Editorial: ECC.
Guión: John Byrne y Paul Levitz.
Dibujo: John Byrne, Greg LaRocque y Mike DeCarlo.
Páginas: 192.
Precio: 19,50 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Marzo 2013.
Con este tercer volumen, continúa la publicación por parte de ECC de la inolvidable etapa de John Byrne en Superman. Dando ya por sentadas las bases del universo del Hombre de Acero construidas en los números precedentes, en este tercer libro el autor combina la creación de nuevos personajes como Rampage con la fusión con el resto del amplio espectro de DC Comics, utilizando a Hawkman y Hawkwoman, los Green Lantern, los Metal Men y la Legión de Superhéroes. Y reconstruyendo poco a poco un personaje emblemático sin renunciar a la diversión y al entretenimiento más superheroico. Es casi una anécdota la presencia de Wonder Woman en este volumen pero es, seguramente, una de las mejores pruebas de cómo Byrne introducía a los lectores en sus historias y conseguía una evolución que pocos autores lograban en sus series en los años 80. Superman sueña con ella, en una secuencia espléndida con la que se abre el libro. Y después Clark Kent intenta localizar a la amazona para responder a sus dudas. Byrne crea así universo, continuidad, personalidad, y lo hace sin frenar el avance de la historia o sin menoscabar la importancia del protagonista o de sus personajes invitados.
Este volumen demuestra una vez más que a Byrne le gusta juguetear con aspectos clásicos. No hay otra forma de entender que el enemigo del número 5 sea una momia gigante, cliché con el que pocos títulos no habrán disfrutado (en el cómic o en la animación), pero ligeramente modificado. O con la continua intriga de si Lois Lane conseguirá algún día descubrir que Clark y Superman son la misma persona. O con el pasado del héroe en Smallville, con su identidad de Superboy eliminada tras Crisis en Tierras Infinitas o la relación del personaje con la Legión de Superhéroes, en una historia que arranca en este volumen pero que concluirá en el siguiente. Otra de las características de Byrne que quedan de manifiesto en este libro es que era uno de los autores que mejor comprendía hace 30 años el concepto de universo. Para él no hay personajes invitados, sino historias interconectadas. Es así como introduce a más Green Lanterns de los que luego usará en la trama que atañe a Superman o cómo plantea conflictos en torno a los Metal Men que tendrán que ser resueltos en las páginas de otra serie. Y todo ello sin dejar de hacer evolucionar los poderes de Superman cuando se cruzan con los de otros héroes de DC.
Porque, no lo olvidemos, el objetivo de Byrne en Superman era contar su historia prácticamente desde cero. Por eso, no es de extrañar que vaya mostrando poco a poco la evolución de sus poderes. Rampage le permite mostrar cómo sus células almacenan energía, los anillos de poder de los Green Lantern su capacidad de sumar su fuerza de voluntad a la de los portadores. Siempre, además, dejando incógnitas sobre cómo podrían alterarse esos poderes en el futuro, o incluso la propia fisionomía del héroe, porque, hay que insistir en ello, Superman es siempre un personaje en desarrollo en manos de Byrne. Al mismo tiempo, y es otra de las claves del funcionamiento de esta etapa, Byrne respeta lo más icónico de Superman. Incluso modificando algunos detalles, nada de lo que escribe atenta contra la esencia más reconocible de un personaje que es legendario. El Hombre de Acero, además, se mueve aquí en escenarios diferentes. Terrenales, espaciales, fantásticos y personales, dando una variedad imprescindible para que un personaje tan poderoso no caiga en una aburrida rutina. Es otra de las características de su autor, encajar la personalidad de su héroe en un funcionamiento dinámico.
Para que el entretenimiento que ofrece Byrne sea tan completo como es, hay que entender su dimensión como autor total. Su dibujo, con un estilo siempre reconocible, es espléndido. Quizá lo único que se puede echar en falta en las historias de este tercer volumen es el ingenio innovador en su narrativa que llevó, por ejemplo, a su etapa en Los 4 Fantásticos. Pero en todo caso su puesta en escena es brillante y entiende a la perfección al personaje y el uso de sus poderes. Para entender el gran retrato que hace de Superman, con su imponente presencia física, no hay más que compararlo con el Superboy a toda página con el que se cierra este libro. Esta tercera entrega de las aventuras de Superman según John Byrne mantiene el pulso de los números precedentes. Puede ser que falte cierto sentido de trascendencia, quizá apuntado ligeramente en los dos números que cierran este libro. El autor cambia esa característica por un divertimento asequible y muy propio de su época, pero funciona tan bien que es imposible no disfrutar con historias como éstas. Byrne mantiene a Superman como un pivote inevitable del Universo DC tratando con respecto su mundo y el de otros superhéroes.
El volumen contiene los números 5 a 8 de Superman, publicados por DC entre mayo y junio de 1987; los números 588 a 590 de Action Comics, aparecidos entre mayo y julio de ese mismo año; y el número 37 de Legion of Super-Heroes, de agosto del mismo año. Byrne escribe y dibuja todos los números a excepción del último, a cargo del guionista Paul Levitz y los ilustradores Greg LaRoque y Mike DeCarlo.