CÓMIC PARA TODOS

‘Mudman’ 1, de Paul Grist

mudman01gEditorial: Aleta.

Guión: Paul Grist.

Dibujo: Paul Grist.

Páginas: 144.

Precio: 13,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Abril 2013.

Un adolescente descubre que su cuerpo ha adquirido las propiedades del barro y decide convertirse en un superhéroe sin tener un plan más definido ni mucha idea de dónde vienen sus poderes. Eso es lo que relata Paul Grist en la sugerente Mudman. Un superhéroe que está tan cerca de la esencia de este tipo de personajes como de la caricatura, cuyo arranque es atractivo, divertido y satírico. Grist, acostumbrado a retorcer géneros a su antojo, lo intenta con uno que lleva tiempo buscando nuevas fórmulas. Y no comienza nada mal semejante experimento. Viendo el nombre de Paul Grist en la portada, la impresión más fácil es pensar que Mudman puede ser al género de superhéroes lo que la justamente alabada Kane, su obra más famosa hasta la fecha, fue al noir. Salvado las distancias y también el precedente de Jack Staff, lo cierto es que no es una afirmación descabellada. El objetivo es distorsionar un género desde sus propias convenciones, asumiéndolas y respetándolas. Mudman es, desde su misma concepción como personaje con poderes relacionados con algo tan inusual como el barro, una declaración de intenciones en ese sentido.

Y lo primero que indica el salto de género es que Grist renuncia al blanco y negro de Kane para abrazar el color del cómic de superhéroes. Pero lo hace desde unas tonalidades ocres, oscurecidas, que dan pistas de que no estamos ante un superhéroe tradicional. Se ríe de las convenciones, sí, y como indica en su introducción El Torres (autor de las formidables El velo, El bosque de los suicidas o Tambores) hay códigos en la historia que obligan irremediablemente a pensar en Spiderman, pero con el particular toque de su creador. En realidad, lo que Grist hace es malear la materia primera del cómic de superhéroes asumiendo que ese género forma parte de la historia que cuenta. ¿Por qué, si no, se pondría Owen Craig el estrafalario traje que se encuentra? ¿Por qué tanto él como su hermana tienen prendas de ropa con el inconfundible logo de Superman? ¿Y por qué en sus conversaciones hay cotidianas referencias a Flash Thompson, Jimmy Olsen, Star Wars o Star Trek? Es un superhéroe, pero también un adolescente que ha crecido con superhéroes y demás héroes de la ficción contemporánea.

No hay que perder de vista el hecho de que las pretensiones de Grist son las de bucear en la esencia del cómic de superhéroes, pero también parodiarlo desde un prisma realista. Así se entiende que la chica de la historia, de momento apenas esbozada como la que llama la atención del héroe en su clase, se ría con la simple mención del nombre de Mudman. Y mucho más al asumir que es un pensamiento del propio protagonista. Hay parodia en la forma en que el héroe afronta las posibilidades que se le abren con sus poderes, y también en la construcción de su universo. Como suele ser habitual en Grist, el tiempo es una herramienta maleable. El arranque del segundo número es la mejor muestra, retrocediendo desde el final del primero y dando una mayor dimensión psicológica a las aventuras de este Mudman. En lo que se aleja Grist de Kane es en que la historia requiere aquí un origen. Arranca desde el principio y sus historias requieren de lo anterior para avanzar. Kane era una sorpresa constante. Aquí importa más el desarrollo progresivo que el impacto de cada número individualmente. Quizá no funcione tan bien, pero se nota que la historia va creciendo.

Paul Grist tiene la cualidad de ser un dibujante perfectamente reconocible. La única alteración de su estilo más popular pasa por el color que le aporta Bill Crabtree. Siempre original en su composición de la página, Grist juega con soltura con los blancos que rodean a las viñetas. El toque caricaturesco se ve con más claridad en las escenas superheroicas y fantásticas, narradas con mucho ritmo y con bastante imaginación, en contraste con las más cotidianas, que se acercan algo más al realismo pero siempre dentro del reconocible estilo del autor. El cómic de superhéroes lleva años buscando interpretaciones diferentes, y éstas destacan lejos de las dos editoriales que ostentan los derechos de autor sobre el término, Marvel y DC. Mudman viene a ser lo que Robert Kirkman quiso hacer con Invencible aunque pasado por el tamiz personal de Grist. En el fondo, no deja de mostrar las características esenciales de una historia de origen de un superhéroe, que avanza poco a poco en la construcción de una mitología propia como base del futuro del personaje. Pero se atisba ya desde este arranque de Mudman un toque especial.

El libro incluye los cinco primeros números de la serie original, publicados por Image Comics entre noviembre de 2011 y agosto de 2012. La portada del libro español es la misma que la del recopilatorio que Image publicó en octubre de 2012. Las cinco portadas originales están reproducidas en el interior, aunque sólo la del número 1 a página completa, mientras que la del 2 es la ilustraciones de la contracubierta.

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Esta entrada fue publicada el 21 agosto, 2013 por en Aleta, Cómic, Image, Novedades, Paul Grist.

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