Editorial: Planeta DeAgostini.
Guión: P. Craig Russell.
Dibujo: P. Craig Russell.
Páginas: 456.
Precio: 42 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Enero 2012.
Richard Wagner tardó 26 años en completar las cuatro óperas que componen El anillo del nibelungo. Desde que concibió el proyecto de adaptar esta imprescindible obra de la música al cómic hasta que finalizó su publicación, el inclasificable P. Craig Russell empleó 23 años. El resultado, reeditado en España en un tomo de lujo de Planeta DeAgostini, es un cómic único y espectacular, una gran historia con arriesgadas propuestas en la confección de la página y un dibujo sobresaliente. P. Craig Russell concibió El anillo del nibelungo del mismo modo que Wagner planteó su obra, dividida en cuatro partes, todas ellas publicadas por Dark Horse en forma de miniserie, respetando los títulos de las óperas: El oro del Rin (Rhinegold), La valkiria (The Valkyrie), Sigfrido (Siegfried) y Gotterdamerung. El crepúsculo de los dioses (The Twilight of the Gods). La primera y la última tuvieron cuatro números, las otras dos sólo tres y las cuatro miniseries se publicaron entre febrero de 2000 y septiembre de 2001.
Como es lógico, la versión del cómic no esconde sorpresas argumentales. Se basa en las cuatro óperas de Wagner, la primera de ellas estrenada en 1869, y que a su vez escribió el compositor para recrear libremente historias de la mitología germánica. Lo que el guionista y dibujante hace es apostar por la más mitológica de las interpretaciones de la historia y la música del compositor alemán. Los suyos son dioses medievales y guerreros, en un mundo repleto de fantasía y criaturas mitológicas. Desde el principio se intuye una fusión absoluta con el sonido wagneriano, cuyas notas podrían escucharse durante la lectura completando una experiencia sensorial y pluridisciplinar que pocas veces ha alcanzado semejante grado de maestría. Ya desde la primera página, el autor del cómic se decanta por opciones arriesgadas, por una imaginativa distribución de las viñetas y por una narrativa especial y diferente. Encaja a la perfección las escenas mudas con las que destacan por unos diálogos apabullantes y precisos, envuelve al lector con unas transiciones poéticas y hermosas y deslumbra con una paleta de colores muy vivos y un dibujo tan espectacular y personal como ligado al perfecto fluir de la historia.
No hay elemento gráfico que no lleve el autor hasta el extremo, buscando nuevas formas de narrar. Quizá no sean novedosas en sí mismas, pero sí lo es el conjunto, absolutamente espectacular. Viñetas grandes y pequeñas, bocadillos destacados y arriesgados, tipografías diferentes para los textos, onomatopeyas sordas en forma de dibujo, cambios de color para los flashbacks. Todo le vale a P. Craig Russell para hacer de El anillo del nibelungo una obra ejemplar. El cómic presenta una unidad bastante compleja y meritoria, lo que hace difícil destacar una de las cuatro partes por encima de las demás, aunque quizá los mejores momentos estén en La Valkiria y Sigfrido, dentro del crescendo operístico que va adquiriendo la adaptación. Eso hace que el final sea lo más cercano al mundo de la ópera de entre todo lo que muestra P. Craig Russell en el libro. El anillo del nibelungo es una obra imprescindible del cómic de la primera década del siglo XXI. Y lo es no sólo por el valor que tiene unir dos lenguajes tan aparentemente lejanos pero en realidad mucho más cercanos de lo que se cree como son los de la ópera y el cómic, sino incluso como narración en viñetas por sí misma y estudiada de forma independiente. La historia, no caben dudas, es hermosa y compleja. Su traslación al cómic, recoge ambos elementos, tanto en su detallado guión como en su portentoso dibujo.
Planeta DeAgostini, que ya editó la obra en dos volúmenes en 2003, la reeditó en un único tomo de lujo que ofrece como extras las portadas originales de todos los ejemplares de las miniseries, bocetos del autor, que también ofrece algunas explicaciones sobre su obra, una introducción del guionista y dibujante Matt Wagner, un prefacio de Michael Kennedy (autor del Diccionario Oxford de la música) y cuatro artículos de Alejandro M. Viturtia presentando el cómic y relacionándolo con cada una de las cuatro óperas de Wagner. El propio P. Craig Russell, un autor que se mueve a su gusto entre el cómic independiente y el de las grandes editoriales, define El anillo del nibelungo como su obra magna y no le falta razón. En 2001 le hizo ganar los premios Eisner destinados al mejor artista completo y a la mejor serie limitada, lo que da una idea de la inmensa calidad de la obra. La adaptación de las óperas de Wagner es la más importante incursión de P. Craig Russell en este terreno, pero no la única. El autor ha adaptado a lo largo de su carrera óperas de Richard Strauss o Wolfgang Amadeus Mozart, así como relatos de la literatura clásica como El libro de la selva, de Rudyard Kipling o Salomé, de Oscar Wilde. Estas adaptaciones se publicaron entre 1984 y 1990 en la antología de relatos Night Music, de Eclipse Comics.
Uffff… Qué buena pinta, pero el precio duele un poco…