CÓMIC PARA TODOS

‘Perros y clarinetes’, de Sebastián Cabot y Joan March

Sebastian Cabot - Perros  y clarinetes - Cubierta (CCF)Editorial: La Cúpula.

Guión: Sebastián Cabot y Joan March.

Dibujo: Sebastián Cabot.

Páginas: 148.

Precio: 18 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Octubre 2013.

El buen rollo suele estar infravalorado en las obras de ficción. Las historias que dejan esa sensación en un espectador o un lector no suelen tener la mejor de las consideraciones, simplemente porque adoptan un tono en apariencia menos trascendente o porque hacen de la sencillez el motor de su relato. Perros y clarinetes puede caer en ese saco porque es una novela gráfica que genera un indudable buen rollo, es lo que muestra, lo que busca y, he ahí el mérito, también lo que deja en el lector cuando cierra el volumen tras su lectura. Incluso sus momentos más tristes o surrealistas, que los tiene y perfectamente integrados, deja una sensación sumamente agradable. Sebastián Cabot y Joan March crean una historia costumbrista, humana y realista, un relato vital con personajes de carne y hueso, con una cuidada banda sonora y un estilo visual muy personal e identificable. Y todo con una puesta escena y una narrativa sumamente sencillas, que no simples, que consiguen la implicación del lector desde el principio. Sencilla, sí. Pero una agradable sorpresa precisamente por esa sencillez.

Esa sensación parte principalmente del dibujo de Cabot. Sus personajes tienen unas extremidades que casi parecen sacadas de una historieta de Robert Crumb y sus rasgos faciales son mínimos, los necesarios para mostrar expresividad y hacer que la historia avance. Pocas viñetas y diálogos realistas, no demasiado extensos, contribuyen también a a esa sensación desde el dibujo. Pero esa es sólo una de las caras de la sencillez que propone Perros y clarinetes. Porque esa misma sencillez también está en el guión. Es parte inherente del costumbrismo que propone la historia, casi un cuento moderno. Nicolás es el protagonista. Está en paro, no sabe muy bien qué hacer con su vida, no es un tipo especialmente afortunado en nada y toca el clarinete pero no le gusta hacerlo en público. Su triste rutina cambia su ex novia le regala un perro. Y de repente lo que parece una historia sencilla, solamente una historia sencilla se podría decir, se convierte en un relato apasionante. En una historia sobre el descubrimiento de uno mismo, en una historia de amor, en un comienzo dentro de una vida, la de Nicolás, pero también de la de Sofía, la (no, no es causalidad) en apariencia sencilla chica que conoce dentro de esa nueva rutina que le ha proporcionado el perro.

Perros y Clarinetes ofrece un sincero homenaje al mundo de la música, concretamente al jazz. Cabot y March ponen autores y letra a sus momentos musicales, aunque para ello soliciten la complicidad del lector con las notas a pie de página en la que identifican lo que está sonando en cada momento. Y apuestan también por un episodio surrealista que viene a cerrar una historia tan «absurda», así la llega a calificar Nicolás, como realista. Esa viene a ser la magia de esta novela gráfica, que, como la vida misma, encuentra momentos para todo. Arranca con un mensaje pesimista, enmarcado en la actual sociedad española y su insoportable cifra de paro; aterriza en la realidad personal de una vida sin objetivos ni ilusiones; continúa en la hermosa interacción de su protagonista, primero con el perro, una presencia muy agradecida a todos los niveles en la historia (y que aporta la necesaria comicidad para que el realismo sea absoluto), y después con Sofía; y acaba siendo una vitalista exaltación de lo mucho que merece la pena luchar por aquello que nos hace felices. Y todo vuelve a lo mismo: buen rollo y sencillez. Son las dos armas que usan Cabot y March para ofrecer una novela gráfica muy bien escrita, con un aspecto visual atractivo y personal y que, de alguna manera, abre tantas puertas al lector como motivos tenga para empatizar o incluso identificarse con la historia.

La edición de La Cúpula no incluye ningún contenido extra. Perros y Clarinetes recibió una mención especial del jurado de la cuarta edición del premio FNAC-Sinsentido, en 2010, «por su gran calidad estética y argumental». Aquel galardón se lo llevó Mireia Pérez por La muchacha salvaje.

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Esta entrada fue publicada el 23 octubre, 2013 por en Cómic, Joan March, La Cúpula, Sebastián Cabot.

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