CÓMIC PARA TODOS

‘Spiderman. Los días de nuestra vida’, de Paul Jenkins y Mark Buckingham

image_gallery2Editorial: Panini.

Guión: Paul Jenkins y Howard Mackie.

Dibujo: Mark Buckingham, John Romita Jr., Joe Bennett, Lee Weeks y Charlie Adlard.

Páginas: 384.

Precio: 16,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Mayo 2012.

Los años 90 tienen mala fama en el mundo del cómic de superhéroes, con bastante razón, porque ampararon una serie de desmadres que en algunos casos no estuvieron lejos de llevarse por delante series y personajes emblemáticos. Spiderman fue uno de ellos, porque vivió historias rocambolescas que amenazaron a la misma esencia del personaje. Y entonces llegó la etapa de Paul Jenkins y Mark Buckingham, que recopila este volumen titulado Los días de nuestra vida, y la cosa cambió. Spiderman volvió a ser divertido, incluso durante el dolor que Peter Parker aún estaba pasando por la muerte de Mary Jane (otra de esas muertes de cómic que no duraron demasiado). «Me siento como si todo en mi vida hubiera sido muy serio durante mucho tiempo. No ha sido siempre así», llega a decir el Trepamuros en uno de los números contenidos en este recopilatorio, casi una declaración de intenciones, al mismo nivel que el primer número de este libro, uno que ya avisa que su recuperación de Spiderman pasa por volver a sus raíces. La mejor medicina, se titula esa primera historia. Es inevitable pensar que sus guiones y sus títulos incluyen mensajes muy evidentes para el lector. El objetivo, traer de vuelta a Spiderman. Y sin duda lo consiguió.

Las principales claves están en ese primer número. Peter Parker maldiciendo su suerte junto a la tumba del tío Ben. Jenkins no reniega de todo lo anterior, coge a un Spiderman apesadrumbrado, pero sabe que tiene que dar la vuelta a esa situación, resolver lo que se hizo mal y mirar hacia adelante. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que recurrir al pasado? El tío Ben, la constante presencia de la tía May y la misma infancia de Peter aparecen en ese número, tampoco parece casual que el primer gran villano que utiliza sea un clásico como el Hombre de Arena, como tampoco lo es la formidable mirada nostálgica en una historia autoconclusiva que sirve para recordar a los Stacy, a Gwen y a su padre, dos figuras esenciales en la mitología de Spiderman. Incluso la potente historia sobre el Duende Verde, parcialmente realizada por Howard Mackie y John Romita Jr., viene a ser el clásico enfrentamiento con Norman Osborn, pero esta vez reinterpretado de forma diferente. Y este volumen culmina con el necesario regreso de Mary Jane, verdadero punto final a lo que había sido una aciaga etapa de los cómics de Spiderman. No necesariamente por volver a un status quo inamovible, porque de hecho no es lo que hacen Jenkins y Buckhingham, sino porque mueve las piezas que tiene que mover. Spiderman es lo que es, tiene unas características reconocibles y ambos autores las interpretan a su gusto, en historias personales, pero sabiendo dónde están los límites.

La magia de estos números está en su labor de recuperar lo evidente. No hay grandes novedades o historias rompedoras. Pero sí momentos muy bonitos, muy propios de Spiderman, tanto en el guión como en el dibujo, y eso hace de este volumen una lectura magnífica para los seguidores del personaje y para quienes disfrutan con el cómic de superhéroes como se hacía antes de esos denostados años 90. Porque es justo eso lo que ofrece. No es la cumbre de la carrera de ninguno de sus autores, aunque Jenkins escriba algunos guiones que se elevan por encima de la media, Buckingham exhiba algunas de las cualidades que con el tiempo le convirtieron en el mejor aliado posible de Bill Willingham en Fábulas, y John Romita Jr. muestre en sus páginas que es un magnífico dibujante. Lo nuevo y lo viejo encaja en esta etapa. Tanto da que sea lo que es casi una broma interna como la presencia de un clon de Spiderman en el crossover con la saga Maximum Security o el brillante retrato de la vida personal de Peter, con sus momentos divertidos (el encuentro en el bar con otro tipo que lleva el anillo en la mano derecha, para Peter símbolo de la pérdida de Mary Jane o la mujer con la que Randy intenta que ligue) y los más trascendentes (la conversación con Mary Jane tras su regreso). Y siempre con la clásica acción que uno espera de Spiderman. Efectivamente, estas historias sí fueron La mejor medicina para Spiderman.

Panini publicó el libro dentro de su Colección Extra Superhéroes. El volumen incluye los números 20 a 29 de Peter Parker: Spider-Man, publicados por Marvel Cómics entre junio de 2000 y mayo de 2001, los números 25, 28 y 29 del segundo volumen de The Amazing Spider-Man, de enero, abril y mayo de 2001, y el Annual de 2001 de este mismo título. Además de una introducción escrita por Bruno Orive, la edición española incluye todas las cubiertas originales, Buckingham se encarga de las seis primeras de Peter Parker: Spider-Man, la del número 26 es obra de Joe Bennett y las tres restantes de Kaare Andrews. John Romita Jr. se encarga de las tres de The Amazing Spider-Man, y el propio Bennett de la del Annual 2001.

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Esta entrada fue publicada el 8 octubre, 2013 por en Cómic, Mark Buckingham, Marvel, Panini, Paul Jenkins, Spiderman.

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