Título original: The Avengers.
Duración: 1:11:23 (19 cortes).
Distribuidora: Intrada / Hollywood Records.
Gracias a Regreso al futuro (Robert Zemeckis, 1985), Depredador (John McTiernan, 1987), las secuelas de ambas y Abyss (James Cameron, 1989), Alan Silvestri se convirtió en un compositor de referencia en Hollywood en la segunda mitad de los años 80. Su estado de gracia se prolongó en la primera mitad de los años 90 con picos de genialidad como Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994), Rápida y mortal (Sam Raimi, 1995) y Juez Dredd (Danny Cannon, 1995), pero a partir de ahí su carrera bajó muchos enteros. No por falta de trabajo pero sí por la ausencia de momentos memorables como los que contienen los mencionados trabajos. Tardó más de una década en resurgir, pero lo hizo con fuerza gracias a Beowulf (Robert Zemeckis, 2007) o G. I. Joe (Stephen Sommers, 2009). Y después de encargarse con mucho acierto de Capitán América. El primer vengador (Joe Johnston, 2011) parecía el compositor indicado para poner música a Los Vengadores (Joss Whedon, 2012). Pero el resultado fue algo decepcionante.
Es verdad que el tema central es impresionante (se presenta en una versión muy breve al final de Tunnel Chase), y que escuchada la banda sonora en la película no llega a desentonar en ningún momento. Pero obviando el buen tema que acompaña al grupo, lo cierto es que no hay muchos momentos memorables en la algo más de un hora que dura el score. Es puro sonido Silvestri, con instrumentación y algunos acordes bastante reconocibles de trabajos anteriores, pero le falta espíritu propio. Por eso decepciona, porque en Capitán América sí había conseguido darle esa personalidad. Quizá por eso los mejores momentos de la música de Los Vengadores acompañan al alter ego de Steve Rogers y el sonido que mejor encaja en la película es el que emana de fanfarrias de corte heroíco basadas en instrumentos de viento. Da la impresión de que Silvestri estaba más pendiente de no estorbar las imágenes y darle un simple acompañamiento musical en las escenas en las que Joss Whedon lo consideraba necesario que en crear una música que realmente enamorara tanto por sí misma como en el marco de la película.
Aún así, hay algunos momentos interesantes, como Helicarrier, donde presenta casi con majestuosidad el mítico vehículo de S.H.I.E.L.D., la atractiva acción de Don’t Take My Stuff o algunos momentos de Assault, y del clímax en I Got a Ride y One Way Trip. Lo mejor, en todo caso, está en el tema central, que suena en Performance Issues, en Assemble y, sobre todo en el tramo final tanto del disco como de la película (con todo su esplendor en los créditos finales, significativamente titulados The Avengers), justo después del brillante A Promise, un corte con un gran arranque, inusual, sorprendente y conseguido, que deriva en una brillante versión del tema, que arranca sosegada y personal hasta llegar al tono más heroico de esta acertadísima composición. Pero casi toda la música que acompaña a la película es excesivamente atmosférica, llega a rozar lo intrascendente en algunos momentos, aunque se sostiene sobre todo por las autoreferencias que Silvestri hace a su propia obra. Incluso hay escenas de acción musicalmente desaprovechadas como la mencionada Tunnel Chase. Silvestri fue el primer compositor en repetir en una película de la fase uno de Marvel Studios. Si continúa al frente de la música de Los Vengadores, tendrá que hacer mucho más en la secuela. La base, el tema central, lo tiene. Pero lo demás de este primera película, simplemente correcto.