Guión: Ruma Barbero.
Dibujo: Ruma Barbero.
Páginas: 152.
Precio: 14 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Junio 2013.
La Chelita. El Salvador 1992 es una de esas novelas gráficas que evidencian el poder del medio para contar historias reales, para pedir la atención del lector hacia historias que tienen, han tenido y tendrán siempre poco espacio en los medios de comunicación y para conocer países y situaciones históricas y sociales de las que normalmente hay poca información para quien hoy en día no se dedique a bucear exhaustivamente en Internet para conseguirla. Y es una historia humana, narrada por su protagonista, con todo lo que eso supone en lo emocional. La novela gráfica es, como su nombre indica, testimonio directo de la situación del país centroamericano en aquel año, al que se llegó después de una época de numerosos traumas y enfrentamientos políticos y sociales que también aparecen descritos en sus páginas. Es un relato que gira en torno al Informe para la Comisión de la Verdad para El Salvador de las Naciones Unidas, y es uno contado en primera persona.
Esa primera persona, además, cambia en cada parte de la novela gráfica. En el cuerpo central del relato es la de Charo Borreguero, psicóloga salmantina que decidió viajar al país centroamericano con muchas ganas de ayudar. Pero en el arranque, dando voz a quienes no han visitado nunca El Salvador o no conocen siquiera su realidad política y social a comienzos de los años 90, es la del propio autor de esta novela gráfica, el asturiano Ruma Barbero, integrante del blog de humor Fundición Príncipe de Astucias. y creador entre otros cómics de Manzajú. La novela gráfica se divide en tres partes, con narradores muy diferentes. La primera, que toma por título el nombre del país, es la que da voz a Barbero, en la que el autor explica la propuesta que le hizo a su amiga Charo para contar su experiencia en El Salvador. En estas páginas relata la información que recabó sobre el país, y pone especial énfasis en La guerra del fútbol, el conocido libro de Ryszard Kapucinski. El fútbol, a través del álbum de cromos del Mundial de España 1982 es, precisamente, el primer recuerdo que el autor confiesa tener de El Salvador.
En la segunda parte, la central, la más extensa y la más importante de este volumen, se da la voz a la Chelita, que es como conocían a Charo Borreguero en El Salvador. Es ella la que habla en primera persona, la que cuenta su experiencia, la que se detiene en los detalles, la que revive los horrores que le relataron los salvadoreños para la costosa elaboración del Informe para la Comisión de la Verdad para El Salvador, impulsado por la organización pro-derechos humanos Madeleine Lagadec. 1992, tercera parte del libro, es el relato de una de las personas que Charo conoció en El Salvador, la Chaparra, y su pareja, Marcelo. El valor de La Chelita está en la enorme documentación que maneja. La genérica, la que sitúa a El Salvador en el mapa y en la mente del lector, pero sobre todo la personal, la que procede de los recuerdos de su protagonista. «Poco a poco, durante casi año y medio, fuimos recuperando la historia de la Chelita: yo recordando y contando, él contrastando, leyendo, investigando, dibujando», dice Borreguero en la introducción que escribe para el volumen. «Es un trabajo serio, documentado, hecho con amor y cariño, incluso con toques de humor, en algunas ocasiones», dice Lucía Iriarte, la Chaparra que también protagoniza esta historia en algunos momentos.
Hay ambición de dar muchos datos y detalles al lector, sin duda para que la historia no llegue a parecer ficción en ningún momento y quede como lo que es, un testimonio, algo que consigue con creces. El trazo de Barbero como dibujante borra de un plumazo la posibilidad de que pueda parecer infantil. Didáctico sin duda, pero también sabe encontrar todo el dramatismo que impregna el relato, en especial en los claroscuros con los que ilustra la dramática historia de Don Norberto o con la enorme tensión que se palpa con la llegada de la protagonista al estadio de fútbol para el autohomenaje de la Quinta Brigada. Se añade como extra un portafolio de fotografías de la época, que vienen a confirmar que, dentro de su estilo sencillo, Barbero ha captado la esencia de El Salvador que quiere mostrar. Por si la propia novela gráfica no es suficiente, la solapa del libro incluye un pequeño resumen de lo que significó la Comisión de la Verdad para El Salvador, en cuyo informe reside lo narrado en la historia. La Chelita es un magnífico camino para precisamente para encontrar verdad en la historia de este país, del que tan poca información llega a la gente.