y personajes de la leyenda del personaje en el cómic. Y, quizá algo sorprendentemente, funciona a la perfección gracias a una delicada construcción de la historia y a un acertadísimo desarrollo de los personajes.
Habría que ver cómo habría sido esta misma Wonder Woman de Azzarello sin el dibujo de Cliff Chiang, pero se intuye que algo se habría quedado por el camino. Porque el tono que desprende el guión encuentra un reflejo perfecto en las ilustraciones, empezando por el propio diseño del traje de la heroína. Si hay uno al que DC le dio mil vueltas antes de dar con el definitivo (de nuevo con la influencia del episodio piloto de aquella serie que finalmente no llegó a nacer con Adrianne Palicki como protagonista), es este, y el resultado final es perfecto. Nuevo, pero fiel al original. Más oscuro que de costumbre, porque esta Wonder Woman se mueve en un mundo sucio, tenebroso, lleno de sombras y dobleces emocionales. Sin perder un ápice de su sensualidad (se ve desde la primera aparición de Diana, sin más ropa que la sábana que cubre su cuerpo, en la primera vez que se pone el traje o en cualquier de las escenas de lucha en la que muestra movimientos tan gráciles como poderosos). Así, realiza una puesta en escena formidable y épica, y domina tanto los escenarios mitológicos como los más realistas, dando vida siempre con acierto a unos guiones ya especialmente acertados. Azzarello y Chiang han conseguido que Wonder Woman sea uno de los títulos más aclamados del nuevo universo DC desde su primer número. Y con toda la razón del mundo.
El volumen incluye los cuatro primeros números de Wonder Woman publicados por DC Comics entre septiembre y diciembre de 2011. Además del breve artículo de presentación escrito por Alberto Morán, el único contenido extra de la edición de ECC son las ilustraciones de portada de los cuatro números dibujadas por el propio Chiang. De los dos primeros se incluyen versiones alternativas con el diseño del traje de Wonder Woman con pantalón largo que finalmente no fue el definitivo en el relanzamiento del Universo DC.