CÓMIC PARA TODOS

‘Watchmen’, de Alan Moore y Dave Gibbons

watchmen_okBREditorial: ECC.

Guión: Alan Moore.

Dibujo: Dave Gibbons.

Páginas: 416.

Precio: 25 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Junio 2013.

No hay un solo adjetivo que pueda definir por sí solo lo que es, lo que supuso y lo que todavía hoy significa Watchmen. Alan Moore y Dave Gibbons lograr un trabajo que suscita una de las más absolutas unanimidades de la historia del cómic al catalogarla como una de las indiscutibles obras maestras de este género, pivote esencial del salto de madurez que dio en 1986. Es una obra de arte, y como tal debatible. Habrá lectores que no conecten con ella. Pero esa casi unanimidad existe y es extraordinaria. La deconstrucción del superhéroe, se dice desde entonces para catalogarla. Y es cierto, pero quedarse ahí sería limitar las ambiciones y el alcance de este relato. Moore y Gibbons mostraron al superhéroe desprovisto de corazas emocionales, colocaron a estos hombres y mujeres de voluntades excepcionales en un mundo realista, sucio y con unos límites éticos difusos como nunca, y con ello crearon uno de los primeros cómics que los adultos se aventuraron a leer sin miedo. Todo está dicho sobre Watchmen y a la vez cada lectura ofrece nuevos rincones que visitar y con los que deslumbrarse, desde alguna frase sensacional de Moore hasta un trazo de Gibbons. Pero sobre todo predomina la sensación de estar ante algo brillante de principio a fin.

La absoluta genialidad de Watchmen es ofrecer lo mismo de siempre pero desde una perspectiva completamente nueva y tan profusamente trabajada que parece imposible de igualar. Es una historia de superhéroes. Tipos disfrazados que luchan contra el crimen. Sólo que aquí ni los tipos disfrazados son los héroes de una pieza que acostumbraba a mostrar el cómic (y que todavía muestra pese a la ruptura de aquel 1986) ni el crimen tiene la pintoresca forma habitual hasta que se publicó esta obra. Ese es el primer cambio. El segundo, insuflar vida a ese mundo colocándolo en el nuestro, en el del lector, el real. Con los protagonistas de Watchmen (el Comediante, Rorschach, Ozymandias, el Doctor Manhattan, Búho Nocturno y Espectro de Seda) va avanzando la misma historia de Estados Unidos. Y con ella la del mundo, un mundo diferente por la presencia de un único ser con superpoderes, el Doctor Manhattan. Moore crea un universo lleno de complejidades, con constantes alusiones a un pasado que tiene milimetrado, mezclando diálogos y situaciones de diferentes momentos y lugares generando un subtexto riquísimo, ofreciendo como complemento a la historia central una colección de documentos al final de cada uno de los doce números que no hacen más que incrementar la sensación de realismo, al igual que la narración de un cómic de piratas, los Relatos del Buque Negro, que confieren a la historia aún más poso.

Y todo ello encuentra su camino en páginas que insisten sistemáticamente en una rejilla de nueve viñetas idénticas. Gibbons juega con ellas a conveniencia, para estirarlas en uno o en otro sentido cuando corresponde y cada uno de sus movimientos tiene un sentido narrativo. Pero esa rejilla, siempre muy cargada de un texto que jamás llega a cansar, sólo deja cede ante el ominoso y desgarrador silencio de las páginas con las que se inicia el último episodio de la serie. La misma maestría de Moore en el guión la muestra Gibbons en el dibujo, logrando no sólo unos personajes carismáticos y reconocibles, sino un desarrollo narrativo con sus imágenes que está a la altura de los osados contextos que quiere plantear el escritor. Las ilustraciones de Gibbons tiene, como la misma historia, un movimiento realista, una enorme fuerza visual y narrativa, y se benefician de un excepcional trabajo de coloreado de John Higgins, lejos de la ingeniería informática que sirve para insuflar color al cómic hoy en día pero con muchísima fuerza estética y literaria. En el fondo es difícil destacar en Watchmen un elemento, un personaje, un capítulo, una instantánea o una reflexión por encima de otra, porque la fuerza de la novela gráfica reside en la propuesta general de un universo descomunal y apabullante, tan completo en sí mismo como abierto a miles de pensamientos, historias e interpretaciones. Y así es Watchmen la obra rompedora y única que es, una que ha contando con innumerables imitaciones pero que jamás será superada.

Zinco, Glénat, Norma y Planeta DeAgostini ya habían publicado Watchmen en España en diferentes formatos, desde la miniserie original de doce números de la primera hasta la edición Absolute de la última. La edición de ECC, que busca devolver a las librerías una obra que siempre ha de estar disponible, no contiene más extras que un artículo en el que Felip Tobar relaciona esta obra magna con las precuelas de Antes de Watchmen que no tuvieron el visto bueno de Alan Moore.  DC Comics publicó originalmente Watchmen entre septiembre de 1986 y octubre de 1987, y fue recopilada en un único tomo por primera vez en ese mismo año. Es, para muchos, y aunque no naciera en ese formato, la mejor novela gráfica jamás publicada y una de las más vendidas de la historia, además de forma continuada durante los ya casi treinta años transcurridos desde su publicación. Es el único cómic que Time incluyó en 2005 en la lista de las cien mejores obras literarias que de toda la historia, una mención que da idea de la imperecedera trascendencia que tiene este mítico título.

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Esta entrada fue publicada el 28 octubre, 2013 por en Alan Moore, Cómic, Dave Gibbons, DC, ECC, Watchmen.

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