Guión: El Torres.
Dibujo: Kwaichang Kráneo y Abel García.
Páginas: 104.
Precio: 16 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Mayo 2012.
Tambores supuso un paso más en la carrera de El Torres para consolidarse como uno de los guionistas contemporáneos más interesantes del género de terror. Es una historia sobre el mundo de la santería, el vudú y las religiones afrocaribeñas, pero también un thriller policiaco. El autor malagueño contó en esta ocasión con Abel García en las ilustraciones, también con Kwaichang Kráneo, y Fran Gamboa en el color para completar un nuevo relato de misterio, con elementos fantásticos y una formidable sensación de inquietud que es imposible sacudirse después de leer las historias de este espléndido narrador con el entusiasmo que inequívocamene provocan. Con los tres antecedentes tan sobresalientes y dispares en el género del horror que son la terrorífica El velo, la desmadrada Nancy in Hell o la inquietante El bosque de los suicidas, el nombre de El Torres avala completamente la lectura de Tambores. Lo que el guionista hace es completar un magnífico abanico de aproximaciones a universos terroríficos y eso le ha servido para alcanzar un status de autor de gran importancia en el mercado norteamericano, publicando para Image, como en este caso, o IDW, como obras precedentes.
En los títulos de terror de El Torres hay siempre una confrontación entre el mundo real y un universo turbador de fantasía oscura y de horror. Aquí ese choque se manifiesta entre los cultos afrocaribeños y una pareja de agentes del FBI, un tópico en sí mismo del que El Torres sabe reírse, que investiga la muerte de decenas de practicantes de una de estas religiones tras una macabra ceremonia. Esa cruenta escena, de hecho, es la que abre Tambores, con un espléndido uso de las onomatopeyas que se prolonga durante todo el libro con maestría. “Todo funciona en este guión”, dice Hernán Migoya en el prólogo del libro, y es cierto. El Torres conjuga con eficacia y talento todas las piezas del puzle. La construcción de personajes sabe jugar con los tópicos y los convierte en elementos reales y creíbles, el desarrollo de la trama es impecable, pero lo mejor que sabe hacer El Torres es crear ambientes. Y como su género es el terror, consigue el impresionante logro de que el lector sea incapaz de soltar el libro que tiene entre las manos hasta que no lo ha devorado por completo. El éxito narrativo de Tambores está en que El Torres, en realidad como en sus anteriores trabajos, no se detiene en una ofrecer una fotografía fija de un envoltorio de terror. Al contrario, genera una historia que tenga encaje en un universo muy concreto. Le da tiempo a ofrecer pinceladas de misterio, de fantasía, de thriller, incluso de comedia y de cierto erotismo, creando un fresco tan aterrador como realista. Y aunque hay puntos en común con sus anteriores trabajos, El Torres sabe darle un toque diferente a cada uno de ellos.
Y en este caso el elemento más diferenciador con los anteriores está en el dibujo, a pesar de contar de nuevo en el color con un espléndido Fran Gamboa. Tal y como explica El Torres en el artículo que incluye el libro para explicar la creación y el desarrollo de esta obra, Kwaichang Kráneo era el encargado de las ilustraciones de Tambores, pero apenas pudo dibujar veinte páginas. Su relevo, Abel García, hizo el grueso del trabajo pero se amoldó con mucho oficio al estilo que Kráneo había fijado ya para la historia, el que según El Torres había convencido a Image para dar luz verde a este cómic y el que se respira también en las formidables portadas que hizo Raúl Allen. Hay diferencias entre Kráneo y García, y merece la pena detenerse en analizarlas durante la lectura. El primero parece disfrutar con el sombreado y las grandes viñetas, el segundo ofrece una narración más tradicional pero engrandeciendo los golpes de efecto con los que El Torres finaliza los capítulos de esta serie (enorme el final del segundo). A García le queda sobre todo el disfrute del clímax final, una magnífica conjunción de épica (el gran enfrentamiento místico) y el intimismo (su reflejo terrenal). Ambos, en todo caso, entienden a la perfección el tono que requiere la historia.
Tambores es una magnífica historia de terror y misterio enmarcada en un mundo sobre el que hay mucho desconocimiento y al que no se han acercado demasiadas obras de la cultura popular contemporánea. Es una ficción aterradora que mantiene el nombre de El Torres en unos estándares de calidad que ya quisieran autores más reputados en el mercado norteamericano del cómic. Y su maestría, como recalca Migoya en la introducción, ha llegado “sin tener que pagar peaje ante el cómic de superhéroes”, dominador de la industria. Muy recomendable, como el grueso de la obra de El Torres. El volumen incluye los cuatro números que publicó originalmente Image Comics entre mayo y septiembre de 2011, pero la edición española incluye añadidos que hacen imprescindible su lectura. Además del prólogo de Hernán Migoya, hay algunas páginas retocadas y mejoradas con respecto a la edición en inglés, según confiesa El Torres en el mencionado y magnífico artículo que cierra en libro, en el que se incluyen también a modo de anexo las definiciones de los términos de santería que se utilizan a lo largo de la obra.
Solo indicar que el dibujo no es de Gabi, como se dice en la ficha que incluyes. Un saludo.
Gracias, Ricardo. Un error derivado de trabajar con plantillas… Ya está corregido. Saludos.