CÓMIC PARA TODOS

Entrevista con Sebastián Cabot y Joan March sobre ‘Perros y clarinetes’

sebasyjoanPerros y Clarinetes es una de las sorpresas agradables del año, una novela gráfica de dos autores debutantes en el mundo del cómic, Sebastián Cabot y Joan March, que han unido sus talentos para ofrecer algo que es tanto un relato costumbrista como una historia de amor. Hemos hablado con los dos autores, procedentes ambos de las Islas Baleares, pero que forjaron su amistad muy lejos de año, para que nos cuentan qué es Perros y Clarinetes, cómo se gestó y cuáles son sus proyectos de futuro.

En las biografías que aparecen en la solapa del libro, se dice que ambos sois de Palma pero que os conocisteis de Erasmus en Perugia. ¿Cómo nació vuestra amistad? 

Sebastián: Si, nos conocimos en Perugia, un pequeña ciudad medieval que se encuentra en el centro de Italia. Los dos vivimos un año allí aproximadamente. Al principio nos veíamos de vez en cuando en una plaza en el centro de la ciudad  donde iba todo el mundo, en bares o en alguna fiesta… Luego hicimos algunos viajes juntos y Joan se mudó a un piso que estaba a cinco minutos del mío, donde nos veíamos cada día para atiborrarnos de pasta, beber cerveza y jugar al ajedrez. Pero lo raro de todo esto es que no nos conociéramos antes… Al poco tiempo  nos percatamos de que teníamos montones de amigos en común y frecuentábamos los mismos sitios en Palma.

Joan: La amistad nació en esos días en Perugia, coincidiendo en fiestas de Erasmus y compartiendo cervezas delante la catedral, que era el punto de encuentro de todos los estudiantes. Concretamente, cuando realmente siento que nos hicimos amigos, fue en un viaje a Nápoles que hicimos los tres mallorquines que estábamos en Perugia (el tercero era un fotógrafo llamado David Bennassar) y unos cuantos compañeros más de procedencias varias. En aquel entonces éramos simples conocidos que coincidían en tiempo y espacio. Pero después de cuatro días mal durmiendo en el sofá de alguna casa de alguien que no conocíamos y de compartir emociones y pizzas por esa loca ciudad italiana, volvimos a Perugia siendo grandes amigos.

¿Cómo nace la idea de hacer juntos este cómic? ¿Desde un primer momento pensasteis en formas de que llegara a ser publicado?

Sebastián: El origen de todo esta en un interés renacido por el cómic. Yo de pequeño leía muchos tebeos y de mayor quería ser dibujante de cómics, pintor o arqueólogo con látigo… Pero al empezar el bachillerato artístico me decanté por las artes plásticas. Hasta que hace unos años empecé a ponerme al día con los cómics (hacía casi una década que no abría uno) y me entraron ganas de dibujar… Un día se me ocurrió lo que podría ser un buen título y un principio argumental, pero como nunca había escrito un guión, le pedí a Joan que me ayudara. La iniciativa surgió por la pura diversión de crear un guión con un buen amigo y las ganas de dibujar. Y creo que esa honestidad o falta de pretensiones es lo mejor que ofrece Perros y clarinetes. Alguna vez hablamos de presentarlo a alguna editorial o concurso mientras hacíamos el guión, pero en ese momento no era algo que nos preocupara demasiado.

Joan: La idea de hacer el cómic fue de Cabot. Un día me explicó que hacía mucho tiempo que no dibujaba y que quería volver a ponerse para hacer una novela gráfica. No se sentía muy seguro para realizarlo solo, cosa que entiendo, y me pidió si quería embarcarme en el proyecto. Mirando atrás, sé que me lo pidió a mí porque en aquel momento quedábamos casi cada día y me tenía cerca para hacer las consultas. Su apuesta por mi tipo de humor o por mi supuesta cinefilia eran cuestiones más arriesgadas.

El sueño lejano  de la publicación lo vimos siempre, aunque poco probable. Yo por lo menos pensaba que, si acabábamos la historia y nadie la quería, haríamos diez o veinte copias nosotros mismos y las venderíamos a precio de oro como incunables (o las regalaríamos a los amigos, lo que primero se diese).

Dado que no está el mercado editorial en un momento precisamente boyante, me interesa vuestro periplo editorial. ¿Fue La Cúpula la primera editorial en interesarse o ha estado en manos de otros editores desde la mención en el concurso FNAC-Sins Entido que logró el cómic?

Sebastián:  A partir de la mención especial empezamos a creérnoslo. Hacer el guión con Joan fue divertido, pero tirarse tanto tiempo para dibujar una novela gráfica de tantas páginas a una técnica lenta como es la acuarela supone un desgaste brutal (sobre todo si trabajas cuarenta horas semanales en otro empleo para pagar el alquiler). El hecho de que mis primeras páginas de cómic recibieran ese reconocimiento fue un gran impulso motivador para seguir adelante con el proyecto. A raíz del concurso, Sins Entido mostró cierto interés al principio pero como no acabaron de decidirse, lo presentamos a algunas editoriales en las entrevistas que suelen hacer en el Salón de Cómic de Barcelona. Nos concedieron bastantes (Dargaud, Dupuis, Astiberri, Norma…) y aunque nadie apostó por nosotros en general las sensaciones fueron buenas. Hice la entrevista con La Cúpula, mostraron mucho interés y me gusto mucho su trato cercano y honesto. Como vivo en Barcelona, me dijeron que mejor me pasara un día por la Editorial para hacer una entrevista con más calma ya que el Salón era un caos de ruido y estaban muy liados. Cuando llegué, charlamos un rato tranquilamente y al poco empezaron a explicarme las condiciones de la publicación… Yo no me lo podía creer, empecé a balbucear preguntas tipo «ah, ¿pero es que si?», «¿ya esta?», «oye, pero… ¿estas seguro?».

Joan: La mención especial nos llevó a pensar que podíamos conseguirlo. Ese año fuimos al festival del cómic de Barcelona para presentar el cómic a las editoriales y, a pesar de que recibimos buenas críticas y recomendaciones, no nos dijeron nada de publicarlo. De todas maneras, allí ya veíamos que teníamos buenas posibilidades de sacar el proyecto adelante. Al año siguiente, yo no pude ir, pero fue cuando Cabot contactó con La Cúpula y parece que desde el primer momento quisieron publicarlo.

Aunque no sea una biografía, ¿pusisteis detalles de vuestras propias vidas en el Nicolás de Perros y clarinetes?

Sebastián: En principio, lo único que tiene de autobiográfico es el título, en esa época estaba en una situación relativamente parecida… En paro, con un perro recién adoptado e intentando aprender a tocar el clarinete. Se me ocurrió el título y ese fue el punto de partida, no debe de ser una manera muy ortodoxa de empezar una historia pero seguro que cosas más raras se han visto. A partir de allí creamos a Nicolás, un perdedor en el que caricaturizamos algunas de nuestras inseguridades, timidez o inquietudes para poder crear empatía con el personaje (pensando que así, muchos lectores se sentirían también identificados con él). Luego también hay algunas cosas que uno absorbe de la propia experiencia o del entorno que se han distorsionado para hacerlas ficción. Por ejemplo, para dibujar al músico callejero me inspiré en un técnico (grandote y de algún país del este) que vino a arreglar la antena de la tele de mi madre… O una vez mi perro se meó en la cara de otro (pero el perro no era un caniche y el dueño era un señor se puso a reír en vez de darme un bofetón).

Joan: El punto de partida es el título, que es la situación en la que se encontraba Cabot en aquel momento: con un perro y un clarinete como únicos pasatiempos.  Todo lo demás ha sido producto de imaginación y la observación en la calle. Algunas cosas que pasan con Jas, puede que sí que vengan de anécdotas que nos hayan contado amigos de sus perros. Pero el grueso de la historia es ficción.

Una de las curiosidades de la novela gráfica es que habéis conformado para ella una banda sonora de jazz que identificáis en las notas a pie de página. ¿Cómo hicisteis esa selección?

Sebastián:  Si, esto en realidad ni lo hablamos ni fue premeditado  surgió de forma natural mientras lo iba dibujando. Siempre me ha parecido que la forma en que se suele representar la música en el cómic (con notas de solfeo en el aire) es algo ineficaz, prefería usar un recurso más plástico o visual, con los propios bocadillos que salieran del clarinete, que diese la impresión que puedes tocar la música. De vez en cuando hice lo mismo con el tocadiscos de Nicolás y en algún momento  se me ocurrió que podría poner títulos de canciones y que se formara una especie de banda sonora. Sabia que en general quería un tono de jazz clásico pero la verdad es que la selección de las canciones la improvisé con prisas unos días antes de entregar  todo el material definitivo a la editorial. Eso sí, procuré que las canciones fueran a tono con la escena, por ejemplo Mean to me de Lester Young para la introducción de las tranquilas rutinas de Nicolás o Sing, Sing Sing de Benny Goodman para las páginas en que se esta preparando para la cita, (dudé con esta porque es una canción muy manida en el cine, pero creo que le pegaba por un momento de  tensión o nervios del protagonista).

Me gustaría que nos detuviéramos en la secuencia alucinógena. ¿Qué buscabais con ello? ¿Es Dumbo una referencia real para la escena o una coincidencia más o menos aceptada?

Sebastián:  Nicolás sufre una evolución a largo de la historia y esa escena final es como una especie de catarsis de ese cambio… y aprovechamos esa escena para que el elemento elefante llegara a su máximo esplendor. Los elefantes que aparecen en la historia son una especie de símbolo o representación de las casualidades absurdas que nos ocurren a veces en la vida… Esto lo hicimos sin ningún tipo de pretensión, simplemente nos parecía simpático.

Joan: Nunca pensamos en Dumbo. Ni siquiera cuando nos lo preguntaron la primera vez caí que se referían a cuando Dumbo se emborracha. El elefante aparece en algún momento de la elaboración del guión, como símbolo de lo absurdo y empezamos a jugar con su presencia a lo largo de toda la historia. Las cosas de la vida, hace poco descubrimos que hay una fábrica de cervezas en Barcelona cuyo anuncio es un elefante… Tampoco queríamos hablar de ello, pero  a su vez nos ayuda a reforzar el tema de las casualidades absurdas.

Supongo que no es nada casual que uno de los escenarios de la historia sea una oficina del INEM. ¿Cuánto se puede entender que hay de crítica social en Perros y clarinetes?

Sebastián: Poca, y si la hay, es muy sutil… Al principio queríamos hablar del tema de la juventud sobre-preparada, del típico joven desencantado, con carrera y que no encuentra trabajo… Pero lo dejamos en que fuera solo el contexto del protagonista sin incidir mucho en ello ya que decidimos no tirar por ese tipo de trama. Nuestro protagonista no es un luchador o un emprendedor que se esfuerce en cambiar su situación, al contrario, es un perdedor que irá tirando con lo que gana tocando el clarinete y se conforma con el placer de las pequeñas cosas.

Joan: No creo que haya mucha. Se puede hacer crítica social con humor pero este no es el caso. Sale un post-universitario parado, pero esto solo es un trasfondo de la historia. En un principio hablamos de enfocar la historia en ese punto y hacer una comedia tipo Ken Loach con parados que hacen mil cosas para sobrevivir. Pero luego optamos por convertir la historia en una comedia romántica.

Hablemos del dibujo, así que esta pregunta es más para Sebastián… ¿Se puede decir que este es el estilo de Sebastián Cabot o más bien el de Perros y clarinetes? ¿Qué influencias tienes como ilustrador?

Sebastián: Elegí este estilo más naif porque pensé que le pegaba a este tono de comedia ligera, al igual que el color, cálido pero sin estridencias. Es un estilo muy diferente de cómo dibujo del natural o de lo que haría si la historia tuviera un tono más dramático. De echo, el dibujo de linea nunca fue mi fuerte… También hay que tener en cuenta que cuando empecé este cómic hacía años que no dibujaba figurativo, así que quise dar un paso atrás y no ser demasiado pretencioso con el dibujo y usar un estilo más sintético o icónico. Mis dibujantes preferidos son Nicolás De Crecy y Gianni Gipi, pero por desgracia no me parezco mucho a ellos.  Pero hay muchísimos otros dibujantes que me gustan como Winshluss, Cyril Pedrosa, Jorge González, Manuele Fior… Aunque la verdad es que a casi todos estos los he conocido cuando ya dibujaba Perros y clarinetes y si hablamos de influencias seria más justo mencionar a Ibañez, Jan,  Uderzo o Petter Bagge, que es lo que más leía de pequeño.

Y para acabar, ¿qué planes tenéis para el futuro? ¿Habrá una segunda novela gráfica firmada por Sebastián Cabot y Joan March, una secuela de Perros y clarinetes o ambos?

Sebastián: Al igual que pasó con Perros y clarinetes, no tenemos argumento pero si un título para una posible segunda parte: Jas Band… Pero, sinceramente, ahora mismo no puedo más de Nicolás y quiero hacer otras cosas. Tenemos un guión medio empezado, una comedia con tintes de novela negra o policíaca, seguramente tiraremos por allí.

Joan: Por ahora seguimos hablando de hacer cosas juntos. Primero nos daremos unas semanas de descanso para recuperarnos de tanto caos de entrevistas y presentaciones y para permitirme acabar un trabajito que tengo pendiente.  Luego, en noviembre más o menos, nos pondremos a escribir juntos.  Hay algunos proyectos que barajamos. Entre ellos la segunda parte de Perrosen la que probablemente hablemos más de los problemas laborales de Nicolás. Pero probablemente el próximo no sea ese.

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Esta entrada fue publicada el 23 octubre, 2013 por en Entrevista, Joan March, La Cúpula, Sebastián Cabot.

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