CÓMIC PARA TODOS

‘Old Boy’ 2, de Garon Tsuchiya y Nobuaki Minegishi

Old Boy 2Editorial: Random House Mondadori / DeBolsillo.

Guión: Garon Tsuchiya.

Dibujo: Nobuaki Minegishi.

Páginas: 524.

Precio: 15,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Octubre 2013.

Es evidente que Old Boy parte de una premisa llamativa. Un hombre que ha pasado diez años encerrado en una prisión privada porque alguien ha pagado 300 millones por mantenerle allí se ve de repente en libertad y ansía encontrar al hombre que le arruinó la vida. Con ese arranque, y sin ánimo de minusvalorar los muchísmos méritos de Garon Tscuchiya y Nobuaki Minegishi, es relativamente fácil engatusar al lector para que siga leyendo, buscando la resolución del misterior. Lo verdaderamente complicado para los autores llega según avanza la historia. Este segundo libro de Old Boy, centro del relato, evidencia dos cosas. Por un lado, que la trama no pierde en ningún momento ni la fuerza original ni sus logros narrativos. Por otro, y es quizá aquí donde el crecimiento hace que este título sea legendario, que sus autores cambian por completos las reglas del juego que habían expuesto en el inicio con una naturalidad y un acierto impresionantes. Ya no es Old Boy la historia de un hombre perdido que ansía descubrir quién le ha encerrado. Ya no es una búsqueda. Ya es un reto personal, en el que otros personajes adquieren un protagonismo intenso para enriquecer el resultado final. Y todo ello manteniendo el impacto del cliffhanger que ya se veía en los primeros capítulos de esta espectacular saga.

La evolución de Gotō, protagonista de Old Boy, es lo que marca la diferencia. Sigue siendo el mismo hombre, uno al que no le gusta que se vea lo que siente o lo que piensa, uno silencioso, que rumia en solitario el dilema que centra su vida desde que recuperó la libertad. Pero va cambiando, adaptándose a sus nuevas circunstancias. Pero esas circunstancias son cambiantes. Gotō quería vengarse de quien le encarceló y por eso le buscaba. Pero cuando se evaporan las mejores pistas para encontrarle, Tsuchiya rompe la baraja y reordena el escenario. No sólo coloca como protagonista a ese captor que hasta ahora apenas había aparecido como una presencia misteriosa y amenazante, sino que le hace compartir espacio con su enemigo, convirtiendo a Gotō en una marioneta de sus juegos. Ya no es el héroe. Ya es la víctima. La historia ya no es una novela negra, sino que se transforma en una partida de ajedrez. Eso no quiere decir que abandone algunos tópicos del género, por ejemplo la femme fatale aparece en las páginas de este segundo volumen encarnada en dos mujeres diferentes, pero sí que los lleva a un nuevo nivel. La semilla estaba plantada en el final del primer volumen, cuando precisamente otra mujer le dio al protagonista la pista definitiva para conocer la identidad de su oponente. Eso es justo lo que se desarrolla, con un ritmo endiablado, en estas páginas.

Yoko Kurata es una de esas dos femmes fatales, la gran incorporación de Tsuchiya en el guión y una extraordinaria muestra de hasta dónde llega el dibujo de Minesighi. Cada aparición de la profesora de Gotō en el colegio, conexión definitiva para conocer la verdadera identidad del oponente que se ha presentado a él como Dojima es deslumbrante. El ilustrador consigue que cada uno de sus gestos y miradas sean significativos. Es algo que venía logrando en realidad con todos los personajes desde el arranque de esta magnífica historia, pero la brillante aparición de Yoko lo acentúa con sencillez y, por qué no decirlo, sensualidad. Los flashbacks y los intentos de Gotō por recordar de dónde puede proceder el odio que Dojima siente hacia él son otros de los instantes que permiten a Minegishi un gran lucimiento como ilustrador. Este segundo volumen aporta más de 500 páginas a una historia que ya llevaba más de 600, y su mérito está en que, a pesar de esa gran extensión, se mantiene toda la frescura, la intensidad y la emoción que forman parte de Old Boy desde su arranque. Leer esta historia por primera vez es una experiencia extraordinaria, pero releerla es igualmente gozoso porque no sólo es una trama original y bien llevada, algo que y bastaría para destacarla por encima de otras muchas. Además, los detalles, tanto en el guión como en el dibujo, hacen que no deje de crecer en intensidad. Y queda el final en el tercer y último volumen de esta edición.

Este segundo libro de Old Boy  recoge los capítulos 30 a 54 de la serie original, que tuvo 79 y apareció por primera vez en la revista Weekly Manga Action, de la editorial Futabasha, entre 1996 y 1998. Ediciones Otaku Manga la publicó en ocho volúmenes entre octubre de 2004 y enero de 2006. Como el primer libro ya editado por DeBolsillo, este segundo no tiene contenidos extra, únicamente la historia ideada por Tsuchiya y Minegishi.

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Esta entrada fue publicada el 7 octubre, 2013 por en Garon Tsuchiya, Manga, Nobuaki Minegishi, Novedades, Old Boy, Randon House Mondadori.

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