Guión: Fabien Nury.
Dibujo: Pierre Alary.
Páginas: 128.
Precio: 24 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Septiembre 2013.
Cuando una obra, sea literaria, cinematográfica o de cómic, lleva por título el nombre de su protagonista, cabe anticipar que sea la primera entrega de una posterior y rica franquicia. En el caso de Silas Corey eso sería algo más que deseable. La red Aquila es una historia dividida en dos partes que se basa por igual en el magnetismo de un personaje protagonista muy atractivo, amalgama de un incontable número de referentes, y en la cuidadísima documentación que maneja el guionista Fabien Nury para construir un relato sólido, entretenido y a ratos apasionante. Esa documentación también se ve en el dibujo de Pierre Alary, que realiza una magnífica ambientación. Y aún deslumbrando esa labor previa, en ningún momento devora ésta a Silas Corey como protagonista o la historia en su conjunto, dejando como resultado una bonita mezcla de aventura, espionaje y conspiraciones en la Francia de la Primera Guerra Mundial que garantiza muchísimo entretenimiento.
Silas Corey, La red Aquila introduce al lector en el frente de la Primera Guerra Mundial, pasa después al plano político y gira rápidamente hacia la atmósfera de misterio que domina durante buena parte de la historia. Todo eso lo consiguen Nury y Alary en las cuatro primeras páginas de la obra. Y en la novena se presenta a Silas Corey de una forma brillante. «Mi cliente quería demostrar que (su esposa) era adúltera… Eso fue lo que hice». Esa es su tercera frase en el guión y con ella ya se ha ganado al espectador para todo la lectura. Tenemos a un cínico aventurero, a un detective, a un sinvergüenza, a un romántico… y sobre todo a un hombre seguro de sí mismo y capaz de jugar al menos a tres bandas para desentrañar el misterio que le plantean. Se busca un sello que contiene un mensaje decisivo para el devenir del conflicto bélico, y todas las partes en conflicto saben que Silas es su hombre para encontrarlo. Nury sortea con bastante eficacia el habitual problema en historias de este tipo de caer en una trama atropellada, aún a pesar de que entran en juego numerosos personajes. Pero si algo se puede destacar dentro de un conjunto bastante homogéneo es el buen uso de las situaciones climáticas, en especial el intercambio del sello y el combate aéreo, ambas escenas en la segunda parte de la historia.
Y esos clímax funcionan admirablemente bien porque Pierre Alary, el autor gráfico de la muy entretenida Simbad escrita por Christophe Arleston y Audrey Alwett (y también publicada por Dibbuks en España), completa probablemente su mejor trabajo. En línea con el guión de Nury, lo primero que destaca es la ambientación del París de 1917, muy detallada y conseguida. Siendo un ilustrador formado en el campo de los dibujos animados, casi se da por supuesta su capacidad de dar movimiento a los personajes. Por eso, los planos abiertos y las escenas de acción funcionan, incluso a pesar de que el dibujante rehuye las grandes viñetas (apenas ofrece tres o cuatro en todo el volumen). Pero al mismo tiempo Silas Corey es una historia que cuenta mucho en los planos cortos, en las miradas y gestos de los personajes. El coloreado de Bruno García completa un trabajo gráfico muy estimulante. Y son muchas las referencias a las que se pueden aludir en la creación de este relato, pero como guinda de un muy buen trabajo conjunto es muy goloso encontrar en Aquila, el misterioso oponente de SIlas, un enemigo de la talla del Moriarty de Sherlock Holmes. La red Aquila funciona como historia autónoma, pero ilusiona la posibilidad de ver nuevas aventuras de su protagonista.
El libro de Dibbuks incluye los dos volúmenes de Silas Corey. La réseau Aquila, publicados en Francia por Glénat en enero y marzo de 2013. La portada del recopilatorio es la del primer número. La del segundo no aparece reproducida en esta edición, que se completa con un pequeño dossier de cuatro páginas que detalla el trasfondo histórico en el que se desarrolla la historia y que está acompañado por algunos bocetos de Alary.